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viernes, 21 de agosto de 2026

Delisle y el sueño de cualquier ciclista francés

 

                                  Delisle consiguiendo su segundo triunfo de etapa en el Tour


Siempre en las filas del equipo Peugeot, su pase a la posteridad lo consiguió con otro maillot, el tricolor de campeón francés. Y es que Raymond Delisle es hasta ahora el único ciclista francés que ha ganado con el maillot de campeón en una etapa del Tour en un 14 de julio, la fiesta nacional.

Delisle fue un buen escalador. Sus victorias, siempre en etapas de media o alta montaña así lo avalan (Vuelta, París-Niza, Dauphiné, Setmana Catalana, Romandía), pero vale la pena centrarse en sus dos victorias en el Tour.

La referida del 14 de julio de 1969 vino después de que un par de días antes, Roger Pingeon, su jefe de filas, le diera un bofetón recriminándole no haber estado a su lado en otra de las etapas. Pero él tenía en mente ese día 14 con el Portet d'Aspet, Menté y Portillon por delante. No fructificó su primer ataque pero si el segundo y, a pesar de la persecución del dúo Janssen-Panizza por detrás y uno postrero de Merckx en el grupo de favoritos (que anunciaba su apoteosis del día siguiente), resistió y flanqueó en solitario la meta con su flamante maillot rojo, blanco y azul. 

La otra victoria también fue sonada. Era su duodécima participación en el Tour (1976) y aprovechó un ataque junto a otros escaladores para ir abriendo hueco. Una etapa dura con final en Pyrénées 2000. Su ventaja en meta le aupó hasta el liderato y así poder vestir por primera vez el maillot amarillo. Este hecho fue determinante para la resolución del Tour ya que en la etapa reina, Zoetemelk vigiló demasiado tiempo al líder, que no tuvo su mejor día y permitió a Van Impe, que sí había respondido a un furioso ataque del indómito Luis Ocaña en uno de sus últimos destellos de clase, y conseguir una ventaja que el neerlandés ya no pudo neutralizar en el resto del Tour. Delisle acabó 4º aquella edición, su mejor clasificación de siempre, además de ser proclamado el corredor más combativo.

jueves, 28 de mayo de 2026

Alejandro, "el Lechuga"

 

                                                        Bahamontes escalando en cabeza


Alejandro Martín Bahamontes, conocido como "el Lechuga", pasó a la posteridad como Federico Martín Bahamontes, "el Águila de Toledo", o sea, un nombre que no era el suyo y conocido por su apellido materno. Y es que la vida y la carrera deportiva del primer ídolo de masas del deporte español (más allá del fútbol) no tuvo nada de común. Sus extraordinarias facultades para la escalada y su estrambótico carácter y comportamiento, contribuyeron al mito. Exagerado para lo bueno y para lo malo, nunca pasó desapercibido.

Tampoco su aspecto era la de un ciclista al uso. Su extremada delgadez (apenas 62 kg para 1,74 de estatura), se semejaba más a una figura sacada de las pinturas del otro toledano universal, aunque fuera de adopción, Doménikos Theotokópoulos, el Greco.

Primer ciclista que ganó el premio de la montaña de las tres grandes vueltas, destacando sus seis veces en el Tour, es considerado por muchos junto con su coetáneo Charly Gaul, el mejor escalador de todos los tiempos. Su obsesión era el premio de la montaña y así, en su primera participación en la Grand Boucle, primer año como profesional en 1954 pasó en cabeza por la cima de 12 puertos puntuables. Su primera víctima fue el Aubisque y en esa misma edición cayeron el Tourmalet, Peyresourde, Bassine, Tierge, Fontase, Romeyère, Laffrey, Bayard, Galibier, Faucille y Savine. Sin embargo solo fue 25º en la clasificación general.

Afortunadamnete alguien le hizo ver que podía aspirar a triunfos más importantes y conseguir así ser el primer español vencedor final en el Tour. 

                                                  Solo Coppi hizo entrar en razón a Fede

miércoles, 29 de abril de 2026

Taccone, destellos de genio y de mal genio

                                                      Vito Taccone, "il camoscio d'Abruzzo"


Vito Taccone debutó en profesionales en 1961 y ya ganó una etapa del Giro, el premio de la montaña y el Giro de Lombardía. Era un gran escalador, muy explosivo, claro exponente de un ciclismo diferente a los mejores ciclistas italianos de los 60, de más clase, técnica y regularidad, los del norte. Tuvo que lidiar con Zilioli, Motta, Adorni, Balmanion, Bitossi, el gran Gimondi y otro notable escalador como Massignan.

Su mejor clasificación en el Giro fue una cuarta posición final en 1962, pero su actuación más destacada fue en 1963, cuando ganó 5 etapas (4 de ellas consecutivas) y el premio de la montaña, aunque fue sexto en la general, ya que alternaba sus espectaculares etapas de montaña con importantes pérdidas de tiempo en otras etapas.

Fue un ídolo de las regiones sureñas, "il camoscio (rebeco) d'Abruzzo". En el único Tour en que compitió (1964), aunque abandonó no pasó desapercibido, ya que fue protagonista de una violente pelea a puñetazos con Fernando Manzaneque, al que tampoco le faltaba carácter. 

