Olaf Ludwig
A diferencia de otros deportes, en el ciclismo, los deportistas de Europa del este no podían medirse a sus colegas occidentales salvo en contadas pruebas amateur. Pero con la caída del Muro fueron llegando a los grandes equipos los mejores elementos de la antigua URSS y Alemania Oriental sobre todo, que pusieron de manifiesto cuanto nos habíamos perdido hasta entonces. Y es que hubo ciclistas enormes que bien pudieron haber competido de tú a tú con las estrellas en las décadas de los 60, 70 u 80 del siglo pasado.
Olaf Ludwig (RDA,1960), a pesar de pasar al profesionalismo a los 30 años, por ejemplo, tuvo tiempo todavía de conseguir grandes éxitos: ganó la extinta Copa del Mundo, la Amstel, maillot verde en el Tour y bastantes clásicas y etapas.
Piotr Ugrumov (Letonia, 1961), ya pasada la treintena también fue de los pocos en poner en apuros al gran Miguel Indurain, siendo segundo en el Giro del 93 y el Tour del 94.
Otros que llegaron ya veteranos pero dejaron huella fueron Piasecki (Polonia, 1961); Jaskula (Polonia, 1962); Raab (RDA, 1962) o Tchmil (Moldavia, 1963), que demostraron que los duros y obsoletos métodos de los entrenamientos "comunistas" también daban resultado.
En una segunda oleada formada en sus países de origen, pero que llegaron aún jóvenes a profesionales podemos incluir a Ampler (RDA,1964); Abdoujaparov (Uzbekistán, 1964); Poulnikov (Rusia, 1965); Ekimov (Rusia, 1966); Konyshev (Rusia, 1966); Kasputis (Lituania, 1967) o Svorada (Chequia, 1968).
Y ya los que debutaron en la élite en los primeros años de apertura en plena juventud como Tonkov (Rusia, 1969); Kirsipuu (Estonia, 1969); Zabel (RDA, 1970); Hontchar (Ucrania, 1970); Berzin (Rusia, 1970); Voigt (RDA, 1971); Bobrik (Rusia, 1971) o Ullrich (RDA, 1973) .
Bobrik imponiéndose en Lombardía en 1994









