jueves, 30 de julio de 2026

Fedor Den Hertog, el ciclista que no quería ser profesional

 

                                                                   Fedor Den Hertog


Fedor Den Hertog llegó a arrasar en el ciclismo amateur. Consiguió la medalla de oro en los JJOO de México en la prueba de 100 km contrarreloj con el equipo de los Países Bajos (con Pijnen, Krekels y Zoetemelk), pero a pesar de las ofertas de los equipos profesionales, él se negaba a fichar.

Ganó el Tour del Porvenir, la Milk Race, el Tour de Bulgaria, el GP de las Naciones amateur y muchas carreras clásicas y por etapas. Una muestra de su dominio fue el Tour de Renania-Palatinado de 1969 en Alemania, que se adjudicó ganando 9 de las 11 etapas.

No quería perder su libertad para poder participar y ganar donde le apetecía, sin estar dentro de la estructura de un equipo que le marcara calendario y disciplina. Sin embargo, a los 28 años los compromisos familiares le hicieron recular y asegurarse un sueldo, y fichó por el equipo FRISOL. Su mejor momento había pasado pero dio muestras de su poderío. En 1975 fue 18º en el Tour, aunque sus mejores resultados profesionales fueron en 1977, cuando fue campeón neerlandés y ganó una etapa en el Tour y otra en la Vuelta.

viernes, 24 de julio de 2026

¿ Una cerveza fresca, compañeros ?

 

                                                                Julien Moineau "le piaf"


El Tour de 1935, que lideró de principio a fin Romain Maes, posee el amargo recuerdo del fallecimiento de Paco Cepeda y los numerosos accidentes y abandonos que se produjeron (solo llegaron 46 ciclistas a París). Sin embargo, también encontramos una  divertida anécdota.

Julien Moineau, cerca de cumplir los 32 años corría su quinto Tour de Francia. No le había ido mal. En su primera participación en 1927 había sido 8º y en los dos años siguientes se había anotado sendos triunfos de etapa. Además de otras carreras menores, también había ganado la prestigiosa París-Tours de 1932.

Moineau, apodado "le Piaf" (un sinónimo de su apellido, que significa gorrión) tenía marcada una etapa en concreto en aquel Tour de 1935, tal vez la etapa que iba a resultar más anodina. Era 24 de julio, 35ºC en el sur francés (Pau-Burdeos, 224 km), recién cumplidas las dos etapas pirenaicas y en vísperas de otra de doble sector con una contrarreloj.

Julien ataca pronto pero es neutralizado, aunque no es su único plan. La carrera pasa más o menos cerca de su lugar de residencia y en la población de Le Barp, a 40 km de meta, sus compinches han montado grandes mesas con abundante cerveza fresca para los forzados de la ruta. El pelotón no duda, se detiene ante aquella tentadora oferta y aprovecha para descansar unos minutos (algo que tampoco era tan inusual en aquella época), pero Moineau no para, y con un perfecto conocimiento de la carretera consigue llegar a meta con 15'33" de ventaja, lo cual le supondrá también embolsarse un premio de 10000 francos por conseguir la mayor distancia en una escapada en ese año, que supuso amortizar su inversión cervecera.



martes, 21 de julio de 2026

No todo es fácil para los superhéroes

 

               Miguel Ángel "Supermán" López ganando en el Col de la Loze en el Tour de 2020


Empezó a montar en bici ya con 15 años y, siendo juvenil, dos tipos quisieron robarle su montura. Le dieron dos puñaladas pero no consiguieron su propósito. Esa semana Miguel Ángel participó en una carrera y un periodista le bautizó como "Supermán" López.

La ascensión fue meteórica. Su primera carrera en Europa se convirtió en su triunfo en el Tour del Porvenir. Sus dotes para la escalada lo convirtieron en uno de los mejores del pelotón internacional. Aunque siempre le faltó algo de regularidad, la verdad es que las caídas y las lesiones que sufrió le justificaban, nunca pudo completar una temporada completa sin algún percance de importancia. Fue pódium en Vuelta y Giro, con sendos terceros puestos  y anduvo cerca en el Tour, aunque finalmente cayó a las sexta plaza. Ganó etapas en las tres grandes y se anotó victorias en otras pruebas de mucho prestigio como el Tour de Suiza o la Volta a Catalunya y la clásica Milán-Turín.

En su debe dos polémicas: en la Vuelta 2021 yendo tercero y en la penúltima etapa, desoye las órdenes de equipo (Movistar en ese momento) y tira con fuerza para intentar salvar su posición, que se veía seriamente amenazada. El equipo considera que su actitud puede perjudicar a Enric Mas, su compañero de equipo, que es segundo. Aunque su postura es justificable (realmente el riesgo para Mas era mínimo), al verse ninguneado por el equipo, que no le ayuda, se apea de su bicicleta y abandona. Dos posturas enfrentadas y ambas erróneas, que suponen la ruptura entre equipo y corredor.

La otra circunstancia negativa, las sospechas sobre dopaje y tráfico de sustancias prohibidas, que a fecha de hoy sigue sin resolverse. Absuelto del proceso penal, en lo deportivo todavía cumple sanción hasta julio de 2027. 

miércoles, 15 de julio de 2026

A la UCI no le gustaron las Hammer Series

 

                                                        Las Hammer Series en Stavanger


¿ Fue solo un experimento fallido o será la precuela de una nueva forma de competición ciclista que se impondrá en el futuro ?

Fue un proyecto ambicioso e innovador. Se trataba de una competencia de fin de semana en diferentes momentos de la temporada y que se quería llevar a varios continentes. Una fórmula de tres carreras: una de montaña, una llana y otra de persecución por equipos, en circuitos pequeños alrededor de una ciudad, donde no había ganadores individuales sino por equipos. Cada equipo seleccionaba siete ciclistas, aunque solo se elegían 5 para las pruebas de montaña y llano y puntuaba cada paso por meta, como las carreras de puntuación de pista, para acabar con la persecución por equipos donde éstos salían según los puntos y bonificaciones obtenidas.

Una extraña fórmula para el ciclismo tradicional, donde se buscaba que el público pudiera ver pasar la carrera en numerosas ocasiones y los ciclistas tenían que conocer en tiempo real el estado de las puntuaciones del equipo y seguir tácticas diferentes a las pruebas tradicionales.

Se disputaron solo durante tres temporadas (2017-2019) y, en principio, no atrajeron a demasiadas figuras (la excepción fue Dumoulin, que disputó las carreras de Limburgo en 2017 una semana después de ganar el Giro). La UCI puso muchas trabas y la organización acabó desistiendo. En sus tres años de vida se llegaron a disputar eventos en Limburgo, Stavanger y Honk Kong y se pretendía llevar en 2020 a Colombia.