También en su vida personal destacó por sus costumbres descuidadas y por sus problemas con la justicia italiana.

                                             Momentos del combate Taccone-Manzaneque


viernes, 12 de diciembre de 2025

Panizza, el bravo escalador de Varese

 

                                               Gesto de rabia y esfuerzo de "Miro" Panizza


Su padre le llamó Wladimiro en homenaje a Lenin. Panizza fue uno de los mejores escaladores y gregarios del pelotón desde finales de los años 60 a principios de los 80 del siglo pasado. Ostenta el récord de participaciones en el Giro de Italia (18), de los que terminó 16, nueve de ellos entre los diez primeros, defendiendo los colores de 14 equipos diferentes.

A Panizza le sobraba fuerza, tenacidad, dureza, fondo e inteligencia, pero adolecía de velocidad, lo que le privó de haber conseguido un mejor palmarés. Era muy valorado por sus jefes de fila, ayudando donde más lo necesitaban (en las escaladas), a las grandes figuras italianas de la época, Moser y Saronni. Consiguió ganar etapas en el Tour, en el Giro, en Catalunya, en Romandía, en la Tirreno y triunfos de prestigio como la Midi Libre, Milán-Turín, Friuli, Cerdeña, Romagna, Reggio Calabria, giro del Etna..., además de puestos de honor en San Remo, Lieja y Lombardía.

Pero cuando estuvo más cerca de la gloria fue en el Giro de 1980, ya con 35 años, cuando consiguió situarse como líder. Liberado ya de trabajar para Saronni que ya había perdido tiempo, protagonizó un emocionante duelo con Bernard Hinault, hambriento de anotarse por primera vez la carrera italiana. Fue en la vigésima etapa Cles-Sondrio de 221 km y con el paso del Stelvio de por medio, cuando el bretón, apoyado por Jean-René Bernaudeau  consiguió distanciar a Panizza y arrebatarle la codiciada maglia rosa.

                                              Panizza-Hinault el gran duelo del Giro de 1980


jueves, 25 de septiembre de 2025

Claveyrolat, una vida de contrastes

 

                                     Con el equipo R.M.O. donde consiguió sus mayores éxitos.


Estuvo en uno de los pódiums del Tour, el de Lemond, Chiapucci y Breukink de 1990, pero fue como rey de la montaña de aquella edición, en la que además ganó una etapa.

Sin llegar a ser uno de los grandes, fue un escalador notable, destacando sobre todos en la Dauphiné en sus primeros años de profesional.. De carácter impulsivo y pedaleo zigzagueante, nunca pasó desapercibido para bien o para mal, ni en el ciclismo ni en su vida privada. En 1989, por ejemplo, fue seleccionado para disputar el mundial de ruta con Francia. Se preparó concienzudamente, hizo una muy buena carrera y se clasificó 5º, pero no se atuvo a la táctica de equipo y fue muy criticado.

Cuando se retiró montó un bar, pero se convirtió en su mejor cliente, reportándole nefastas consecuencias, provocando un grave accidente de tráfico. La fortuna quiso que ganara un importante premio a la lotería pero inmerso en graves problemas personales, se quitó a la vida con apenas 40 años.


sábado, 31 de mayo de 2025

¿ Cómo no ganaste más, Julio ?

 

                                                        Hacia su victoria en el Puy-de-Dôme


Julio Jiménez ha sido, sin duda, uno de los mejores escaladores de la historia del ciclismo. Sin embargo diversas circunstancias han impedido que esté instalado en la memoria de este deporte entre los más grandes.

Llegó a ser líder en la Vuelta a tres días del final, pero sus pocas prestaciones contrarreloj (a pesar de ser conocido como "El relojero de Ávila"), le llevaron a solo ser quinto finalmente. También llegó a ser líder del Giro (portó el rosa 11 días), aunque fue 4º. Y en el Tour fue 2º, echando en falta que el equipo español le apoyara para tratar de desbancar a Pingeon. De hecho, no llegó a ganar ninguna carrera por etapas, algo dífícil de entender con su clase. Se impuso en 5 etapas en el Tour, 4 en el Giro y 3 en la Vuelta, además de conquistar 3 premios de la montaña, tanto en el Tour como en la Vuelta. El destino quiso que alguna de sus gestas pasaran desapercibidas, como cuando se impuso en la etapa del Puy-de-Dôme en 1964 mientras que todas las miradas estaban puestas en el codo a codo entre Anquetil y Poulidor, que rodaban tras Jiménez y Bahamontes. También pasó primero por la cima del Mont Ventoux el nefasto día en que en sus rampas perdía la vida Tom Simpson.

