Dieudonné Gauthy, ganador en 1913 con 20 años recién cumplidos.
¿ Qué país puede considerarse como el país de las clásicas ? Sin duda alguna, Bélgica. Ese pequeño país siente el ciclismo como ningún otro, sobre todo si nos referimos a las citadas clásicas. Y tiene su lógica, un territorio de sus dimensiones no puede organizar grandes vueltas por etapas sin repetir recorridos. Pero en 1908 empezó a celebrarse el Tour de Bélgica, a semejanza del recién estrenado Tour de Francia pero a pequeña escala, claro está. Constó de 5 etapas que recorrían todo el territorio, tanto el valón como el flamenco y que nada tuvo que envidiar al del país vecino, al menos en participación. De hecho 3 etapas se las adjudicó el doble ganador del Tour, Lucien Petit-Breton, y las otras dos por el futuro "maillot jaune" Gustave Garrigou. El pódium final fue Petit-Breton, Georget y Brocco (buena tripleta).
Al no contar con grandes dificultades orográficas, más que las colinas de las Ardenas, su palmarés durante sus más de 100 ediciones que se llevan disputadas, está plagado de clasicómanos y sprinters, casi todos belgas. Sin embargo quien lo encabeza por número de victorias es el germano Tony Martin, con tres, gracias a la inclusión de una contrarreloj cuando Martin era casi intratable en esta modalidad. En cuanto a número de etapas ganadas, la clasificación está liderada por Tom Boonen, con 11 victorias.
Las escasa diferencias en tiempo que suelen producirse se compensan con las bonificaciones, y no solo en las llegadas. El Tour de Bélgica es pionero en el "kilómetro de oro" (se implantó en 2015), que han copiado luego otras carreras, que otorga segundos extra concentrando tres sprints bonificados en apenas 1000 metros.