Esta innovadora fórmula podría haber arrastrado a nuevos aficionados seguramente, aunque los más "clásicos" veían extraño que los vencedores fueran equipos y no ciclistas. A pesar de todo, un ciclista poco convencional como fue el colombiano Carlos Betancor (recordado por lucir en muchas ocasiones algo de sobrepeso), tuvo una de las mejores actuaciones de su carrera en la prueba de montaña de 2017, donde fue el gran dominador.

                                                                  Carlos Betancor

 

sábado, 11 de julio de 2026

"Napoleón" Anglade y el ejército francés

 

                                           Bahamontes y Anglade, los dos mejores del Tour'59


Marcel Bidot, seleccionador francés, eligió a los mejores, tras su fiasco en el Tour de 1958. Su "doce" parecía imbatible con Anquetil, Rivière, Bobet y Geminiani, pero tampoco en 1959 alcanzaría la gloria. Si en el 58 había sido el luxemburgués Gaul, ahora sería el español Bahamontes, quien le desbarató los planes.

Como ha ocurrido tantas veces en equipos o selecciones con demasiados gallos, no hubo táctica de equipo y cada figura hacía la guerra por su cuenta. Así fue como destacó Henri Anglade, que estaba en un segundo escalón de la supuesta jerarquía gala, pero que esa temporada llevaba el maillot tricolor de campeón nacional y se había impuesto en la Dauphiné. Apodado "Napoleón", precisamente por su visión táctica en carrera, supo aprovechar las circunstancias y luchas internas en su propio equipo y finalmente ganó una etapa y fue segundo en París. Tras él se clasificaron sus compatriotas Anquetil, Rivière y Mahé, mientras que Bobet abandonó. Siempre sensato y lúcido en sus declaraciones reconoció que aunque no recibiera apoyos de sus compañeros, Bahamontes había sido el mejor.

Tiene una curiosa anécdota con Gaston Nencini, considerado en su época como un gran bajador, durante un Giro, cuando se apostó un aperitivo en la bajada de un puerto y el italiano tuvo que pagar. 

Aunque ese 1959 fue ganador del Superprestige (equivalente al nº1 UCI), se mantuvo durante su trayectoria profesional en un buen segundo plano, siendo dos veces cuarto en los tours del 64 y 65. Cuando entendió que ya no podría dar un buen nivel, rechazó una buena oferta y se retiró, en un gesto poco habitual de honradez.

miércoles, 8 de julio de 2026

Cambios de rasero

Jonathan Vaughters tras ser picado por una avispa


El reglamento está para cumplirlo, para eso existe. Otra cosa es su interpretación y su espíritu. En tiempos pretéritos, en los orígenes del deporte de competición, al ciclismo se le conoció por su épica. Cuantas más duras fueran las condiciones de las carreras, más prestigio para ellas mismas y sus ganadores, más héroes que deportistas. La imposibilidad de cambiar de bicicleta, el no apoyarse en otros ciclistas, no poder abrigarse o aligerarse de ropa durante las carreras, avituallarse solo por si mismos,... hacían inhumanas las competiciones.

Pero ante las trabas, existían las trampas. La dificultad para seguir a los ciclistas durante una carrera de varios cientos de kilómetros permitía muchas veces que quedaran impunes algunas anomalías como viajar en tren algún tramo, romper el lápiz o el tintero para retrasar el control de paso por algún punto intermedio de los perseguidores, destrozar a martillazos la bicicleta para que le fuera permitido el cambio de máquina, y el consumo de sustancias, claro, en el que hubo barra libre hasta hace 60 años.

Lo más grave, sin embargo, han sido las injusticias cometidas por las diferencias de criterio para las sanciones. A Jonathan Vaughters (en la foto), por ejemplo, no le permitieron seguir en carrera porque para bajar la hinchazón de una picadura de avispa, debía tomar corticoides. Justo, si no fuera porque en esa época (2001) el uso de sustancias prohibidas estaba generalizado, incluso por prescripciones médicas poco menos que ridículas.

Y, tal vez, la polémica más común, la permisividad de los "fuera de control", variándose durante o después de las carreras, que llegaron a alterar muchas clasificaciones, permitiendo repescar a corredores que en etapas posteriores consiguieron triunfos o ayudaron a otros a conseguirlos, incluso impidiendo ganar el Tour de Francia que hubiera conseguido Vicente Trueba sin las repescas.



 

 

miércoles, 1 de julio de 2026

Le grand fusil

 

                                    Llora "Gem", acaba de perder el amarillo que todavía viste


Raphaël Géminiani fue "bautizado" por su amigo y rival Louison Bobet como "el gran fusil", ya fuera por su aspecto larguilucho y su afilada nariz o por sus ataques y su carácter combativo. Fue uno de los grandes que se quedaron sin ganar el Tour en esa década de los 50 donde coincidieron tantos monstruos del pedal.

En 1951 fue segundo, aunque la abrumadora superioridad de Hugo Koblet no le otorgó opción alguna. En la clasificación final quedó a más de 22' del suizo. En esta edición tuvo el honor de ganar la etapa que llegaba a Clermont-Ferrand, su ciudad natal. Sufrió un pinchazo en el descenso del último puerto, pero a Jean Robic, que le perseguía de cerca, le ocurrió lo mismo y pudo llegar en solitario a meta. Además en esa misma edición también ganó el premio de la montaña, al imponerse por un solo punto a Gino Bartali. Asusta ver la general final y leer los nombres del propio Bartali, Robic, Coppi, Lazarides, Bauvin, Bernardo Ruiz, Ockers. Magni, Bobet... tras Koblet y "Gem".

Pero cuando mejor lo tuvo para triunfar fue en 1958, ya con 33 años y corriendo fuera de la selección francesa, ya que Marcel Bidot, el seleccionador, había prescindido de él por temor a que no se entregara al líder del equipo, que no era otro que Jacques Anquetil. El resultado fue nefasto para ambos. Anquetil, enfermo, no dio la talla y Raphaël, que era líder antes de la última etapa alpina, no encontró apoyos el día de la odisea de Charly Gaul bajo la lluvia en su épica etapa a traves de la Chartreuse. Géminiani fue tercero finalmente.

Siete etapas y cuarto, sexto y noveno en la general en otras participaciones. Cuatro top10 y dos premios de la montaña en el Giro y un tercer y un quinto puesto en la Vuelta enriquecen un palmares, que luego engrosó como director deportivo de campeones como Anquetil, Merckx u Ocaña.

