martes, 21 de julio de 2026

No todo es fácil para los superhéroes

 

               Miguel Ángel "Supermán" López ganando en el Col de la Loze en el Tour de 2020


Empezó a montar en bici ya con 15 años y, siendo juvenil, dos tipos quisieron robarle su montura. Le dieron dos puñaladas pero no consiguieron su propósito. Esa semana Miguel Ángel participó en una carrera y un periodista le bautizó como "Supermán" López.

La ascensión fue meteórica. Su primera carrera en Europa se convirtió en su triunfo en el Tour del Porvenir. Sus dotes para la escalada lo convirtieron en uno de los mejores del pelotón internacional. Aunque siempre le faltó algo de regularidad, la verdad es que las caídas y las lesiones que sufrió le justificaban, nunca pudo completar una temporada completa sin algún percance de importancia. Fue pódium en Vuelta y Giro, con sendos terceros puestos  y anduvo cerca en el Tour, aunque finalmente cayó a las sexta plaza. Ganó etapas en las tres grandes y se anotó victorias en otras pruebas de mucho prestigio como el Tour de Suiza o la Volta a Catalunya y la clásica Milán-Turín.

En su debe dos polémicas: en la Vuelta 2021 yendo tercero y en la penúltima etapa, desoye las órdenes de equipo (Movistar en ese momento) y tira con fuerza para intentar salvar su posición, que se veía seriamente amenazada. El equipo considera que su actitud puede perjudicar a Enric Mas, su compañero de equipo, que es segundo. Aunque su postura es justificable (realmente el riesgo para Mas era mínimo), al verse ninguneado por el equipo, que no le ayuda, se apea de su bicicleta y abandona. Dos posturas enfrentadas y ambas erróneas, que suponen la ruptura entre equipo y corredor.

La otra circunstancia negativa, las sospechas sobre dopaje y tráfico de sustancias prohibidas, que a fecha de hoy sigue sin resolverse. Absuelto del proceso penal, en lo deportivo todavía cumple sanción hasta julio de 2027. 

miércoles, 15 de julio de 2026

A la UCI no le gustaron las Hammer Series

 

                                                        Las Hammer Series en Stavanger


¿ Fue solo un experimento fallido o será la precuela de una nueva forma de competición ciclista que se impondrá en el futuro ?

Fue un proyecto ambicioso e innovador. Se trataba de una competencia de fin de semana en diferentes momentos de la temporada y que se quería llevar a varios continentes. Una fórmula de tres carreras: una de montaña, una llana y otra de persecución por equipos, en circuitos pequeños alrededor de una ciudad, donde no había ganadores individuales sino por equipos. Cada equipo seleccionaba siete ciclistas, aunque solo se elegían 5 para las pruebas de montaña y llano y puntuaba cada paso por meta, como las carreras de puntuación de pista, para acabar con la persecución por equipos donde éstos salían según los puntos y bonificaciones obtenidas.

Una extraña fórmula para el ciclismo tradicional, donde se buscaba que el público pudiera ver pasar la carrera en numerosas ocasiones y los ciclistas tenían que conocer en tiempo real el estado de las puntuaciones del equipo y seguir tácticas diferentes a las pruebas tradicionales.

Se disputaron solo durante tres temporadas (2017-2019) y, en principio, no atrajeron a demasiadas figuras (la excepción fue Dumoulin, que disputó las carreras de Limburgo en 2017 una semana después de ganar el Giro). La UCI puso muchas trabas y la organización acabó desistiendo. En sus tres años de vida se llegaron a disputar eventos en Limburgo, Stavanger y Honk Kong y se pretendía llevar en 2020 a Colombia.

Esta innovadora fórmula podría haber arrastrado a nuevos aficionados seguramente, aunque los más "clásicos" veían extraño que los vencedores fueran equipos y no ciclistas. A pesar de todo, un ciclista poco convencional como fue el colombiano Carlos Betancor (recordado por lucir en muchas ocasiones algo de sobrepeso), tuvo una de las mejores actuaciones de su carrera en la prueba de montaña de 2017, donde fue el gran dominador.

                                                                  Carlos Betancor

 

sábado, 11 de julio de 2026

"Napoleón" Anglade y el ejército francés

 

                                           Bahamontes y Anglade, los dos mejores del Tour'59


Marcel Bidot, seleccionador francés, eligió a los mejores, tras su fiasco en el Tour de 1958. Su "doce" parecía imbatible con Anquetil, Rivière, Bobet y Geminiani, pero tampoco en 1959 alcanzaría la gloria. Si en el 58 había sido el luxemburgués Gaul, ahora sería el español Bahamontes, quien le desbarató los planes.

