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viernes, 24 de julio de 2026

¿ Una cerveza fresca, compañeros ?

 

                                                                Julien Moineau "le piaf"


El Tour de 1935, que lideró de principio a fin Romain Maes, posee el amargo recuerdo del fallecimiento de Paco Cepeda y los numerosos accidentes y abandonos que se produjeron (solo llegaron 46 ciclistas a París). Sin embargo, también encontramos una  divertida anécdota.

Julien Moineau, cerca de cumplir los 32 años corría su quinto Tour de Francia. No le había ido mal. En su primera participación en 1927 había sido 8º y en los dos años siguientes se había anotado sendos triunfos de etapa. Además de otras carreras menores, también había ganado la prestigiosa París-Tours de 1932.

Moineau, apodado "le Piaf" (un sinónimo de su apellido, que significa gorrión) tenía marcada una etapa en concreto en aquel Tour de 1935, tal vez la etapa que iba a resultar más anodina. Era 24 de julio, 35ºC en el sur francés (Pau-Burdeos, 224 km), recién cumplidas las dos etapas pirenaicas y en vísperas de otra de doble sector con una contrarreloj.

Julien ataca pronto pero es neutralizado, aunque no es su único plan. La carrera pasa más o menos cerca de su lugar de residencia y en la población de Le Barp, a 40 km de meta, sus compinches han montado grandes mesas con abundante cerveza fresca para los forzados de la ruta. El pelotón no duda, se detiene ante aquella tentadora oferta y aprovecha para descansar unos minutos (algo que tampoco era tan inusual en aquella época), pero Moineau no para, y con un perfecto conocimiento de la carretera consigue llegar a meta con 15'33" de ventaja, lo cual le supondrá también embolsarse un premio de 10000 francos por conseguir la mayor distancia en una escapada en ese año, que supuso amortizar su inversión cervecera.



martes, 1 de junio de 2021

Una clásica demasiado clásica

                                               Herman Van Springel, el rey de la Burdeos-París


Una clásica que una Burdeos y París en estos tiempos sería impensable para los profesionales. La carrera, que nació en 1891, sobrevivió sin embargo hasta 1988. Hasta los años 60 fue disputada por los mejores del pelotón, basta con observar su palmarés para encontrar entre sus ganadores a estrellas como Garin, Georget, Christophe, Faber, Kubler, Bobet, Simpson o Anquetil pero cada vez costaba más reunir una buena participación cuando el calendario de pruebas importantes iba en aumento y, preparar una carrera de 600 km rompía los esquemas de los más grandes. La segunda parte de la carrera se hacía tras derny, es decir, el corredor corría tras la moto de su entrenador. Era, sin duda, una carrera diferente.

Asi pues, en 1975, por ejemplo, solo 10 participantes tomaron la salida y la prueba fue especializándose demasiado, por lo que acabaría desapareciendo del calendario profesional. El belga, Herman Van Springel, que a punto estuvo de ganar el Tour, se especializó en esta prueba  y con 7 victorias y otros 3 podiums fue el corredor más destacado.
 

miércoles, 26 de agosto de 2020

No basta con ser el mejor

29-30 de mayo de 1965

Jacques Anquetil ya había ganado 5 tours, el año anterior haciendo doblete con el Giro y ese mismo año había vuelto a ganar en Italia. Nadie hasta entonces había conseguido un palmarés similar pero el público francés estaba enamorado de Poulidor, de aspecto tosco y bonachón que siempre estaba a punto de ganar el Tour, sin conseguirlo. Anquetil, con su estilo elegante e impecable, calculaba la ventaja que podía obtener sobre sus rivales en las contrarreloj y la administraba magistralmente aunque eso no gustaba a los aficionados que le reprochaban que no pasaba por ningún puerto en cabeza. Así pues a Geminiani, su director, se le ocurrió algo que no pasaría desapercibido para el público: después de ganar una dura Dauphine de 8 etapas, fue directo al aeropuerto que le trasladó a Burdeos, donde a las dos de la madrugada, casi sin dormir, partía la monstruosa Burdeos-París de 557 km. Jacques lo pasó muy mal y estuvo a punto de abandonar pero espoleado por "Gem" se rehizo y entró en solitario en el Parque de los Príncipes de París ante el delirio del público. Todo fueron elogios y adjetivos superlativos para la proeza, pero todo pronto se olvidó. La gente prefería a "Poupou".