                               Géminiani-Anquetil. Primero fue su rival y más tarde su pupilo
   



sábado, 20 de junio de 2026

"Les domestiques"

 

                                    Cartel de "l'Auto" anunciando el itinerario del Tour de 1907


Henri Pépin había participado en la tercera edición del Tour, en 1905. No destacó especialmente, ocupó los últimos puestos de cada etapa, hasta la 7ª en la que abandonó.. Pero Henri era un enamorado de la bicicleta y decidió tomar la salida nuevamente en 1907 pero mejor preparado, mejor dicho, mejor asistido. Pépin era rico y decidió hacerse acompañar de dos ciclistas experimentados que le ayudaran con las averías y le protegiesen de los espectadores. En el pelotón se les conoció como "les domestiques", que es como se llamaba a las personas que servían en casa de los más pudientes.

Así pues se procuró los servicios de Henri Gauban, que había participado en los cuatro tours precedentes, aunque no había logrado acabar ninguno, pero que en su currículum figuraba un segundo puesto en la carrera Toulouse-Luchon-Toulouse de 1902,  y de Jean Dargassies que había sido 11º en 1903 y 4º en 1904, temporada en que también había sido 2º en la Burdeos-París. Se alojaban en los mejores hoteles y comían en los mejores restaurantes pero no por ello conseguían buenos resultados, llegando a varias horas de los ganadores entre los puestos 70 al 80, es decir, de los últimos. En una de las etapas "recogieron" a Jean-Marie Teychenne, que había caído en una zanja, y le incorporaron a su excursión.

Pépin puso fin a su andadura en la 5ª etapa y se marchó a su Toulouse natal. Gauban no se retiró y siguió unas etapas más, aunque tampoco logró terminar la prueba.

Todavía volvió Pépin en 1914, aunque ni siquiera terminó la primera etapa. Unos meses después falleció por una insuficiencia cardiaca.

El término "doméstico" quedó para siempre en la jerga del pelotón, aunque fue cayendo en desuso a favor de "gregario".

martes, 16 de junio de 2026

La liga la ganó el Benfica pero en el Tour ganó el Sporting


                       El eterno Joachim Agostinho con los colores verdiblancos del Sporting CP


El dominio histórico de los tres grandes clubs de fútbol portugueses (Benfica, Porto y Sporting), se trasladó durante décadas a las carreteras lusas en la popular Volta a Portugal. Los aficionados de las zonas rurales del país ibérico que normalmente no podían ir a presenciar los partidos de sus equipos a Lisboa o Oporto, podían animar a sus colores desde las cunetas durante el transcurso de las etapas de La Grandissima.

Aunque otros clubs europeos patrocinaron equipos ciclistas hace muchas décadas, solo Portugal ha mantenido la sponsorización en mayor o menor medida, asociándose con marcas comerciales hasta prácticamente la actualidad. El Benfica, por ejemplo, acumula 9 victorias en la Volta a Portugal y el W52-FC Porto subsistió hasta 2022.

Pero el reconocimiento internacional más importante fue la participación del Sporting en el Tour de Francia, en 1975 capitaneados por Agostinho y en 1984 con Marco Chagas como jefe de filas. Precisamente en 1984 y en la 5º etapa entre Béthune y Cergy-Pontoise de 207 km, Paulo Ferreira saltó del pelotón en el km 3, una veintena de kilómetros después se le unieron Le Guilloux y Barteau, a los que batió al sprint. El pelotón llegó a 17' y Vincent Barteau se vistió de amarillo.

El Sporting fue tercero en la liga de fútbol, a 10 puntos del Benfica, pero ganó una etapa del Tour de Francia.

miércoles, 10 de junio de 2026

Au reveil matin

 

        El 1 de julio de 1903 frente a este café al sur de París, se inició el primer Tour de Francia


Maurice Garin, el primer ganador del Tour, llevaba el dorsal número 1, porque fue el primero en inscribirse en la carrera. Ya se le consideraba como a uno de los favoritos. De hecho no abandonó el liderato durante las 6 etapas. Sus principales rivales eran Leon Georget e Hippolyte Aucouturier, que finalmente no contaron para la general por abandono, aunque Aucouturier ganó dos etapas.

En la primera etapa de la historia del Tour, hasta Lyon, de 467 km, Garin tuvo la tenaz compañía de  Émile Pagie, al que solo pudo descolgar a unos cientos de metros de la meta, tras 17 h 45'. Émile, sin embargo, abandonó durante el segundo parcial. A Pagie se le conoce un triunfo en la París-Valenciennes que se celebró unas semanas después y tres top-10 en la París-Roubaix.

El caso es que resistir las 6 maratonianas etapas ya constituía una hazaña. De los 60 ciclistas que iniciaron la carrera para completarla (también existían inscripciones para etapas sueltas), se clasificaron solo 21.

Solo los 13 primeros quedaron a menos de 24 horas de distancia de Garin. El vigésimo fue Pierre Desvages, que participó en los siete siguientes tours sin poder completarlos, siendo último en la última etapa con llegada a París a más de 16 h del vencedor, aunque no fue adelantado en la clasificación por el "lanterne rouge" final, Arsène Millochau, que empleó en total 64h57' más que Garin en completar el periplo francés. En la quinta etapa, con final en Nantes llegó último  a 15 h 8' del ganador y a más de 4 h del penúltimo. Todo un ejemplo de voluntad y orgullo. 

Millochau ya llevaba tiempo compitiendo con un cuarto puesto en la Bol d'Or, un 19º en la Roubaix de 1896 y un 5º en la Burdeos-París de 1897. Tras el Tour, que completó con 36 años, no se encuentra más noticias de clasificación en carrera alguna.

                            Pierre Desvages, junto a su esposa, con la que competía en tándem


viernes, 5 de junio de 2026

Una vuelta en tierra de clásicas

 

                            Dieudonné Gauthy, ganador en 1913 con 20 años recién cumplidos.


¿ Qué país puede considerarse como el país de las clásicas ? Sin duda alguna, Bélgica. Ese pequeño país  siente el ciclismo como ningún otro, sobre todo si nos referimos a las citadas clásicas. Y tiene su lógica, un territorio de sus dimensiones no puede organizar grandes vueltas por etapas sin repetir recorridos. Pero en 1908 empezó a celebrarse el Tour de Bélgica, a semejanza del recién estrenado Tour de Francia pero a pequeña escala, claro está. Constó de 5 etapas que recorrían todo el territorio, tanto el valón como el flamenco y que nada tuvo que envidiar al del país vecino, al menos en participación. De hecho 3 etapas se las adjudicó el doble ganador del Tour, Lucien Petit-Breton, y las otras dos por el futuro "maillot jaune" Gustave Garrigou. El pódium final fue Petit-Breton, Georget y Brocco (buena tripleta).