Julio ni siquiera llegó a destacar antes del profesionalismo, al que llegó a los 25 años, ya que progresó poco a poco, sin grandes victorias en las categorías inferiores. Su auge coincidió con el declive del errático Bahamontes y antes del surgimiento del dúo de lunáticos Ocaña-Fuente. Ni siquiera han trascendido mucho sus numerosas anécdotas por su carácter extrovertido, solapadas por las excentricidades, éxitos, fracasos y golpes de efecto que proporcionaron los tres citados.

jueves, 13 de marzo de 2025

El escalador al que (casi) nadie recuerda

Beat Breu en el Tour de Suiza

Si buscamos en internet Beat Breu, es posible que nos derive a un circo. Efectivamente, esa es la actividad a la que se ha dedicado el exciclista. Desde pequeño quiso ser payaso y ha acabado por montar su propio circo.
Al margen de esta curiosidad, Beat Breu fue un escalador fuera de lo común, que con continuidad podría haber estado a la altura de Herrera o Delgado, por citar a otros escaladores de su época. Con un cuerpo muy liviano, que no llegaba a los 60 kg, se convirtió en uno de los mejores especialistas cuando la carretera se ponía cuesta arriba. Fue bastante irregular, eso sí. Cuando corrió para equipos grandes como Ti-Raleigh o Carrera, pasó casi desapercibido, destacó en equipos más modestos sin un jefe de filas claro para el que trabajar. Su otro hándicap fue su falta de fondo, se diluía cuando las etapas eran muy largas. Cuando llegó a la máxima cota de notoriedad fue en el Tour de 1982. El año anterior había ganado el Tour de Suiza y enrolado en el Cilo-Aufina, ganó dos etapas con final en alto en el citado Tour'82, en Pla de l'Adet y en l'Alpe d'Huez. En su palmarés, muy exiguo para su calidad, destacan dos tours de Suiza más 5 etapas, las susodichas 2 etapas del Tour, una en el Giro y en Romandía, así como un GP Zurich. Llegó a clasificarse 6º en un Tour y dos veces 8º en el Giro.
Destacó también en ciclocross, siendo tres veces campeón helvético y bronce en un mundial. 
 

martes, 21 de enero de 2025

Herrera, un escalador de leyenda

 

                                 "Lucho" luciendo, como era habitual, el maillot de la montaña


En Colombia el ciclismo desata pasiones. Sus campeones son encumbrados a lo más alto de la popularidad, aunque hasta entrada la década de los 80, en la cuna del deporte del pedal, en Europa, solo Cochise Rodríguez había asomado unos años antes.

Luis "Lucho" Herrera fue quien puso la guinda definitiva a un pastel que empezó a cocerse en aquel Dauphine de 1984, en el que él no participó, pero en el que sus compatriotas dieron toda una exhibición. Fue Herrera después, quien consiguió los grandes hitos para el ciclismo de su país. Y es que fue posiblemente el mejor escalador de su época. Conquistó el reinado de la montaña en las tres grandes, algo que solo había conseguido Bahamontes hasta ese momento, ganando etapas en todas ellas, con finales tan míticos como Alpe d'Huez, Lavaredo o Lagos de Covadonga entre otros y, sobre todo, se anotó la Vuelta a España en 1987, siendo así pionero para Colombia de los triunfos en "las grandes", que luego continuarían Nairo Quintana y Egan Bernal. También consiguió en dos ocasiones la Dauphine. Sus éxitos en Europa no le impidieron conseguir 4 victorias en la Vuelta a Colombia y otras 4 en el Clásico RCN, las dos carreras más importantes de su país. No tener mejores prestaciones más allá de la escalada, le impidieron pasar de una 5ª posición en el Tour.

Tras su retirada se desvinculó totalmente del ciclismo, aunque su notoriedad le jugó una mala pasada, siendo víctima de un secuestro por la guerrilla colombiana, que se resolvió felizmente.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

A nadie le gustó que un desconocido ganase la Vuelta

                                                        Caritoux durante la Vuelta de 1984

No era favorito, ni siquiera era conocido. Nadie reparaba en él, pero en el primer final en alto de la Vuelta de 1984 en Rasos de Peguera gana a Delgado, Corredor, Patrocinio Jiménez, Alberto Fernández... Consultando su palmarés solo encontramos la etapa del Mont Ventoux de esa misma primavera en la París-Niza. Aún así seguía sin contar para los pronósticos, estaba claro que era un buen escalador, eso si.

Pero llega la etapa de Los Lagos de Covadonga y alcanza la cima solo precedido de Raymond Dietzen y acompañado por A. Fernández y se pone líder con el hundimiento de Delgado que iba de líder. Ahora el líder es Caritoux. Aún así los expertos auguran que tarde o temprano sucumbirá. Se equivocaban.

Eric Caritoux y Alberto Fernández son los más fuertes y llegan a la contrarreloj final con 37" de ventaja para el francés. Ninguno de los dos es un buen "croner" pero Alberto va mejor. Dos escaladores disputan a tope la contrarreloj de 33 km. Fernández es 5º y Caritoux 9º, pero solo les separan 31". Eric Caritoux ha ganado la Vuelta por 6", la diferencia más escasa de la historia de las grandes vueltas, y todo esto recibiendo insultos, esquivando golpes y bolsas de agua helada que le lanzaban ciertos "aficionados" que no aceptaban que, aunque solo fuera en aquellas tres semanas, Eric Caritoux fue el mejor.