CICLOMOMENTOS
Momentos, anécdotas y gestas ciclistas de todos los tiempos
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Mundiales "B", la oportunidad de los modestos.
miércoles, 2 de septiembre de 2026
Dejar pasar al pelotón y ganar la etapa
El motorista abrecarreras ayuda a Pérez-Francés a dejar pasar al pelotón
José Pérez-Francés era un corredor muy completo en cualquier terreno, capaz de poner en aprietos a lo más granado del pelotón internacional, con un palmarés rico pero muy exiguo para su clase, en parte porque pocos estaban dispuestos a trabajar para él, seguramente por su fuerte carácter.
Ya había sido pódium en el Tour de 1963, pero su mayor gesta en la Grand Boucle fue en 1965. En la etapa Aix-les-Thermes - Barcelona de 240 km atacó desde el principio. Quería lucirse en la etapa que llegaba a su ciudad de adopción, en la que vivía desde los 17 años. Primero se distanció junto a De Rosso, pero fue neutralizado y en el Col de Puymorens se volvió a marchar con Julio Jiménez. El escalador de Ávila, más interesado en el premio de la montaña le dejó irse solo.
Pérez-Francés era vigésimo en la general. En la frontera francoespañola ya tenía seis minutos y medio de ventaja y 9'20" en la Collada de Toses. La radio, anunciando la escapada de un corredor patrio, animó al público a salir a las cunetas a espolear a José, que pedaleaba concentrado e iba calculando el tiempo que necesitaba para llegar al circuito final de Montjuïc, al que había que dar tres vueltas Ni siquiera reparó en su madre que le vio pasar a la entrada de Barcelona. Entró en el circuito con buena ventaja y al iniciar la segunda vuelta, el pelotón le alcanzó... en su primera vuelta. Llevaba todo un circuito de ventaja. Así pudo "vigilar" a sus perseguidores, desde detrás.
Pérez-Francés entró en meta con 4'23" sobre el segundo clasificado y ascendió hasta el 6º puesto de la clasificación general, aunque durante su escapada llegó a estar cerca del maillot amarillo (de forma virtual) de Felice Gimondi.
martes, 25 de agosto de 2026
Federico Ezquerra, el primer gran ciclista vasco
Federico Ezquerra, "el águila del Galibier"
La lista de campeones vascos de ciclismo es extensa, pero el primero en poder ser considerado uno de los grandes fue Federico Ezquerra. Se dice que la primera vez que montó en bici cayó al río con el traje que acababa de estrenar. Jugaba al fútbol, pero una lesión de tobillo le condujo hacia los pedales. Tiene un palmarés poco común, con unas 90 victorias, aunque la mayoría en pruebas pequeñas, salvo sus victorias en la Vuelta a Levante, Volta a Catalunya y su título de campeón nacional, cuando ya era veterano. En sus dos participaciones en la Vuelta a España solo consiguió un triunfo de etapa, abandonando en ambas ediciones.
Pero su grandeza la forjó en el Tour. Su actuación más épica fue en 1934 cuando comenzó con retraso a subir el Telégraph, debido a un pinchazo, pero fue alcanzando y rebasando rivales hasta encontrar a René Vietto, el formidable escalador francés, que iba en cabeza. Se detuvo en el breve paso entre el Telégraph y el Galibier a tomar una cerveza y fue ascendiendo el Galibier junto a Vietto. Los aficionados franceses empujaban a su ídolo, no solo moralmente y Federico iba entrando en cólera, teniendo que abrirse paso algunas veces con el puño o con la bomba de aire. A poco del final pudo descolgar a René y pasar en solitario, rebajando el tiempo de ascensión que el cántabro Vicente Trueba había establecido el año anterior. Henri Desgranges le "bautizó" como "el águila del Galibier" (curiosa la fijación de federicos y águilas, que tenía este hombre). No obstante, Ezquerra fue alcanzado en el descenso y acabó 4º en la etapa y 19º en el Tour.