Al no contar con grandes dificultades orográficas, más que las colinas de las Ardenas, su palmarés durante sus más de 100 ediciones que se llevan disputadas, está plagado de clasicómanos y sprinters, casi todos belgas. Sin embargo quien lo encabeza por número de victorias es el germano Tony Martin, con tres, gracias a la inclusión de una contrarreloj cuando Martin era casi intratable en esta modalidad. En cuanto a número de etapas ganadas, la lista está liderada por Tom Boonen, con 11 victorias.

Las escasa diferencias en tiempo que suelen producirse se compensan con las bonificaciones, y no solo en las llegadas. El Tour de Bélgica es pionero en el "kilómetro de oro" (se implantó en 2015), que han copiado luego otras carreras, que otorga segundos extra concentrando tres sprints bonificados en apenas 1000 metros.  

martes, 2 de junio de 2026

Son duros los debuts del Tour

 

                                            Lucien Buysse consiguió su victoria al sexto intento


El Tour de Francia es la carrera donde todos quieren llegar en su mejor momento, pero la experiencia y la madurez del ciclista también es muy importante. De los 63 vencedores finales de la historia de la Grand Boucle, solo 12 eran debutantes en la carrera, incluyendo la primera edición donde debutaban todos, claro.

Tras los pioneros Garin, Cornet y Trousselier hubo que esperar a 1947 para que el debutante (que no inexperto), Robic se impusiera. Los otro ocho que hasta hoy pueden entonar  el "Vini, vidi, vinci" han sido: Coppi (1949), Koblet(1951), Anquetil(1957), Gimondi(1965), Merckx(1969), Hinault(1968), Fignon(1983) y Pogaçar(2020).

Nada menos que 16 de los futuros ganadores empezaron con abandono como Pelissier, Buysse, Bobet, Ocaña o Indurain y otros con clasificaciones finales poco prometedoras: Lapebie 23º, Bahamontes 25º,  Thevenet 35º, Rijs 95º, Wiggins 122º o Thomas 140º, por ejemplo.

Pero la insistencia tiene su premio. Bobet, que ganó tres tours, no consiguió el primero hasta su sexto intento, como les pasó a Pelissier, Buysse, Gaul, Thevenet, Janssen, Delgado y Wiggins. A la séptima lo consiguieron Indurain, Rijs y Evans. A la octava Van Impe y Sastre. A la novena Thomas y a la décima Zoetemelk. 

                              Geraint Thomas: en 2007 fue 140º (penúltimo), pero ganó en 2018


jueves, 28 de mayo de 2026

Alejandro, "el Lechuga"

 

                                                        Bahamontes escalando en cabeza


Alejandro Martín Bahamontes, conocido como "el Lechuga", pasó a la posteridad como Federico Martín Bahamontes, "el Águila de Toledo", o sea, un nombre que no era el suyo y conocido por su apellido materno. Y es que la vida y la carrera deportiva del primer ídolo de masas del deporte español (más allá del fútbol) no tuvo nada de común. Sus extraordinarias facultades para la escalada y su estrambótico carácter y comportamiento, contribuyeron al mito. Exagerado para lo bueno y para lo malo, nunca pasó desapercibido.

Tampoco su aspecto era la de un ciclista al uso. Su extremada delgadez (apenas 62 kg para 1,74 de estatura), se semejaba más a una figura sacada de las pinturas del otro toledano universal, aunque fuera de adopción, Doménikos Theotokópoulos, el Greco.

Primer ciclista que ganó el premio de la montaña de las tres grandes vueltas, destacando sus seis veces en el Tour, es considerado por muchos junto con su coetáneo Charly Gaul, el mejor escalador de todos los tiempos. Su obsesión era el premio de la montaña y así, en su primera participación en la Grand Boucle, primer año como profesional en 1954 pasó en cabeza por la cima de 12 puertos puntuables. Su primera víctima fue el Aubisque y en esa misma edición cayeron el Tourmalet, Peyresourde, Bassine, Tierge, Fontase, Romeyère, Laffrey, Bayard, Galibier, Faucille y Savine. Sin embargo solo fue 25º en la clasificación general.

Afortunadamnete alguien le hizo ver que podía aspirar a triunfos más importantes y conseguir así ser el primer español vencedor final en el Tour. 

                                                  Solo Coppi hizo entrar en razón a Fede

miércoles, 20 de mayo de 2026

Ganó con Kempes, con Maradona y con Messi

 

                                                    Juan Curuchet con su hermano Gabriel


Juan Curuchet fue el rey del ciclismo en pista argentino durante un larguísimo periodo. Compitió junto a su hermano Gabriel, siendo una pareja temible en las pruebas de "madison", acumulando medallas en los campeonatos mundiales frente a los potentes pistards europeos. Juan además también se permitió obtener medallas individualmente en las pruebas de puntuación. Un total de 11 medallas mundialistas le avalan.

Cuando Gabriel decidió retirarse, Juan siguió compitiendo representando a su país, formando pareja en las "americanas" con Edgardo Simón y finalmente, con Walter Pérez, con el que consiguió a los 43 años el mayor de sus éxitos: ser campeón olímpico.

Juan Curuchet es el deportista argentino con más presencias olímpicas (6), desde Los Ángeles 1984 hasta Pekín 2008, solo saltándose la cita de Barcelona 1992.


                                             Pekín 2008, oro en "madison" junto a Walter Pérez

martes, 12 de mayo de 2026

La "transición" (ciclista) española

 

Faustino Rupérez

Muchos historiadores datan la transición política española desde 1975 (muerte de Franco) hasta 1982 (victoria electoral del PSOE). Este mismo lapso de tiempo también se adapta a la transición del ciclismo español, que durante este periodo sufrió una importante decadencia en cuanto a resultados. En los 70, Ocaña y Fuente encabezaron la oposición a Merckx en Tour y Giro y hasta principios de los 80 con Arroyo, Lejarreta o Delgado, los hispanos se dejaron ver poco en las carreras internacionales.

Claro que, dentro de la tónica general, siempre hay excepciones, y hubo algún guerrero que presentó batalla. Faustino Rupérez, por ejemplo, rompió una racha de triunfos extranjeros en la Vuelta (desde Pesarrodona 1976), logrando la victoria en 1980. Fue un corredor muy regular, siendo habitual top-10 en las grandes, buen escalador y más que aceptable rodador, incluso ganó un Giro del Piamonte, logro muy poco valorado entonces en un país donde solo interesaban las grandes vueltas. Los últimos coletazos del gran KAS con nombres como Galdos, López Carril o los polivalentes Perurena o Lasa ayudaron a mantener cierto nivel. Cabe destacar también al bravo escalador Vicente Belda.

