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martes, 5 de mayo de 2026

La carrera de las dos capitales

 

                                                Robbie McEwen, ganador de cinco ediciones


En 1893, André Henry fue el primer vencedor de la París-Bruselas, una carrera que no se volvió a disputar hasta 1906 y que a partir de 1907 ya contó con ciclistas profesionales. Era la única clásica que unía dos capitales europeas y los grandes ciclistas de principios del S-XX se propusieron anotársela para sus palmarés. En esas primeras ediciones, seis ganadores del Tour, también ganaron esta carrera (Garrigou, Petit-Breton, Faber, Lapize, Pelissier y Frantz). Los recorridos sobrepasaban los 400 km.

Se mantuvo la prueba con gran prestigio hasta la década de los 60, cuando empieza a decaer dentro de las clásicas de primavera, seguramente por su excesivo kilometraje (rondaba entonces los 300 km) y por la competencia con otras carreras muy próximas en el calendario, como la nueva Amstel Gold Race. El año 1966, tras el triunfo de Gimondi, se abre un paréntesis de seis años en que no se celebra.

Cuando reaparece en 1973, Merckx se apresura a ganarla (no podía permitirse no ganar una carrera de este nivel con final en su ciudad), pero ahora la clásica ya se corre en otoño y poco a poco va perdiendo prestigio. Ahora, con más de 100 ediciones, se disputa con principio y final en la capital belga y se llama la Brussels Cycling Classic, tiene unos 200 km y en las últimas ediciones incluyen el paso por el famoso Kapelmuur, que antes era un habitual del Tour de Flandes.

Los que más has ganado:

- Robbie McEwen, en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas (2002, 05, 06, 07 y 08)

- Octave Lapize (3), también consecutivas (1911, 12 y 13)

- Felix Sellier (3), consecutivas igualmente (1922, 23 y 24)

Cabe citar dos curiosidades: en 1975 Freddy Maertens marcó una media de 46,110 km/h, (¡sobre 285 km!) convirtiéndola en ese momento en la clásica más rápida jamás disputada. Y remontándonos a 1910, el ganador, Maurice Brocco, entró el octavo a meta, pero sus siete predecesores fueron descalificados por no detenerse en un control intermedio.




miércoles, 29 de enero de 2025

Cómo llegar más fresco al sprint

 

                                                   Demeyer batiendo a Moser y De Vlaeminck


Guillaume Driessens era el director del Flandria, y su discípulo Marc Demeyer se encontraba en el grupo de los mejores de la París-Roubaix de 1976, con Kuiper, De Vlaeminck y Moser. Kuiper era el más lento teóricamente y trataría de atacar, mientras que los otros dos eran tanto o más rápidos que Demeyer, así que no habían demasiadas posibilidades de victoria, pero Driessens tenía un plan. Cuando por circunstancias de la prueba vió que su coche era el único que seguía a los de cabeza, se acercó a Marc y le gritó bien fuerte para que los otros le oyeran. "No releves, viene cazando Maertens a treinta segundos". Con la justificación de esperar a que se incorporara su compañero de equipo, Demeyer dejó de relevar, mientras que los otros tres se aprestaron a tirar con fuerza, ya que si les alcanzaba Maertens sería difícil batirle. Así consiguió rodar 40 km guardando fuerzas para ganar el sprint en el velódromo y anotarse su mejor victoria.

El caso es que Freddy Maertens nunca persiguió al grupo, ya que había sufrido una caída e iba camino del hospital. No obstante, no hay que menospreciar a Demeyer, que era rápido y resistente y que ganó un buen número de clásicas y etapas, dos de ellas en el Tour. Antes de cumplir 32 años falleció en su domicilio en extrañas circunstancias, inmerso en una profunda depresión por problemas personales.

