jueves, 28 de mayo de 2026

Alejandro, "el Lechuga"

 

                                                        Bahamontes escalando en cabeza


Alejandro Martín Bahamontes, conocido como "el Lechuga", pasó a la posteridad como Federico Martín Bahamontes, "el Águila de Toledo", o sea, un nombre que no era el suyo y conocido por su apellido materno. Y es que la vida y la carrera deportiva del primer ídolo de masas del deporte español (más allá del fútbol) no tuvo nada de común. Sus extraordinarias facultades para la escalada y su estrambótico carácter y comportamiento, contribuyeron al mito. Exagerado para lo bueno y para lo malo, nunca pasó desapercibido.

Tampoco su aspecto era la de un ciclista al uso. Su extremada delgadez (apenas 62 kg para 1,74 de estatura), se semejaba más a una figura sacada de las pinturas del otro toledano universal, aunque fuera de adopción, Doménikos Theotokópoulos, el Greco.

Primer ciclista que ganó el premio de la montaña de las tres grandes vueltas, destacando sus seis veces en el Tour, es considerado por muchos junto con su coetáneo Charly Gaul, el mejor escalador de todos los tiempos. Su obsesión era el premio de la montaña y así, en su primera participación en la Grand Boucle, primer año como profesional en 1954 pasó en cabeza por la cima de 12 puertos puntuables. Su primera víctima fue el Aubisque y en esa misma edición cayeron el Tourmalet, Peyresourde, Bassine, Tierge, Fontase, Romeyère, Laffrey, Bayard, Galibier, Faucille y Savine. Sin embargo solo fue 25º en la clasificación general.

Afortunadamnete alguien le hizo ver que podía aspirar a triunfos más importantes y conseguir así ser el primer español vencedor final en el Tour. 

                                                  Solo Coppi hizo entrar en razón a Fede

miércoles, 20 de mayo de 2026

Ganó con Kempes, con Maradona y con Messi

 

                                                    Juan Curuchet con su hermano Gabriel


Juan Curuchet fue el rey del ciclismo en pista argentino durante un larguísimo periodo. Compitió junto a su hermano Gabriel, siendo una pareja temible en las pruebas de "madison", acumulando medallas en los campeonatos mundiales frente a los potentes pistards europeos. Juan además también se permitió obtener medallas individualmente en las pruebas de puntuación. Un total de 11 medallas mundialistas le avalan.

Cuando Gabriel decidió retirarse, Juan siguió compitiendo representando a su país, formando pareja en las "americanas" con Edgardo Simón y finalmente, con Walter Pérez, con el que consiguió a los 43 años el mayor de sus éxitos: ser campeón olímpico.

Juan Curuchet es el deportista argentino con más presencias olímpicas (6), desde Los Ángeles 1984 hasta Pekín 2008, solo saltándose la cita de Barcelona 1992.


                                             Pekín 2008, oro en "madison" junto a Walter Pérez

martes, 12 de mayo de 2026

La "transición" (ciclista) española

 

Faustino Rupérez

Muchos historiadores datan la transición política española desde 1975 (muerte de Franco) hasta 1982 (victoria electoral del PSOE). Este mismo lapso de tiempo también se adapta a la transición del ciclismo español, que durante este periodo sufrió una importante decadencia en cuanto a resultados. En los 70, Ocaña y Fuente encabezaron la oposición a Merckx en Tour y Giro y hasta principios de los 80 con Arroyo, Lejarreta o Delgado, los hispanos se dejaron ver poco en las carreras internacionales.

Claro que, dentro de la tónica general, siempre hay excepciones, y hubo algún guerrero que presentó batalla. Faustino Rupérez, por ejemplo, rompió una racha de triunfos extranjeros en la Vuelta (desde Pesarrodona 1976), logrando la victoria en 1980. Fue un corredor muy regular, siendo habitual top-10 en las grandes, buen escalador y más que aceptable rodador, incluso ganó un Giro del Piamonte, logro muy poco valorado entonces en un país donde solo interesaban las grandes vueltas. Los últimos coletazos del gran KAS con nombres como Galdos, López Carril o los polivalentes Perurena o Lasa ayudaron a mantener cierto nivel. Cabe destacar también al bravo escalador Vicente Belda.

La edición 1983 del Tour, con el segundo puesto de Arroyo y la actuación de Delgado, marcaron el renacimiento, que junto con Chozas, Lejarreta,  Alberto Fernández o Gorospe, auguraban una nueva época dorada.
Belda ganando una etapa en el Giro de 1982




martes, 5 de mayo de 2026

La carrera de las dos capitales

 

                                                Robbie McEwen, ganador de cinco ediciones


En 1893, André Henry fue el primer vencedor de la París-Bruselas, una carrera que no se volvió a disputar hasta 1906 y que a partir de 1907 ya contó con ciclistas profesionales. Era la única clásica que unía dos capitales europeas y los grandes ciclistas de principios del S-XX se propusieron anotársela para sus palmarés. En esas primeras ediciones, seis ganadores del Tour, también ganaron esta carrera (Garrigou, Petit-Breton, Faber, Lapize, Pelissier y Frantz). Los recorridos sobrepasaban los 400 km.

Se mantuvo la prueba con gran prestigio hasta la década de los 60, cuando empieza a decaer dentro de las clásicas de primavera, seguramente por su excesivo kilometraje (rondaba entonces los 300 km) y por la competencia con otras carreras muy próximas en el calendario, como la nueva Amstel Gold Race. El año 1966, tras el triunfo de Gimondi, se abre un paréntesis de seis años en que no se celebra.

Cuando reaparece en 1973, Merckx se apresura a ganarla (no podía permitirse no ganar una carrera de este nivel con final en su ciudad), pero ahora la clásica ya se corre en otoño y poco a poco va perdiendo prestigio. Ahora, con más de 100 ediciones, se disputa con principio y final en la capital belga y se llama la Brussels Cycling Classic, tiene unos 200 km y en las últimas ediciones incluyen el paso por el famoso Kapelmuur, que antes era un habitual del Tour de Flandes.

Los que más has ganado:

- Robbie McEwen, en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas (2002, 05, 06, 07 y 08)

- Octave Lapize (3), también consecutivas (1911, 12 y 13)

- Felix Sellier (3), consecutivas igualmente (1922, 23 y 24)

Cabe citar dos curiosidades: en 1975 Freddy Maertens marcó una media de 46,110 km/h, (¡sobre 285 km!) convirtiéndola en ese momento en la clásica más rápida jamás disputada. Y remontándonos a 1910, el ganador, Maurice Brocco, entró el octavo a meta, pero sus siete predecesores fueron descalificados por no detenerse en un control intermedio.