La edición 1983 del Tour, con el segundo puesto de Arroyo y la actuación de Delgado, marcaron el renacimiento, que junto con Chozas, Lejarreta,  Alberto Fernández o Gorospe, auguraban una nueva época dorada.
Belda ganando una etapa en el Giro de 1982




martes, 5 de mayo de 2026

La carrera de las dos capitales

 

                                                Robbie McEwen, ganador de cinco ediciones


En 1893, André Henry fue el primer vencedor de la París-Bruselas, una carrera que no se volvió a disputar hasta 1906 y que a partir de 1907 ya contó con ciclistas profesionales. Era la única clásica que unía dos capitales europeas y los grandes ciclistas de principios del S-XX se propusieron anotársela para sus palmarés. En esas primeras ediciones, seis ganadores del Tour, también ganaron esta carrera (Garrigou, Petit-Breton, Faber, Lapize, Pelissier y Frantz). Los recorridos sobrepasaban los 400 km.

Se mantuvo la prueba con gran prestigio hasta la década de los 60, cuando empieza a decaer dentro de las clásicas de primavera, seguramente por su excesivo kilometraje (rondaba entonces los 300 km) y por la competencia con otras carreras muy próximas en el calendario, como la nueva Amstel Gold Race. El año 1966, tras el triunfo de Gimondi, se abre un paréntesis de seis años en que no se celebra.

Cuando reaparece en 1973, Merckx se apresura a ganarla (no podía permitirse no ganar una carrera de este nivel con final en su ciudad), pero ahora la clásica ya se corre en otoño y poco a poco va perdiendo prestigio. Ahora, con más de 100 ediciones, se disputa con principio y final en la capital belga y se llama la Brussels Cycling Classic, tiene unos 200 km y en las últimas ediciones incluyen el paso por el famoso Kapelmuur, que antes era un habitual del Tour de Flandes.

Los que más has ganado:

- Robbie McEwen, en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas (2002, 05, 06, 07 y 08)

- Octave Lapize (3), también consecutivas (1911, 12 y 13)

- Felix Sellier (3), consecutivas igualmente (1922, 23 y 24)

Cabe citar dos curiosidades: en 1975 Freddy Maertens marcó una media de 46,110 km/h, (¡sobre 285 km!) convirtiéndola en ese momento en la clásica más rápida jamás disputada. Y remontándonos a 1910, el ganador, Maurice Brocco, entró el octavo a meta, pero sus siete predecesores fueron descalificados por no detenerse en un control intermedio.




miércoles, 29 de abril de 2026

Taccone, destellos de genio y de mal genio

                                                      Vito Taccone, "il camoscio d'Abruzzo"


Vito Taccone debutó en profesionales en 1961 y ya ganó una etapa del Giro, el premio de la montaña y el Giro de Lombardía. Era un gran escalador, muy explosivo, claro exponente de un ciclismo diferente a los mejores ciclistas italianos de los 60, de más clase, técnica y regularidad, los del norte. Tuvo que lidiar con Zilioli, Motta, Adorni, Balmanion, Bitossi, el gran Gimondi y otro notable escalador como Massignan.

Su mejor clasificación en el Giro fue una cuarta posición final en 1962, pero su actuación más destacada fue en 1963, cuando ganó 5 etapas (4 de ellas consecutivas) y el premio de la montaña, aunque fue sexto en la general, ya que alternaba sus espectaculares etapas de montaña con importantes pérdidas de tiempo en otras etapas.

Fue un ídolo de las regiones sureñas, "il camoscio (rebeco) d'Abruzzo". En el único Tour en que compitió (1964), aunque abandonó no pasó desapercibido, ya que fue protagonista de una violente pelea a puñetazos con Fernando Manzaneque, al que tampoco le faltaba carácter. 

También en su vida personal destacó por sus costumbres descuidadas y por sus problemas con la justicia italiana.

                                             Momentos del combate Taccone-Manzaneque


martes, 21 de abril de 2026

La ambición de un modesto y la apatía del pelotón


                                    Janssen y Tschan, protagonistas de la París-Tours de 1970


Siendo la París-Tours una de las clásicas más antiguas y prestigiosas de Francia, no siempre encontramos en su larga lista de vencedores a grandes campeones. El hecho de celebrarse a finales de temporada con un elevado kilometraje y lo poco selectivo del trazado, facilita que puedan producirse sorpresas. De hecho la París-Tours es conocida por muchos como "la única clásica que no ganó Merckx". Las posibilidades para los velocistas y la orientación oeste-este que suele tener viento a favor en la región, hace que suela ser una de las carreras que tradicionalmente alcanza mejores promedios horarios. 

La edición de 1970 fue algo diferente. Se programó sobre 286 km el 27 de septiembre, que resultó ser un día muy caluroso y con poco viento favorable. A mitad de carrera, con los primeros ataques, la mayoría de ciclistas comenzaron a abandonar puesto que de los 125 que tomaron la salida, solo 43 llegaron a Tours. Además muchos de los supervivientes optaron por "pasearse" en la parte final.

Quién si mostró interés fue el holandés Jan Janssen, que ya con un Tour de Francia en sus vitrinas, deseaba engrandecer su brillante palmarés. Su ataque solo fue contestado por el alemán de Peugeot Jürgen Tschan. Los fugados iban aumentando su ventaja sobre el grupo de velocistas, al que trataba de controlar el escocés Billy Bisland, el único compañero de equipo de Tschan en el grupo, hasta que saltó René Pijnen, el gran pistard compatriota de Janssen. Jan, temeroso de que les alcanzara y sabiendo del poderío de René en un hipotético sprint, ofreció dinero a Jürgen para que relevara con fuerza. La sorpresa vino cuando Janssen empezó a flaquear, agotado por el calor, el esfuerzo y tal vez algo más y cayó desplomado al asfalto. El perplejo Tschan siguió solo hasta meta tras siete horas de carrera y aventajó en 56" a Pijnen. Una veintena de corredores encabeza por los velocistas Reybrouck, Basso, De Vlaeminck y Verbeeck entró a más de 3' y el resto a diferencias poco dignas, desde los 11 hasta los 30 minutos.

Cabe hacer constar que en la actualidad la organización ha hecho más atractiva la carrera, incluyendo tramos por caminos de tierra entre viñedos que salpican los últimos kilómetros.



lunes, 13 de abril de 2026

Sucedió en Moscú en 1883

 

                                   Anuncio de carrera ciclista en Moscú en 1883 (o eso deber ser)


El 24 de julio de 1883 se disputó en la capital rusa la primera competición ciclista de aquel país. Se trataba de una carrera de 1,5 versta (unos 1600 m) sobre una pista de tierra aplanada y sin curvas sobre velocípedos con una enorme rueda delantera y una diminuta trasera, resultando ganador Fedor Zhemlichka, que empleó 3'38" a una media de 26,425 km/h.

