lunes, 13 de abril de 2026

Sucedió en Moscú en 1883

 

                                   Anuncio de carrera ciclista en Moscú en 1883 (o eso deber ser)


El 24 de julio de 1883 se disputó en la capital rusa la primera competición ciclista de aquel país. Se trataba de una carrera de 1,5 versta (unos 1600 m) sobre una pista de tierra aplanada y sin curvas sobre velocípedos con una enorme rueda delantera y una diminuta trasera, resultando ganador Fedor Zhemlichka, que empleó 3'38" a una media de 26,425 km/h.

Cuando llegaron aquellos artefactos rodantes a Moscú se consideraron peligrosos y su circulación por la capital estuvo prohibida hasta 1894 para los hombres y hasta 1895 para las mujeres.

Sin embargo en 1893 se disputó una prueba que unió la capital moscovita con San Petersburgo. Es muy difícil encontrar información sobre aquel evento, más allá de que el vencedor fue Josef Fischer, el gran fondista de la época, que ese mismo año también se impuso en la Viena-Berlín, el 17 de junio en 31 h 00' 22" y 2/5 de segundo, aventajando en casi una hora a su más inmediato seguidor. La precisión del cronometraje contrasta con los datos sobre la carrera rusa, la participación y las incidencias acaecidas, de las que poco o nada se sabe.

En 1895 si hay constancia de otra edición que unió ambas ciudades y en la que participaron 20 ciclistas, de los cuales 7 llegaron a meta, y en la que se impuso Mijail Dtewodsko.

miércoles, 8 de abril de 2026

La irrupción "comunista"

 

                                                                        Olaf Ludwig


A diferencia de otros deportes, en el ciclismo, los deportistas de Europa del este no podían medirse a sus colegas occidentales salvo en contadas pruebas amateur. Pero con la caída del Muro fueron llegando a los grandes equipos los mejores elementos de la antigua URSS y Alemania Oriental sobre todo, que pusieron de manifiesto cuanto nos habíamos perdido hasta entonces. Y es que hubo ciclistas enormes que bien pudieron haber competido de tú a tú con las estrellas en las décadas de los 60, 70 u 80 del siglo pasado.

Olaf Ludwig (RDA,1960), a pesar de pasar al profesionalismo a los 30 años, por ejemplo, tuvo tiempo todavía de conseguir grandes éxitos: ganó la extinta Copa del Mundo, la Amstel, maillot verde en el Tour y bastantes clásicas y etapas.

Piotr Ugrumov (Letonia, 1961), ya pasada la treintena también fue de los pocos en poner en apuros al gran Miguel Indurain, siendo segundo en el Giro del 93 y el Tour del 94.

Otros que llegaron ya veteranos pero dejaron huella fueron Piasecki (Polonia, 1961); Jaskula (Polonia, 1962); Raab (RDA, 1962) o Tchmil (Moldavia, 1963), que demostraron que los duros y obsoletos métodos de los entrenamientos "comunistas" también daban resultado.

En una segunda oleada formada en sus países de origen, pero que llegaron aún jóvenes a profesionales podemos incluir a Ampler (RDA,1964); Abdoujaparov (Uzbekistán, 1964); Poulnikov (Rusia, 1965); Ekimov (Rusia, 1966);  Konyshev (Rusia, 1966); Kasputis (Lituania, 1967) o Svorada (Chequia, 1968).

Y ya los que debutaron en la élite en los primeros años de apertura en plena juventud como Tonkov (Rusia, 1969); Kirsipuu (Estonia, 1969); Zabel (RDA, 1970); Hontchar (Ucrania, 1970); Berzin (Rusia, 1970); Voigt (RDA, 1971); Bobrik (Rusia, 1971) o Ullrich (RDA, 1973) .

                                               Bobrik imponiéndose en Lombardía en 1994


  
            

miércoles, 1 de abril de 2026

Siempre uno de los favoritos... si no se cae

 

                                                                            Alex Zulle


Pasó al profesionalismo y al estrellato casi a la vez. Alex Zulle, desde sus primera apariciones demostró que no era un ciclista cualquiera, especialista contra el reloj como su anatomía dejaba intuir, resultó ser un solvente escalador y fondista, lo que le convirtió en un magnífico vueltómano.

