Julien Moineau "le piaf"
El Tour de 1935, que lideró de principio a fin Romain Maes, posee el amargo recuerdo del fallecimiento de Paco Cepeda y los numerosos accidentes y abandonos que se produjeron (solo llegaron 46 ciclistas a París). Sin embargo, también encontramos una divertida anécdota.
Julien Moineau, cerca de cumplir los 32 años corría su quinto Tour de Francia. No le había ido mal. En su primera participación en 1927 había sido 8º y en los dos años siguientes se había anotado sendos triunfos de etapa. Además de otras carreras menores, también había ganado la prestigiosa París-Tours de 1932.
Moineau, apodado "le Piaf" (un sinónimo de su apellido, que significa gorrión) tenía marcada una etapa en concreto en aquel Tour de 1935, tal vez la etapa que iba a resultar más anodina. Era 24 de julio, 35ºC en el sur francés (Pau-Burdeos, 224 km), recién cumplidas las dos etapas pirenaicas y en vísperas de otra de doble sector con una contrarreloj.
Julien ataca pronto pero es neutralizado, aunque no es su único plan. La carrera pasa más o menos cerca de su lugar de residencia y en la población de Le Barp, a 40 km de meta, sus compinches han montado grandes mesas con abundante cerveza fresca para los forzados de la ruta. El pelotón no duda, se detiene ante aquella tentadora oferta y aprovecha para descansar unos minutos (algo que tampoco era tan inusual en aquella época), pero Moineau no para, y con un perfecto conocimiento de la carretera consigue llegar a meta con 15'33" de ventaja, lo cual le supondrá también embolsarse un premio de 10000 francos por conseguir la mayor distancia en una escapada en ese año, que supuso amortizar su inversión cervecera.


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