Cuando llegaron aquellos artefactos rodantes a Moscú se consideraron peligrosos y su circulación por la capital estuvo prohibida hasta 1894 para los hombres y hasta 1895 para las mujeres.

Sin embargo en 1893 se disputó una prueba que unió la capital moscovita con San Petersburgo. Es muy difícil encontrar información sobre aquel evento, más allá de que el vencedor fue Josef Fischer, el gran fondista de la época, que ese mismo año también se impuso en la Viena-Berlín, el 17 de junio en 31 h 00' 22" y 2/5 de segundo, aventajando en casi una hora a su más inmediato seguidor. La precisión del cronometraje alemán contrasta con los datos sobre la carrera rusa, la participación y las incidencias acaecidas, de las que poco o nada se sabe.

En 1895 si hay constancia de otra edición que unió ambas ciudades y en la que participaron 20 ciclistas, de los cuales 7 llegaron a meta, y en la que se impuso Mijail Dtewodsko.

miércoles, 8 de abril de 2026

La irrupción "comunista"

 

                                                                        Olaf Ludwig


A diferencia de otros deportes, en el ciclismo, los deportistas de Europa del este no podían medirse a sus colegas occidentales salvo en contadas pruebas amateur. Pero con la caída del Muro fueron llegando a los grandes equipos los mejores elementos de la antigua URSS y Alemania Oriental sobre todo, que pusieron de manifiesto cuanto nos habíamos perdido hasta entonces. Y es que hubo ciclistas enormes que bien pudieron haber competido de tú a tú con las estrellas en las décadas de los 60, 70 u 80 del siglo pasado.

Olaf Ludwig (RDA,1960), a pesar de pasar al profesionalismo a los 30 años, por ejemplo, tuvo tiempo todavía de conseguir grandes éxitos: ganó la extinta Copa del Mundo, la Amstel, maillot verde en el Tour y bastantes clásicas y etapas.

Piotr Ugrumov (Letonia, 1961), ya pasada la treintena también fue de los pocos en poner en apuros al gran Miguel Indurain, siendo segundo en el Giro del 93 y el Tour del 94.

Otros que llegaron ya veteranos pero dejaron huella fueron Piasecki (Polonia, 1961); Jaskula (Polonia, 1962); Raab (RDA, 1962) o Tchmil (Moldavia, 1963), que demostraron que los duros y obsoletos métodos de los entrenamientos "comunistas" también daban resultado.

En una segunda oleada formada en sus países de origen, pero que llegaron aún jóvenes a profesionales podemos incluir a Ampler (RDA,1964); Abdoujaparov (Uzbekistán, 1964); Poulnikov (Rusia, 1965); Ekimov (Rusia, 1966);  Konyshev (Rusia, 1966); Kasputis (Lituania, 1967) o Svorada (Chequia, 1968).

Y ya los que debutaron en la élite en los primeros años de apertura en plena juventud como Tonkov (Rusia, 1969); Kirsipuu (Estonia, 1969); Zabel (RDA, 1970); Hontchar (Ucrania, 1970); Berzin (Rusia, 1970); Voigt (RDA, 1971); Bobrik (Rusia, 1971) o Ullrich (RDA, 1973) .

                                               Bobrik imponiéndose en Lombardía en 1994


  
            

miércoles, 1 de abril de 2026

Siempre uno de los favoritos... si no se cae

 

                                                                            Alex Zulle


Pasó al profesionalismo y al estrellato casi a la vez. Alex Zulle, desde sus primera apariciones demostró que no era un ciclista cualquiera, especialista contra el reloj como su anatomía dejaba intuir, resultó ser un solvente escalador y fondista, lo que le convirtió en un magnífico vueltómano.

Tenía dos hándicaps: no era un gran llegador y, sobre todo, era protagonista de numerosas caídas. Su miopía le obligaba a competir con lentes y además parece ser que no era demasiado hábil con la bicicleta lo que, unido a la mala fortuna, le privó de conseguir un mejor palmarés que aún así, es excepcional.

 Por sus características, su carrera se centró en las vueltas por etapas y, aunque se topó en su época con mosntruos como Induráin, Bugno , Armstrong o su compatriota Rominger acumuló dos Vueltas a España y un segundo puesto y otros dos segundos en el Tour, además de imponerse en muchas carreras de prestigio de una semana como la Volta a Catalunya, Itzulia(2), Suiza, Setmana Catalana(2), Volta a la Comunitat Valenciana(2), Asturias o Burgos. Acumuló 13 victorias de etapa en las grandes.

Tal vez su carrera más recordada por su combinación de brillantez y desgracia fue la del Tour de 1999. El Tour programó en sus primeras jornadas el tránsito por el Passage du Gois, un estrecho tramo de carretera que se inundaba durante la marea alta. Su peligrosidad cumplió las espectativas y se produjo una caída masiva en la que, ¿ cómo no ?, se vió implicado nuestro protagonista, que perdió 6'. Tres semanas después en la clasificación general final era segundo a poco más de 7' de Lance Armstrong.

Para colmo, cuando en 2012 se desposeyó de sus tours a Armstrong, se optó por no proclamar ganadores a los segundos clasificados. Hasta ahí le llegó la suerte.

                                                          Caos en el Passage du Gois


miércoles, 25 de marzo de 2026

La decadencia del Tour de Suiza

                                                      El hermoso Paso de San Gotardo


El Tour de Suiza, disputado por primera vez en 1933, fue considerado durante mucho tiempo como el cuarto gran tour europeo. Todos los grandes campeones lo pretendían para su palmarés. Lo abrupta de su geografía y los espectaculares paisajes eran el marco ideal para una gran carrera. Llegó a tener 10 etapas, situado en el calendario entre el Giro y el Tour. Suiza fue además una potencia en cuanto a sus ciclistas, solo por detrás de Francia, Bélgica, Italia, España y Holanda, con estrellas como Heiri Sutter, los extraordinarios Kubler y Koblet o los ya más recientes Rominger, Zulle y Cancellara.

Pero la bondad de sus rutas o la calidad de sus ciclistas parece que no cala en el público helvético, al que apenas se le ve en las cunetas. Cada vez es más difícil confeccionar los recorridos por falta de interés de las poblaciones. Las etapas han ido reduciéndose (en 2026 solo serán 5), con trazados cada vez más limitados para molestar lo menos posible, perdiendo la esencia de lo que fue antaño.


