martes, 21 de abril de 2026

La ambición de un modesto y la apatía del pelotón


                                    Janssen y Tschan, protagonistas de la París-Tours de 1970


Siendo la París-Tours una de las clásicas más antiguas y prestigiosas de Francia, no siempre encontramos en su larga lista de vencedores a grandes campeones. El hecho de celebrarse a finales de temporada con un elevado kilometraje y lo poco selectivo del trazado, facilita que puedan producirse sorpresas. De hecho la París-Tours es conocida por muchos como "la única clásica que no ganó Merckx". Las posibilidades para los velocistas y la orientación oeste-este que suele tener viento a favor en la región, hace que suela ser una de las carreras que tradicionalmente alcanza mejores promedios horarios. 

La edición de 1970 fue algo diferente. Se programó sobre 286 km el 27 de septiembre, que resultó ser un día muy caluroso y con poco viento favorable. A mitad de carrera, con los primeros ataques, la mayoría de ciclistas comenzaron a abandonar puesto que de los 125 que tomaron la salida, solo 43 llegaron a Tours. Además muchos se los supervivientes optaron por "pasearse" en la parte final.

Quién si mostró interés fue el holandés Jan Janssen, que ya con un Tour de Francia en sus vitrinas, deseaba engrandecer su brillante palmarés. Su ataque solo fue contestado por el alemán de Peugeot Jürgen Tschan. Los fugados iban aumentando su ventaja sobre el grupo de velocistas, al que trataba de controlar el escocés Billy Bisland, el único compañero de equipo de Tschan en el grupo, hasta que saltó René Pijnen, el gran pistard compatriota de Janssen. Jan, temeroso de que les alcanzara y sabiendo del poderío de René en un hipotético sprint, ofreció dinero a Jürgen para que relevara con fuerza. La sorpresa vino cuando Janssen empezó a flaquear, agotado por el calor, el esfuerzo y tal vez algo más y cayó desplomado al asfalto. El perplejo Tschan siguió solo hasta meta tras siete horas de carrera y aventajó en 56" a Pijnen. Una veintena de corredores encabeza por los velocistas Reybrouck, Basso, De Vlaeminck y Verbeeck entró a más de 3' y el resto a diferencias poco dignas, desde los 11 hasta los 30 minutos.

Cabe hacer constar que en la actualidad la organización ha hecho más atractiva la carrera, incluyendo tramos por caminos de tierra entre viñedos que salpican los últimos kilómetros.



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