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miércoles, 3 de diciembre de 2025

El "ruban jaune" un honor sin premio y difícil de dictaminar

               Hendrik Redant, uno de los supuestos "portadores" de la cinta amarilla de la ruta


Otro de los inventos de Desgranges fue el "Ruban Jaune" (cinta amarilla), que se otorgaba y se supone que sigue vigente, al ganador de una clásica o etapa en línea que supere los 200 km, con la media horaria más alta.

El primer poseedor fue el belga Gustave Danneels, que se impuso en la París-Tours de 1936 a una media de 41,46 km/h. En la misma carrera, dos años después Jules Rossi marcó 42,09. Tardó diez años en llegar uno de los grandes, Rik Van Steenbergen en la París-Roubaix, consiguió acabar los 246 km a 43,61.

Casi siempre la París-Tours ha sido la clásica más rápida, por su perfil y porque normalmente el viento suele ser favorable. Así pues Jacques Dupont, Jo de Roo y Peter Post fueron incrementando las medias hasta mediados de los 60. Luego ya, según las fuentes que se consulten, hay muchas discrepancias. La clásica italiana Milán-Vignola, que supera los 240 km ha marcado medias superiores a 46 a principios de los 70 con Adriano Duarte o Marino Basso, y sin embargo en ningún sitio consultado aparecen sus nombres. Más tarde Walter Martin en la Milán-Turín y Marino Vigna en los Tres Valles Varesinos superaron estas marcas, pero tampoco sus registros aparecen en estadísticas sobre la cinta amarilla.

Si que aparece Freddy Maertens cuando en la París-Bruselas de 1975 de 285 km,realizó 46,11 de media. Al gran ciclista belga se le atribuyen 22 años de posesión de la Ruban Jaune, hasta que Andrei Tchimil marcó 47,17 nuevamente en Tours en 1997. Pero no es así, ya que en 1992, Hendrik Redant había conseguido superar a Maertens con 46,75.

Tras Tchimil vinieron Erik Zabel (47,55 Tours-2003); Óscar Freire (47,73 Tours-2010); Marco Marcato (48,63 Tours-2012) y Matteo Trentin (49,64 Tours-2015).

Pero... ¿no valían también las etapas? Pues en 1961, Jean Anastasi en la etapa St. Etienne-Avignon de la París-Niza había conseguido 44,91, aunque la media está calculada sobre 221 km y parece que solo constó de 218. También se atribuye una muy poco fiable media de 53,35 km/h en una etapa del Tour de Túnez a Walter Godefroot.

Actualmente se da "oficialmente" como poseedor del Ruban Jaune a Philippe Gilbert por la 17ª etapa de la Vuelta a España: Aranda de Duero-Guadalajara de 219,6 km que se corrió a 50,63 km/h.

jueves, 30 de octubre de 2025

Un velódromo sin obsolescencia

 

                                                       Preston Park, utilizado desde 1887


En las afueras de Brighton (UK) se construyó una pista para bicicletas alrededor de un campo de cricket, que fue inaugurada en mayo de 1887. No sé si es muy correcto llamarle velódromo, por el concepto actual de la palabra. El caso es que es la instalación más antigua del mundo que se conoce y que sigue en funcionamiento casi siglo y medio después.

Como en la época no había estándares, la longitud era (y es), de 1900 pies, unos 579 m, y tampoco tiene exactamente forma ovalada ni las curvas son regulares y ni siquiera es totalmente plano, pero es el más antiguo todavía en uso.

Todavía más viejo es el Andreasried de Erfurt, en Alemania, una pista de arena en 1885 que se recubrió de cemento en 1889, pero que fue demolido y reconstruído para adecuarla a medidas reglamentarias, en 1974 a 333 m y en 2007 a 250 m.

El primer velódromo cubierto fue el Vel d'Hiv de París, que era un pabellón de la Exposición Universal de 1889, que cuando quedó en desuso, Henri Desgranges, futuro padre del Tour de Francia, pidió permiso para convertirlo en velódromo y establecer un nuevo récord de la hora con 35,325 km el 11-5-1893. El velódromo se inauguró oficialmente en 1903.