Tenía dos hándicaps: no era un gran llegador y, sobre todo, era protagonista de numerosas caídas. Su miopía le obligaba a competir con lentes y además parece ser que no era demasiado hábil con la bicicleta lo que, unido a la mala fortuna, le privó de conseguir un mejor palmarés que aún así, es excepcional.

 Por sus características, su carrera se centró en las vueltas por etapas y, aunque se topó en su época con mosntruos como Induráin, Bugno , Armstrong o su compatriota Rominger acumuló dos Vueltas a España y un segundo puesto y otros dos segundos en el Tour, además de imponerse en muchas carreras de prestigio de una semana como la Volta a Catalunya, Itzulia(2), Suiza, Setmana Catalana(2), Volta a la Comunitat Valenciana(2), Asturias o Burgos. Acumuló 13 victorias de etapa en las grandes.

Tal vez su carrera más recordada por su combinación de brillantez y desgracia fue la del Tour de 1999. El Tour programó en sus primeras jornadas el tránsito por el Passage du Gois, un estrecho tramo de carretera que se inundaba durante la marea alta. Su peligrosidad cumplió las espectativas y se produjo una caída masiva en la que, ¿ cómo no ?, se vió implicado nuestro protagonista, que perdió 6'. Tres semanas después en la clasificación general final era segundo a poco más de 7' de Lance Armstrong.

Para colmo, cuando en 2012 se desposeyó de sus tours a Armstrong, se optó por no proclamar ganadores a los segundos clasificados. Hasta ahí le llegó la suerte.

                                                          Caos en el Passage du Gois


miércoles, 25 de marzo de 2026

La decadencia del Tour de Suiza

                                                      El hermoso Paso de San Gotardo


El Tour de Suiza, disputado por primera vez en 1933, fue considerado durante mucho tiempo como el cuarto gran tour europeo. Todos los grandes campeones lo pretendían para su palmarés. Lo abrupta de su geografía y los espectaculares paisajes eran el marco ideal para una gran carrera. Llegó a tener 10 etapas, situado en el calendario entre el Giro y el Tour. Suiza fue además una potencia en cuanto a sus ciclistas, solo por detrás de Francia, Bélgica, Italia, España y Holanda, con estrellas como Heiri Sutter, los extraordinarios Kubler y Koblet o los ya más recientes Rominger, Zulle y Cancellara.

Pero la bondad de sus rutas o la calidad de sus ciclistas parece que no cala en el público helvético, al que apenas se le ve en las cunetas. Cada vez es más difícil confeccionar los recorridos por falta de interés de las poblaciones. Las etapas han ido reduciéndose (en 2026 solo serán 5), con trazados cada vez más limitados para molestar lo menos posible, perdiendo la esencia de lo que fue antaño.


 

lunes, 16 de marzo de 2026

No los hubiera recordado nadie, a no ser que...


                                                                         Dirk Demol


A más de 200 km de meta entró en la escapada inicial. Trabajaba para el principal favorito, Eddy Planckaert, que hacía una semana se había impuesto en el Tour de Flandes. Pasaron los kilómetros y el grupo inicial de 13 ciclistas se fue desgranando y se quedó solo con Thomas Vegmuller. Increíble,  ¡ Demol iba a ganar la París-Roubaix ! Hacía ocho años había sido segundo en la edición amateur pero como profesional su palmarés era muy pobre, aunque era bastante apreciado como gregario (de hecho fue profesional durante 14 temporadas en buenos equipos). Nunca más ocupó puestos de honor en "el Infierno del Norte", trigésimotercero, trigésimonoveno y sexagésimonoveno, las otras veces que terminó. En la clásica de Kuurne (su pueblo natal), llegó a ser tercero y también consiguió algunos top10 en algunas semiclásicas de su país.

Más llamativo todavía es el caso de Oliver Zaugg, otro gregario que fue profesional 13 años y que solo consiguió una victoria en todos esos años. ¡ Pero, qué victoria ! En 2011 el inconformista Vincenzo Nibali lanza su ataque en el mítico Ghisallo, punto clave del Giro de Lombardía, pero es alcanzado por el pelotón de favoritos, en el que ese día se encuentra el suizo Zaugg, tal vez el más modesto de todo el grupo, así que, sin nada que perder, aprovecha para atacar en la última subida de la carrera a 9 km de Lecco, donde ese año se sitúa la meta y los favoritos reaccionan tarde llegando a 8" de Zaugg, que gana así su primera y última carrera de su vida, un monumento como Il Lombardia.