Cuando sí consiguió la victoria fue el 19 de julio del 36, ajeno a lo que ocurría al otro lado de los Pirineos, en la etapa Niza-Cannes, donde atacó al pie de La Turbie y llegó en solitario a meta, aventajando a Sylvère Maes en 1'. Ese año logró ser 17º en la clasificación final.
viernes, 21 de agosto de 2026
Delisle y el sueño de cualquier ciclista francés
Delisle consiguiendo su segundo triunfo de etapa en el Tour
Siempre en las filas del equipo Peugeot, su pase a la posteridad lo consiguió con otro maillot, el tricolor de campeón francés. Y es que Raymond Delisle es hasta ahora el único ciclista francés que ha ganado con el maillot de campeón en una etapa del Tour en un 14 de julio, la fiesta nacional.
Delisle fue un buen escalador. Sus victorias, siempre en etapas de media o alta montaña así lo avalan (Vuelta, París-Niza, Dauphiné, Setmana Catalana, Romandía), pero vale la pena centrarse en sus dos victorias en el Tour.
La referida del 14 de julio de 1969 vino después de que un par de días antes, Roger Pingeon, su jefe de filas, le diera un bofetón recriminándole no haber estado a su lado en otra de las etapas. Pero él tenía en mente ese día 14 con el Portet d'Aspet, Menté y Portillon por delante. No fructificó su primer ataque pero si el segundo y, a pesar de la persecución del dúo Janssen-Panizza por detrás y uno postrero de Merckx en el grupo de favoritos (que anunciaba su apoteosis del día siguiente), resistió y flanqueó en solitario la meta con su flamante maillot rojo, blanco y azul.
La otra victoria también fue sonada. Era su duodécima participación en el Tour (1976) y aprovechó un ataque junto a otros escaladores para ir abriendo hueco. Una etapa dura con final en Pyrénées 2000. Su ventaja en meta le aupó hasta el liderato y así poder vestir por primera vez el maillot amarillo. Este hecho fue determinante para la resolución del Tour ya que en la etapa reina, Zoetemelk vigiló demasiado tiempo al líder, que no tuvo su mejor día y permitió a Van Impe, que sí había respondido a un furioso ataque del indómito Luis Ocaña en uno de sus últimos destellos de clase, y conseguir una ventaja que el neerlandés ya no pudo neutralizar en el resto del Tour. Delisle acabó 4º aquella edición, su mejor clasificación de siempre, además de ser proclamado el corredor más combativo.
miércoles, 19 de agosto de 2026
Ruanda, símbolo de la esperanza
Ciclismo para olvidar el pasado
Desde 1988 ya se disputaba una carrera por etapas en Ruanda, pero la situación social y política no estaba para manifestaciones deportivas. Se estima en unos 800.000 los muertos en uno de los genocidios más cruentos de la historia.
En 2001 se retomó el Tour de Ruanda, que se ha convertido en uno de los símbolos de la reconstrucción nacional. En principio con mayoría de ciclistas ruandeses y con participaciones de selecciones nacionales de países vecinos, la carrera fue tomando importancia dentro del circuito africano, pero el cambio vino de la mano de Jonathan Boyer, el primer estadounidense que participó en el Tour de Francia, allá por 1981, que se desplazó al país por asuntos comerciales y acabó formando el Team Rwanda, una cantera de ciclistas jóvenes que impulsó a la propia carrera y atrajo a equipos europeos en la búsqueda de talentos emergentes, como algunos ciclistas eritreos que hoy compiten con la élite.
Adrien Niyonshuti, que perdió seis hermanos durante el genocidio y ganador del Tour de Ruanda en 2008, fue olímpico en MTB en Londres y en ruta en Río y el primer ruandés que llegó a correr una prueba en Europa, convirtiéndose en símbolo de la juventud ruandesa
La UCI ha apoyado la carrera que consta de 8 etapas, subiéndola de categoría desde 2009 y designó a Ruanda como sede de los mundiales de ciclismo de 2025, que fueron un éxito rotundo, con miles de seguidores en las cunetas, ofreciendo un espectáculo magnífico.