Como ha ocurrido tantas veces en equipos o selecciones con demasiados gallos, no hubo táctica de equipo y cada figura hacía la guerra por su cuenta. Así fue como destacó Henri Anglade, que estaba en un segundo escalón de la supuesta jerarquía gala, pero que esa temporada llevaba el maillot tricolor de campeón nacional y se había impuesto en la Dauphiné. Apodado "Napoleón", precisamente por su visión táctica en carrera, supo aprovechar las circunstancias y luchas internas en su propio equipo y finalmente ganó una etapa y fue segundo en París. Tras él se clasificaron sus compatriotas Anquetil, Rivière y Mahé, mientras que Bobet abandonó. Siempre sensato y lúcido en sus declaraciones reconoció que aunque no recibiera apoyos de sus compañeros, Bahamontes había sido el mejor.

Tiene una curiosa anécdota con Gaston Nencini, considerado en su época como un gran bajador, durante un Giro, cuando se apostó un aperitivo en la bajada de un puerto y el italiano tuvo que pagar. 

Aunque ese 1959 fue ganador del Superprestige (equivalente al nº1 UCI), se mantuvo durante su trayectoria profesional en un buen segundo plano, siendo dos veces cuarto en los tours del 64 y 65. Cuando entendió que ya no podría dar un buen nivel, rechazó una buena oferta y se retiró, en un gesto poco habitual de honradez.

miércoles, 8 de julio de 2026

Cambios de rasero

Jonathan Vaughters tras ser picado por una avispa


El reglamento está para cumplirlo, para eso existe. Otra cosa es su interpretación y su espíritu. En tiempos pretéritos, en los orígenes del deporte de competición, al ciclismo se le conoció por su épica. Cuantas más duras fueran las condiciones de las carreras, más prestigio para ellas mismas y sus ganadores, más héroes que deportistas. La imposibilidad de cambiar de bicicleta, el no apoyarse en otros ciclistas, no poder abrigarse o aligerarse de ropa durante las carreras, avituallarse solo por si mismos,... hacían inhumanas las competiciones.

Pero ante las trabas, existían las trampas. La dificultad para seguir a los ciclistas durante una carrera de varios cientos de kilómetros permitía muchas veces que quedaran impunes algunas anomalías como viajar en tren algún tramo, romper el lápiz o el tintero para retrasar el control de paso por algún punto intermedio de los perseguidores, destrozar a martillazos la bicicleta para que le fuera permitido el cambio de máquina, y el consumo de sustancias, claro, en el que hubo barra libre hasta hace 60 años.

Lo más grave, sin embargo, han sido las injusticias cometidas por las diferencias de criterio para las sanciones. A Jonathan Vaughters (en la foto), por ejemplo, no le permitieron seguir en carrera porque para bajar la hinchazón de una picadura de avispa, debía tomar corticoides. Justo, si no fuera porque en esa época (2001) el uso de sustancias prohibidas estaba generalizado, incluso por prescripciones médicas poco menos que ridículas.

Y, tal vez, la polémica más común, la permisividad de los "fuera de control", variándose durante o después de las carreras, que llegaron a alterar muchas clasificaciones, permitiendo repescar a corredores que en etapas posteriores consiguieron triunfos o ayudaron a otros a conseguirlos, incluso impidiendo ganar el Tour de Francia que hubiera conseguido Vicente Trueba sin las repescas.



 

 

miércoles, 1 de julio de 2026

Le grand fusil

 

                                    Llora "Gem", acaba de perder el amarillo que todavía viste


Raphaël Géminiani fue "bautizado" por su amigo y rival Louison Bobet como "el gran fusil", ya fuera por su aspecto larguilucho y su afilada nariz o por sus ataques y su carácter combativo. Fue uno de los grandes que se quedaron sin ganar el Tour en esa década de los 50 donde coincidieron tantos monstruos del pedal.

En 1951 fue segundo, aunque la abrumadora superioridad de Hugo Koblet no le otorgó opción alguna. En la clasificación final quedó a más de 22' del suizo. En esta edición tuvo el honor de ganar la etapa que llegaba a Clermont-Ferrand, su ciudad natal. Sufrió un pinchazo en el descenso del último puerto, pero a Jean Robic, que le perseguía de cerca, le ocurrió lo mismo y pudo llegar en solitario a meta. Además en esa misma edición también ganó el premio de la montaña, al imponerse por un solo punto a Gino Bartali. Asusta ver la general final y leer los nombres del propio Bartali, Robic, Coppi, Lazarides, Bauvin, Bernardo Ruiz, Ockers. Magni, Bobet... tras Koblet y "Gem".