miércoles, 8 de enero de 2025

El polémico Tour de Flandes de 1977



Maertens y De Vlaeminck ruedan solos hacia meta

Por segunda vez el recorrido de De Ronde incluía el temido Koppenberg que, con el tiempo húmedo se presumía casi impracticable. Merckx, fiel a su estilo a pesar de su ya notable falta de fuerzas, se lanzó a la aventura a más de 100 km de meta. Los favoritos no se podían arriesgar a que "el Caníbal" adquiriese ventaja, ya les había derrotado muchas veces cuando estaba en su esplendor, no lo iba a a hacer ahora también en sus horas bajas, así que la carrera ya estaba dinamitada. Le alcanzaron en el Koppenberg y se desencadenó un furioso ataque de De Vlaeminck. La organización había prohibido el cambio de bicicleta,intentando evitar un caos en los muros adoquinados más duros, pero Maertens cambió de máquina y, aunque intentó justificarse en una supuesta avería, los jueces le comunicaron que estaba descalificado. Maertens había coronado el Koppenberg unos metros por detrás de "el Gitano" y la organización le permitió continuar en carrera a pesar de que no constaría en la clasificación. Esta decisión tan extraña y el ímpetu que derrochó Maertens, enfundado en su maillot arcoíris, permitió a los dos flamencos cabalgar hasta la meta, donde Freddy no disputó el sprint y Roger se convirtió así en el tercer (y último hasta hoy) ganador de los 5 monumentos del ciclismo. Maertens había tenido su mejor oportunidad de ganar su primero, cosa que no conseguiría nunca a pesar de su clase.
A 2' llegó Walter Planckaert, ganador el año anterior,  encabezando un numeroso grupo, pero también fue descalificado posteriormente por control antidopage positivo. El cuarto en atravesar la meta fue Walter Godefroot, responsable de la inclusión del Koppenberg en el recorrido que había descubierto mientras entrenaba unos años atrás y que no deseaba que se ascendiera en carrera hasta que él se retirara.
                                             

El ataque de "el Gitano"

martes, 12 de marzo de 2024

El monólogo de Maertens

Freddy con el maillot "butano" que lució toda la Vuelta



 La Vuelta a España no pasaba por buenos momentos. En 1977 había que atraer alguna figura internacional para completar un exiguo plantel (solo hubo 70 participantes). La organización consiguió contar con el vigente campeón del mundo, Freddy Maertens, que atravesaba el mejor momento de su carrera deportiva, programando una Vuelta con numerosas bonificaciones y suavizando la montaña. Así pues, el equipo Flandria fue a por todas, alineando junto al campeón belga a Pollentier, Mariano Martínez, Demeyer, Van Vlieberghe, Malfait, Verschuere,... y desde luego, consiguieron su objetivo.

Maertens solo portó el maillot arcoíris en el prólogo, ya que fue líder del primer al último día (luciendo un llamativo jersey naranja que ese año distinguía al primero de la clasificación). Trece etapas se anotó, récord absoluto en una sola edición. Al sprint era casi imbatible, en el Tour anterior ya había ganado 8 etapas. En la Vuelta 77 solo dejó de ganar un sprint, ante el velocista neerlandés Cees Priem. Favorecido por las bonificaciones en meta y metas volantes y sus prestaciones contrarreloj, tuvo suficiente para compensar sus pérdidas en montaña, donde Kas y Teka, los equipos más potentes, se marcaron demasiado y un solo un bravo Luis Ocaña, ya en el ocaso de su carrera y enrolado en un flojo equipo Frisol, tuvo la valentía de intentarlo de lejos.

lunes, 13 de junio de 2022

Freddy Maertens, "casi" un mito

 

                                        Maertens precede a Godefroot durante la Roubaix de 1978


Debutó Freddy Maertens en profesionales en 1973 y ese mismo año estuvo a punto de ganar el Mundial. Su carrera estuvo jalonada de más de 200 victorias pero tuvo la mala suerte de que el cénit de su carrera coincidió con el declive de Merckx y la figura de Freddy ni la de ningún otro se podía comparar con "el Caníbal". A pesar de lo asombroso de sus números, la trascendencia de su figura no alcanzó el grado de mito, tal vez por haberse equivocado de década para nacer.

Fue dos veces campeón del mundo y ostenta dos importantes récords: en 1976 ganó 8 etapas del Tour, igualando la marca de Pelissier y Merckx, y en 1977 ganó 13 etapas en la Vuelta (que lideró de principio a fin) y 7 etapas en el Giro. Nadie ha ganado 20 etapas en las grandes en una misma temporada hasta la fecha. Fue un sprinter casi infalible, excelente rodador, contrarrelojista y fondista.

Pero tuvo otro hueco en su palmarés. A pesar de la enorme calidad que atesoraba no pudo ganar ningún monumento: 2º en Flandes y Lieja; 3º en Roubaix y 5º En San Remo y Lombardía fueron sus mejores clasificaciones, mientras coleccionaba victorias en otras clásicas (ganó cerca de 40) e innumerables victorias en carreras por etapas.