Pasos a nivel y ciclistas jugándose la vida
El tren venía muy bien a los tramposos de principios del S-XX cuando era muy difícil seguir a los ciclistas por la escasez de medios motorizados y aprovechaban para acortar caminos o, al menos, realizarlos más cómodamente que sobre el sillín. ¡ Cuántas descalificaciones se produjeron por esta circunstancia ! ¡ Y cuántas trampas quedarían impunes !
La París-Roubaix siempre se ha visto obligada a atravesar pasos a nivel y aquí el tren no es una ayuda, sino otro de los obstáculos a superar.
La UCI se ha visto obligada a reglamentar sobre este asunto ya que el ciclista, en su afán de llegar a meta antes que sus rivales, se jugaba la vida, sorteando la barrera si fuera menester. Por eso la parada ante un paso a nivel cerrado es obligatoria y el reglamento establece cuando es tratado como un incidente de carrera sin más o se precisa realizar alguna neutralización para que influya lo menos posible en el resultado deportivo.
En 2006, tras el suizo Fabian Cancellara, que marchaba ya en solitario hacia su victoria en el velódromo de Roubaix, iba Vladimir Gussev, al que había descolgado unos kilómetros atrás, junto con Frank Hoste y Peter Van Petegem, cuando se interpuso entre ellos un tren en un paso a nivel a 9 km del final. Cegados por la proximidad de meta ningunearon la barrera para obtener un puesto de honor. No así sus tres perseguidores: Boonen, Ballan y Flecha que esperaron hasta ver el paso abierto y conseguir así ser segundo, tercero y cuarto en la meta, ya que sus predecesores fueron descalificados.
En los últimos años con la supresión de la mayoría de cruces con trenes el incidente más sonado fue el de 2015 (el de la foto), cuando un grupo de más de 30 ciclistas infringió la norma. Aquí sin embargo no hubo sanción. La organización alegó que el cierre de la barrera se produjo casi simultáneamente a la llegada de los ciclistas y los motoristas no tuvieron tiempo de detener al grupo. La exención de la sanción la escudaron en que no se podía identificar a todos los infractores. La propia compañía ferroviaria francesa interpuso una denuncia. Para la carrera no tuvo consecuencias ya que el paso se encontraba lejos de meta.