Numeroso público durante el Tour de Ruanda de 2017Adrien Niyonshuti
miércoles, 5 de agosto de 2026
1946: una buena batalla Coppi-Bartali para olvidar la Guerra Mundial
Giro 1946 y sus dos mitos
En 1946 todavía no se celebró el Tour, así que el Giro fue el evento más importante. Vincenzo Torriani en persona realizó un reconocimiento del trazado para asegurar que fuera posible la carrera en un país devastado. Se programaron 17 etapas (3 de doble sector) pero una de ellas no pudo finalizarse, ya que terminaba en Trieste que estaba políticamente dividida entre los que querían ser italianos y los pro-yugoslavos. Estos últimos boicotearon la carrera cerca ya de meta lanzando piedras y bloqueando el paso y la etapa se anuló. No obstante, Giordano Cottur (que había sido el primer líder), natural de Trieste, junto con otros 16 ciclistas llegaron hasta meta y Cottur fue declarado ganador extraoficial.
En lo deportivo se cumplió el guión ya que Coppi y Bartali estaban ahora en equipos distintos (Bianchi y Legnano) y la lucha estaba cantada.
La etapa finalmente clave fue la de final en Nápoles, tras atravesar los Apeninos. El día anterior Coppi había sufrido una caída y se lastimó una costilla (aun así ganó la etapa), y tal vez pudo resentirse, ya que no pudo seguir a Bartali cuando atacó. La persecución duró 180 km y Gino aventajó en 4' a Fausto. La etapa la ganó Mario Ricci.
La gran batalla se produjo en las dos etapas de los Dolomitas. En la primera se impuso Coppi en el sprint del grupo de cabeza, en el que Bartali entró con el mismo tiempo. Y en la segunda, la etapa reina, Fausto se lanzó al ataque en el Falzarego, el primer gran puerto del día, y se marchó en solitario en una cabalgada épica hacia Bassano di Grappa con el Pordoi de por medio. Su ventaja fue aumentando y llegó a ser "maglia rosa" virtual con 5' de ventaja. Gino tuvo que recurrir a la táctica y esperar a su compañero Aldo Bini, que junto con un pequeño grupo lograron reducir las diferencias,aunque "Il Campionissimo" llegó en solitario a meta.
Al final del Giro Bartali aventajó en solo 47" a Coppi, mientras que Vito Ortelli, tercero, se clasificó a más 15' de los dos ases. El año siguiente cambiaron las tornas.
Trazado del Giro 1946
jueves, 30 de julio de 2026
Fedor Den Hertog, el ciclista que no quería ser profesional
Fedor Den Hertog
Fedor Den Hertog llegó a arrasar en el ciclismo amateur. Consiguió la medalla de oro en los JJOO de México en la prueba de 100 km contrarreloj con el equipo de los Países Bajos (con Pijnen, Krekels y Zoetemelk), pero a pesar de las ofertas de los equipos profesionales, él se negaba a fichar.
Ganó el Tour del Porvenir, la Milk Race, el Tour de Bulgaria, el GP de las Naciones amateur y muchas carreras clásicas y por etapas. Una muestra de su dominio fue el Tour de Renania-Palatinado de 1969 en Alemania, que se adjudicó ganando 9 de las 11 etapas.
No quería perder su libertad para poder participar y ganar donde le apetecía, sin estar dentro de la estructura de un equipo que le marcara calendario y disciplina. Sin embargo, a los 28 años los compromisos familiares le hicieron recular y asegurarse un sueldo, y fichó por el equipo FRISOL. Su mejor momento había pasado pero dio muestras de su poderío. En 1975 fue 18º en el Tour, aunque sus mejores resultados profesionales fueron en 1977, cuando fue campeón neerlandés y ganó una etapa en el Tour y otra en la Vuelta.










