

Mariano, Miguel y Lenny
El burgalés Mariano Martínez se nacionalizó francés, ya que en el país galo residía, y allí empezó su carrera ciclista, donde se convirtió en uno de los mejores escaladores del pelotón. Aunque no ganó ninguna general en carreras por etapas fue tres veces top10 en el Tour y siete veces top16, ganando dos etapas. Su mejor clasificación fue un sexto puesto, detrás de cuatro ganadores de Tour (Merckx, Gimondi, Van Impe y Zoetemelk) y Poulidor. Además consiguió en 1978 ser Rey de la Montaña.
Su hijo, Miguel se decantó por el BTT y simplemente fue el mejor, al menos en el año 2000, proclamándose campeón olímpico en Sidney y campeón del mundo en Sierra Nevada en la modalidad de cross-country. También compitió en carretera, llegando a correr el Tour, aunque aquí no llegó a destacar. Su hermano Yannick también fue profesional en ruta, consiguiendo un par de victorias.
Y por fin Lenny, el hijo de Miguel y nieto de Mariano, que ostenta el honor de haber sido el líder más joven de la historia de la Vuelta a España, durante la edición de 2023 y que ha llegado a lucir el maillot de puntos rojos de la montaña en el Tour, como su abuelo. Ciclista muy ofensivo ha conseguido victorias de etapa en París-Niza, Romandía y Dauphiné. Tiene años por delante para seguir ampliando su palmarés.
El itinerario de la prueba
Gesto de rabia y esfuerzo de "Miro" Panizza
Su padre le llamó Wladimiro en homenaje a Lenin. Panizza fue uno de los mejores escaladores y gregarios del pelotón desde finales de los años 60 a principios de los 80 del siglo pasado. Ostenta el récord de participaciones en el Giro de Italia (18), de los que terminó 16, nueve de ellos entre los diez primeros, defendiendo los colores de 14 equipos diferentes.
A Panizza le sobraba fuerza, tenacidad, dureza, fondo e inteligencia, pero adolecía de velocidad, lo que le privó de haber conseguido un mejor palmarés. Era muy valorado por sus jefes de fila, ayudando donde más lo necesitaban (en las escaladas), a las grandes figuras italianas de la época, Moser y Saronni. Consiguió ganar etapas en el Tour, en el Giro, en Catalunya, en Romandía, en la Tirreno y triunfos de prestigio como la Midi Libre, Milán-Turín, Friuli, Cerdeña, Romagna, Reggio Calabria, giro del Etna..., además de puestos de honor en San Remo, Lieja y Lombardía.
Pero cuando estuvo más cerca de la gloria fue en el Giro de 1980, ya con 35 años, cuando consiguió situarse como líder. Liberado ya de trabajar para Saronni que ya había perdido tiempo, protagonizó un emocionante duelo con Bernard Hinault, hambriento de anotarse por primera vez la carrera italiana. Fue en la vigésima etapa Cles-Sondrio de 221 km y con el paso del Stelvio de por medio, cuando el bretón, apoyado por Jean-René Bernaudeau consiguió distanciar a Panizza y arrebatarle la codiciada maglia rosa.
Panizza-Hinault el gran duelo del Giro de 1980Alfonso Calzorari, ganador del Giro más duro de la historia (seguramente)
El Giro de 1914 fue el primero que se disputó por tiempos y contaba con los ganadores de todas las ediciones anteriores: Luigi Ganna, Carlo Galletti y Carlo Oriani, además del joven Costante Girardengo y dos figuras francesas, Lucien Petit-Breton y Paul Duboc. En total 81 ciclistas que tomaban la salida en Milán y que debían regresar a la capital lombarda, ocho etapas después, tras recorrer 3162 km. Eso significaba que la media por etapa era de 395 km.
Una auténtica barbaridad, si, pero lo peor fue que la climatología no dio tregua. Ya la primera etapa dirección a Cuneo de 420 km comenzó de madrugada bajo un fuerte chaparrón de agua y granizo que se convirtió en nieve en la ascensión a Sestrières. El caso es que solo llegaron a meta 37 corredores. Solo fue el aperitivo de un Giro dantesco. La tercera etapa Lucca-Roma fue y será la más larga de la longeva historia de la Corsa Rosa, con 430 km, ganada por cierto por Girardengo, aunque la más dura seguramente fue la sexta entre Bari y L'Aquila de 428, donde los ciclistas tuvieron que rodar tramos sobre hielo en los Apeninos y que registró el abandono de Giuseppe Azzini que iba líder y que solo fue localizado al día siguiente refugiado en una casa con fiebres. La etapa la ganó Luigi Lucotti tras unas 20 horas sobre el sillín.
Por fin a Milán llegaron ocho ciclistas, el ganador, Alfonso Calzorari aventajó en 1h57' a Pierino Albini que fue segundo, mientras que Umberto Ripamonti, que corría sin equipo, fue octavo y último a 17h 21'.
Otro de los inventos de Desgranges fue el "Ruban Jaune" (cinta amarilla), que se otorgaba y se supone que sigue vigente, al ganador de una clásica o etapa en línea que supere los 200 km, con la media horaria más alta.
El primer poseedor fue el belga Gustave Danneels, que se impuso en la París-Tours de 1936 a una media de 41,46 km/h. En la misma carrera, dos años después Jules Rossi marcó 42,09. Tardó diez años en llegar uno de los grandes, Rik Van Steenbergen en la París-Roubaix, consiguió acabar los 246 km a 43,61.
Casi siempre la París-Tours ha sido la clásica más rápida, por su perfil y porque normalmente el viento suele ser favorable. Así pues Jacques Dupont, Jo de Roo y Peter Post fueron incrementando las medias hasta mediados de los 60. Luego ya, según las fuentes que se consulten, hay muchas discrepancias. La clásica italiana Milán-Vignola, que supera los 240 km ha marcado medias superiores a 46 a principios de los 70 con Adriano Duarte o Marino Basso, y sin embargo en ningún sitio consultado aparecen sus nombres. Más tarde Walter Martin en la Milán-Turín y Marino Vigna en los Tres Valles Varesinos superaron estas marcas, pero tampoco sus registros aparecen en estadísticas sobre la cinta amarilla.
Si que aparece Freddy Maertens cuando en la París-Bruselas de 1975 de 285 km,realizó 46,11 de media. Al gran ciclista belga se le atribuyen 22 años de posesión de la Ruban Jaune, hasta que Andrei Tchimil marcó 47,17 nuevamente en Tours en 1997. Pero no es así, ya que en 1992, Hendrik Redant había conseguido superar a Maertens con 46,75.
Tras Tchimil vinieron Erik Zabel (47,55 Tours-2003); Óscar Freire (47,73 Tours-2010); Marco Marcato (48,63 Tours-2012) y Matteo Trentin (49,64 Tours-2015).
Pero... ¿no valían también las etapas? Pues en 1961, Jean Anastasi en la etapa St. Etienne-Avignon de la París-Niza había conseguido 44,91, aunque la media está calculada sobre 221 km y parece que solo constó de 218. También se atribuye una muy poco fiable media de 53,35 km/h en una etapa del Tour de Túnez a Walter Godefroot.
Actualmente se da "oficialmente" como poseedor del Ruban Jaune a Philippe Gilbert por la 17ª etapa de la Vuelta a España: Aranda de Duero-Guadalajara de 219,6 km que se corrió a 50,63 km/h.