 

lunes, 16 de marzo de 2026

No los hubiera recordado nadie, a no ser que...


                                                                         Dirk Demol


A más de 200 km de meta entró en la escapada inicial. Trabajaba para el principal favorito, Eddy Planckaert, que hacía una semana se había impuesto en el Tour de Flandes. Pasaron los kilómetros y el grupo inicial de 13 ciclistas se fue desgranando y se quedó solo con Thomas Vegmuller. Increíble,  ¡ Demol iba a ganar la París-Roubaix ! Hacía ocho años había sido segundo en la edición amateur pero como profesional su palmarés era muy pobre, aunque era bastante apreciado como gregario (de hecho fue profesional durante 14 temporadas en buenos equipos). Nunca más ocupó puestos de honor en "el Infierno del Norte", trigésimotercero, trigésimonoveno y sexagésimonoveno, las otras veces que terminó. En la clásica de Kuurne (su pueblo natal), llegó a ser tercero y también consiguió algunos top10 en algunas semiclásicas de su país.

Más llamativo todavía es el caso de Oliver Zaugg, otro gregario que fue profesional 13 años y que solo consiguió una victoria en todos esos años. ¡ Pero, qué victoria ! En 2011 el inconformista Vincenzo Nibali lanza su ataque en el mítico Ghisallo, punto clave del Giro de Lombardía, pero es alcanzado por el pelotón de favoritos, en el que ese día se encuentra el suizo Zaugg, tal vez el más modesto de todo el grupo, así que, sin nada que perder, aprovecha para atacar en la última subida de la carrera a 9 km de Lecco, donde ese año se sitúa la meta y los favoritos reaccionan tarde llegando a 8" de Zaugg, que gana así su primera y última carrera de su vida, un monumento como Il Lombardia.

                                                                      Oliver Zaugg

martes, 10 de marzo de 2026

El tren también participa en la Roubaix.

 

                                                   Pasos a nivel y ciclistas jugándose la vida


El tren venía muy bien a los tramposos de principios del S-XX cuando era muy difícil seguir a los ciclistas por la escasez de medios motorizados y aprovechaban para acortar caminos o, al menos, realizarlos más cómodamente que sobre el sillín. ¡ Cuántas descalificaciones se produjeron por esta circunstancia ! ¡ Y cuántas trampas quedarían impunes !

La París-Roubaix siempre se ha visto obligada a atravesar pasos a nivel y aquí el tren no es una ayuda, sino otro de los obstáculos a superar.

La UCI se ha visto obligada a reglamentar sobre este asunto ya que el ciclista, en su afán de llegar a meta antes que sus rivales, se jugaba la vida, sorteando la barrera si fuera menester. Por eso la parada ante un paso a nivel cerrado es obligatoria y el reglamento establece cuando es tratado como un incidente de carrera sin más o se precisa realizar alguna neutralización para que influya lo menos posible en el resultado deportivo.

En 2006, tras el suizo Fabian Cancellara, que marchaba ya en solitario hacia su victoria en el velódromo de Roubaix,  iba Vladimir Gussev, al que había descolgado unos kilómetros atrás, junto con Frank Hoste y Peter Van Petegem, cuando se interpuso entre ellos un tren en un paso a nivel a 9 km del final. Cegados por la proximidad de meta ningunearon la barrera para obtener un puesto de honor. No así sus tres perseguidores: Boonen, Ballan y Flecha que esperaron hasta ver el paso abierto y conseguir así ser segundo, tercero y cuarto en la meta, ya que sus predecesores fueron descalificados.

En los últimos años con la supresión de la mayoría de cruces con trenes el incidente más sonado fue el de 2015 (el de la foto), cuando un grupo de más de 30 ciclistas infringió la norma. Aquí sin embargo no hubo sanción. La organización alegó que el cierre de la barrera se produjo casi simultáneamente a la llegada de los ciclistas y los motoristas no tuvieron tiempo de detener al grupo. La exención de la sanción la escudaron en que no se podía identificar a todos los infractores. La propia compañía ferroviaria francesa interpuso una denuncia. Para la carrera no tuvo consecuencias ya que el paso se encontraba lejos de meta.

jueves, 5 de marzo de 2026

Mucha Vuelta y pocos medios


                                                  Recorrido de la Vuelta a España de 1941


La Vuelta a España, que había comenzado su andadura en 1935, solo había podido disputarse en dos ocasiones, debido a la Guerra Civil, así que en 1941 se celebraba la 3ª edición. Ni más ni menos que 4406 km en 21 etapas (la Vuelta más larga de la historia), para una exigua participación (32 ciclistas, todos ellos españoles excepto 4 suizos). Hay que recordar que Europa estaba en plena IIGM.

La carrera, disputada del 12 de junio al 6 de julio, discurrió bajo un calor sofocante, que unido a la escasez de medios, el estado de las carreteras (hubo etapas que contabilizaron más de 80 pinchazos), y los kilometrajes (dos etapas superaron los 300 km), consiguieron que solo llegaran a la meta de Madrid, 16 ciclistas.

Además de la más larga, esta Vuelta también fue la más lenta de la historia. Julián Berrendero, vencedor final, rodó a un promedio de 26,108 km/h. Otra nota destacada fue la inclusión de la primera contrarreloj de la carrera, como segundo sector de la 16ªetapa, entre Gijón y Oviedo de 53 km y en la que se impuso Delio Rodríguez. El gallego ganó además en todas las etapas en las que se llegó al sprint, para totalizar un total de 12 victorias parciales, siendo 4º en la general.

En la susodicha contrarreloj fue donde Berrendero arrebató el liderato a Fermín Trueba. Trueba, segundo finalmente, ganó el premio de la montaña, aunque para ello contó con el beneplácito de Berrendero (compañero de equipo), que no disputó los puntos en Navacerrada, en la última etapa.

lunes, 2 de marzo de 2026

Odile se llamaba Odiel


                                           "Odile" Defraye el primer belga que ganó el Tour


En 1912 todavía se confeccionaba la clasificación por puntos. 

A Odiel Defraye le afrancesaron el nombre, a fin de cuentas había nacido un 14 de julio. El equipo Alcyon lo inscribió para el Tour de 1912 apenas tres días antes de iniciarse y el ciclista marchó desde su pueblo en la Bélgica flamenca hasta París en bicicleta, teniendo que hacer noche en una granja.