                                                                      Oliver Zaugg

martes, 10 de marzo de 2026

El tren también participa en la Roubaix.

 

                                                   Pasos a nivel y ciclistas jugándose la vida


El tren venía muy bien a los tramposos de principios del S-XX cuando era muy difícil seguir a los ciclistas por la escasez de medios motorizados y aprovechaban para acortar caminos o, al menos, realizarlos más cómodamente que sobre el sillín. ¡ Cuántas descalificaciones se produjeron por esta circunstancia ! ¡ Y cuántas trampas quedarían impunes !

La París-Roubaix siempre se ha visto obligada a atravesar pasos a nivel y aquí el tren no es una ayuda, sino otro de los obstáculos a superar.

La UCI se ha visto obligada a reglamentar sobre este asunto ya que el ciclista, en su afán de llegar a meta antes que sus rivales, se jugaba la vida, sorteando la barrera si fuera menester. Por eso la parada ante un paso a nivel cerrado es obligatoria y el reglamento establece cuando es tratado como un incidente de carrera sin más o se precisa realizar alguna neutralización para que influya lo menos posible en el resultado deportivo.

En 2006, tras el suizo Fabian Cancellara, que marchaba ya en solitario hacia su victoria en el velódromo de Roubaix,  iba Vladimir Gussev, al que había descolgado unos kilómetros atrás, junto con Frank Hoste y Peter Van Petegem, cuando se interpuso entre ellos un tren en un paso a nivel a 9 km del final. Cegados por la proximidad de meta ningunearon la barrera para obtener un puesto de honor. No así sus tres perseguidores: Boonen, Ballan y Flecha que esperaron hasta ver el paso abierto y conseguir así ser segundo, tercero y cuarto en la meta, ya que sus predecesores fueron descalificados.

En los últimos años con la supresión de la mayoría de cruces con trenes el incidente más sonado fue el de 2015 (el de la foto), cuando un grupo de más de 30 ciclistas infringió la norma. Aquí sin embargo no hubo sanción. La organización alegó que el cierre de la barrera se produjo casi simultáneamente a la llegada de los ciclistas y los motoristas no tuvieron tiempo de detener al grupo. La exención de la sanción la escudaron en que no se podía identificar a todos los infractores. La propia compañía ferroviaria francesa interpuso una denuncia. Para la carrera no tuvo consecuencias ya que el paso se encontraba lejos de meta.

jueves, 5 de marzo de 2026

Mucha Vuelta y pocos medios


                                                  Recorrido de la Vuelta a España de 1941


La Vuelta a España, que había comenzado su andadura en 1935, solo había podido disputarse en dos ocasiones, debido a la Guerra Civil, así que en 1941 se celebraba la 3ª edición. Ni más ni menos que 4406 km en 21 etapas (la Vuelta más larga de la historia), para una exigua participación (32 ciclistas, todos ellos españoles excepto 4 suizos). Hay que recordar que Europa estaba en plena IIGM.

La carrera, disputada del 12 de junio al 6 de julio, discurrió bajo un calor sofocante, que unido a la escasez de medios, el estado de las carreteras (hubo etapas que contabilizaron más de 80 pinchazos), y los kilometrajes (dos etapas superaron los 300 km), consiguieron que solo llegaran a la meta de Madrid, 16 ciclistas.

Además de la más larga, esta Vuelta también fue la más lenta de la historia. Julián Berrendero, vencedor final, rodó a un promedio de 26,108 km/h. Otra nota destacada fue la inclusión de la primera contrarreloj de la carrera, como segundo sector de la 16ªetapa, entre Gijón y Oviedo de 53 km y en la que se impuso Delio Rodríguez. El gallego ganó además en todas las etapas en las que se llegó al sprint, para totalizar un total de 12 victorias parciales, siendo 4º en la general.

En la susodicha contrarreloj fue donde Berrendero arrebató el liderato a Fermín Trueba. Trueba, segundo finalmente, ganó el premio de la montaña, aunque para ello contó con el beneplácito de Berrendero (compañero de equipo), que no disputó los puntos en Navacerrada, en la última etapa.