Pero cuando mejor lo tuvo para triunfar fue en 1958, ya con 33 años y corriendo fuera de la selección francesa, ya que Marcel Bidot, el seleccionador, había prescindido de él por temor a que no se entregara al líder del equipo, que no era otro que Jacques Anquetil. El resultado fue nefasto para ambos. Anquetil, enfermo, no dio la talla y Raphaël, que era líder antes de la última etapa alpina, no encontró apoyos el día de la odisea de Charly Gaul bajo la lluvia en su épica etapa a traves de la Chartreuse. Géminiani fue tercero finalmente.

Siete etapas y cuarto, sexto y noveno en la general en otras participaciones. Cuatro top10 y dos premios de la montaña en el Giro y un tercer y un quinto puesto en la Vuelta enriquecen un palmares, que luego engrosó como director deportivo de campeones como Anquetil, Merckx u Ocaña.

                               Géminiani-Anquetil. Primero fue su rival y más tarde su pupilo
   



sábado, 20 de junio de 2026

"Les domestiques"

 

                                    Cartel de "l'Auto" anunciando el itinerario del Tour de 1907


Henri Pépin había participado en la tercera edición del Tour, en 1905. No destacó especialmente, ocupó los últimos puestos de cada etapa, hasta la 7ª en la que abandonó.. Pero Henri era un enamorado de la bicicleta y decidió tomar la salida nuevamente en 1907 pero mejor preparado, mejor dicho, mejor asistido. Pépin era rico y decidió hacerse acompañar de dos ciclistas experimentados que le ayudaran con las averías y le protegiesen de los espectadores. En el pelotón se les conoció como "les domestiques", que es como se llamaba a las personas que servían en casa de los más pudientes.

Así pues se procuró los servicios de Henri Gauban, que había participado en los cuatro tours precedentes, aunque no había logrado acabar ninguno, pero que en su currículum figuraba un segundo puesto en la carrera Toulouse-Luchon-Toulouse de 1902,  y de Jean Dargassies que había sido 11º en 1903 y 4º en 1904, temporada en que también había sido 2º en la Burdeos-París. Se alojaban en los mejores hoteles y comían en los mejores restaurantes pero no por ello conseguían buenos resultados, llegando a varias horas de los ganadores entre los puestos 70 al 80, es decir, de los últimos. En una de las etapas "recogieron" a Jean-Marie Teychenne, que había caído en una zanja, y le incorporaron a su excursión.

Pépin puso fin a su andadura en la 5ª etapa y se marchó a su Toulouse natal. Gauban no se retiró y siguió unas etapas más, aunque tampoco logró terminar la prueba.

Todavía volvió Pépin en 1914, aunque ni siquiera terminó la primera etapa. Unos meses después falleció por una insuficiencia cardiaca.

El término "doméstico" quedó para siempre en la jerga del pelotón, aunque fue cayendo en desuso a favor de "gregario".

martes, 16 de junio de 2026

La liga la ganó el Benfica pero en el Tour ganó el Sporting


                       El eterno Joachim Agostinho con los colores verdiblancos del Sporting CP


El dominio histórico de los tres grandes clubs de fútbol portugueses (Benfica, Porto y Sporting), se trasladó durante décadas a las carreteras lusas en la popular Volta a Portugal. Los aficionados de las zonas rurales del país ibérico que normalmente no podían ir a presenciar los partidos de sus equipos a Lisboa o Oporto, podían animar a sus colores desde las cunetas durante el transcurso de las etapas de La Grandissima.

Aunque otros clubs europeos patrocinaron equipos ciclistas hace muchas décadas, solo Portugal ha mantenido la sponsorización en mayor o menor medida, asociándose con marcas comerciales hasta prácticamente la actualidad. El Benfica, por ejemplo, acumula 9 victorias en la Volta a Portugal y el W52-FC Porto subsistió hasta 2022.

Pero el reconocimiento internacional más importante fue la participación del Sporting en el Tour de Francia, en 1975 capitaneados por Agostinho y en 1984 con Marco Chagas como jefe de filas. Precisamente en 1984 y en la 5º etapa entre Béthune y Cergy-Pontoise de 207 km, Paulo Ferreira saltó del pelotón en el km 3, una veintena de kilómetros después se le unieron Le Guilloux y Barteau, a los que batió al sprint. El pelotón llegó a 17' y Vincent Barteau se vistió de amarillo.

El Sporting fue tercero en la liga de fútbol, a 10 puntos del Benfica, pero ganó una etapa del Tour de Francia.