Defraye había hecho méritos de sobra para estar en la salida, ya que había ganado con autoridad el Tour de Bélgica, imponiéndose en 4 etapas y el concesionario de la marca de automóviles presionó para que le incluyeran en el equipo, en principio para ayudar a Garrigou, último ganador y favorito. Tanto Garrigou como Defraye se mostraron como los más fuertes en las primeras etapas. Tras el abandono de Georget y la debilidad de los demás favoritos franceses, Defraye se encontró encabezando la clasificación, y la jefatura de filas cambió de espalda.

A partir de aquí no solo Garrigou se puso a su servicio sino que los belgas enrolados en otros equipos también le apoyaron y Lapize, ganador en 1910, abandonó en señal de protesta. Solo podía inquietarle Eugène Christophe, sin duda el más fuerte cuando llegó la montaña, ganando las tres etapas alpinas, pero aunque el galo conseguía distanciarle en varios minutos el recorte en puntos era mínimo.

Odile Defraye inició la racha de victorias belgas en el Tour. Ganó el único Tour que terminó, también consiguió la Milán-San Remo del año siguiente y tras la IGM ya no volvió a destacar.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Casos de dominio aplastante (por equipos)

 

                                                  Tres Visma en el pódium de la Vuelta 2023


En la Vuelta a España de 2023, Sepp Kuss, un excelente escalador y gregario de Vingegaard y Roglic, alcanzó el liderato. Con el desfallecimiento sufrido por Evenepoel, que le alejaba de cualquier posibilidad para la general, los únicos capacitados para robarle el maillot rojo eran sus compañeros de equipo y supuestos jefes de fila. Se especuló mucho si el equipo priorizaría a Vingegaard, teóricamente el más fuerte , o a Roglic, para seguir sumando triunfos en "su" Vuelta, pero ni el danés ni el esloveno le disputaron la carrera al norteamericano, que tanto ha trabajado para ellos en sus años de convivencia en el equipo.

No fue el primer caso de copo en un pódium, ni siquiera en la Vuelta. En 1966 el equipo KAS lo consiguió con Gabica, Vélez y Echevarría y además Momeñe, Uriona y A. Gómez del Moral fueron 5º, 6º y 7º. El equipo vasco tuvo unos años triunfales tanto en carreras nacionales como internacionales, sobre todo en las clasificaciones por equipos. Llegaron a imponerse (por escuadras, eso sí), en las clasificaciones de Vuelta, Giro y Tour en la misma temporada.

Hay que remontarse hasta 1909 en la séptima edición del Tour para ver algo parecido. El Alcyon (fabricante de bicicletas, automóviles y motocicletas) fue el patrocinador ciclista más importante durante bastante tiempo y aglutinaba a casi todas las figuras de la época. No extraña mucho pues, que en el citado 1909, Faber, Garrigou, Alavoine, Duboc y Van Hauwaert, todos del Alcyon fueran los cinco primeros de la general (además Trousselier fue 8º), aunque por aquellos tiempos las tácticas de equipo eran secundarias, primando los intereses individuales. Alcyon ganó 7 tours y se impuso en 102 etapas en sus participaciones.

Aunque han habido muchas dominaciones de equipos como Molteni, Ti-Raleig, Mapei, ONCE, Sky, UAE,... solo Alcyon, KAS y Visma han logrado acaparar un pódium en alguna grande.

                    




miércoles, 18 de febrero de 2026

Las carreteras colombianas se tragaron a dos mitos

 

                                                        Koblet, Coppi y Hoyos en Colombia


El bajón físico de Coppi en 1958 era ya muy evidente pero seguía siendo el ciclista más grande que jamás había existido. Le invitaron a Colombia y, en compañía de dos compatriotas se fue a correr al velódromo de Bogotá, recibido como el mito que era. Con el recinto atestado, la depurada técnica y el estilo del Campionissimo fue suficiente para batir con facilidad a los pedalistas locales, tanto en la prueba de puntuación como en la de eliminación.

Alargó su estancia en el país para participar en "La Pintada", una carrera de ida y vuelta desde Medellín hasta la localidad que daba nombre a la carrera (aunque el nombre oficial era "El Clásico Colombiano"). Para esta carrera también había cruzado el Atlántico el díscolo, Hugo Koblet, uno de los pocos que alguna vez había batido en buena lid al astro italiano. 

La carrera, aunque se disputaba en un día, estaba dividida en dos sectores (ida a La Pintada por la mañana y vuelta a Medellín por la tarde, superando el Alto de Minas en ambas ocasiones). Haciendo gala de su elegante estilo, Koblet marcó diferencias en el largo descenso y llegó un minuto antes a meta que Coppi y Ramón Hoyos, la figura patria, ganador ya de cinco vueltas a Colombia. El resto de participantes quedó bastante atrás. Pero lo que parecía que se iba a convertir en un paseo para las figuras europeas cambió por la tarde. La salida se daba con las diferencias obtenidas en la etapa matutina y así Koblet emprendió la marcha con fuerza, aumentando más todavía su diferencia sobre Coppi y Hoyos que comenzaban la escalada a Minas por la vertiente más dura (unos 40 km de subida y 2000 m de desnivel). Pero el calor y la humedad pasan factura y Koblet, también lejos de la forma física de sus mejores años, empieza zigzagear y disminuir su ritmo y es alcanzado y sobrepasado por el dúo perseguidor. "El bello suizo" abandona. Ramón Hoyos, con un estilo mucho menos estético que el de Fausto consigue descolgarle. Coppi también está sufriendo los efectos del clima y agotado llegará a Medellín en coche. El escarabajo, para delirio de sus paisanos, ha derrotado a los dos monstruos del pedal.  

lunes, 16 de febrero de 2026

En Le Mans no solo ruedan los coches

 

                                          El mítico circuito de Le Mans tomado por los ciclistas


Como en la histórica carrera de coches, en Le Mans la salida ciclista de las 24 horas se hace igual. Las máquinas a un lado del circuito y los ciclistas al otro y cuando el semáforo se enciende a correr hacia el velocípedo para dar vueltas al circuito durante un día completo. Se puede disputar la prueba en solitario, pero también por equipos de relevos de 2, 4 o 6 personas. Toda una fiesta del ciclismo popular.

No obstante, Le Mans no ha sido el pionero de este tipo de pruebas en circuito automovilístico. En Nürburgring comenzaron a disputarse la veinticuatro horas en 2003 y también se han unido otros trazados como Spa, Monza, Montmeló, Jarama, Ricardo Tormo o Albi.

Además de ser la más antigua, la prueba de Nürburgring es la más dura. Cada vuelta no se limita solo al recorrido de buen asfalto del circuito, ya que enlaza con tramos muy abruptos anexos al trazado con rampas exigentes. Completar una vuelta supone unos 25 km y el desnivel positivo por giro es de 550 a 600 metros.