Desgraciadamente se hizo famoso por ser el lugar donde, en la mayor redada de judíos de la Francia ocupada, se recluyó a miles de personas para ser trasladadas a los campos de exterminio nazis.

                                           El triste uso del Vel d'Hiv de París durante la IIGM

sábado, 6 de septiembre de 2025

Desgranges y el juego del calamar

 

                                                                Fontan camino de la meta


Henri Desgranges confesó alguna vez que le hubiera gustado que un solo corredor llegara a completar el Tour de Francia, un único superviviente en París. Y la verdad es que puso los medios para intentarlo, con un reglamento que bordeaba lo inhumano.

Una de sus reglas era que cada corredor debía reparar sus averías y que no podía cambiar su máquina o las piezas de esta si no se debía a un accidente en el que la bicicleta resultara irreparable. En muchas ocasiones supuso el abandono  o pérdida de cualquier posibilidad de triunfo de decenas de ciclistas(¿quién no conoce los infortunios de Christophe?).

En 1929 Victor Fontan se había colocado líder en la 9ª etapa, aquella Bayonne-Luchon de 363 km que vio la victoria de Salvador Cardona y en la que Fontan fue segundo, pero en la 10ª, Luchon-Perpignan de 323 km, rompió su horquilla y penó durante 145 km a través de los Pirineos buscando otra bicicleta para poder acarrear la suya a la espalda para llegar a meta con su máquina original. Llegó a meta exhausto con varias horar perdidas y ya no tomó la salida en la siguiente etapa.

Más fortuna tuvo en 1921 Leon Scieur, cuando una caída al principio de la penúltima etapa le dejó inservible una rueda. Scieur era el líder y no se resignó a perder el Tour tan cerca del final. Cómo ningún juez de carrera había presenciado el accidente, el belga tras proveerse de otra rueda, cargó la averiada sobre su espalda para demostrar que no era aprovechable, y así cabalgó 300 km hasta meta. El eje de la rueda le hizo una herida que le dejó cicatriz de por vida. A Leon no le importaba mostrarla cuando se lo requerían... había ganado el Tour de Francia.

                                                            Scieur con sus tres ruedas

miércoles, 28 de febrero de 2024

Roger Lapebie: fortunas y pesares

 

Lapebie gana en Digne-les-Bains (Tour 1937)

En 1934, Lapebie marchaba en cabeza junto a Rebry y Wauters a 12 km de Roubaix, cuando pinchó. Cómo no llegaba la asistencia, tomó prestada la bicicleta de un espectador y salió en persecución de sus rivales, a los que alcanzó a un km de meta y luego les batió al sprint. Era el ganador de la París-Roubaix, al menos durante 10', ya que los jueces le descalificaron, ya que el reglamento prohibía el cambio de bicicleta. Gaston Rebry fue declarado vencedor.

El Tour de Francia de 1937 parecía cosa de la gran figura del momento, Gino Bartali. Cuando llegó la montaña Gino se puso al frente de la clasificación con más de 9' de ventaja, pero camino de Briançon cayó desde un puente a un arroyo y, aunque pudo acabar la etapa y conservó el liderato, sus heridas no le permitieron salir el día siguiente, cuando Lapebie ganó en Digne-les-Bains y Sylvere Maes se enfundó el maillot amarillo.
Lapebie y Maes se disputarían la victoria final en los Pirineos, aunque con circunstancias extrañas. Lapebie flojeó en el inicio del Tourmalet y un aficionado (dice la leyenda que fue un tal Felix Levitan, el futuro patrón del Tour), le empujó un centenar de metros y ya recuperado, consiguió alcanzar al grupo de Maes. Hubo sanción en tiempo para Lapebie pero también para Maes por, según los jueces, ser ayudado por otros ciclistas belgas que no formaban parte de su equipo (la selección belga). Aunque Maes conservaba por 25" el liderato, abandonó en señal de protesta y allanó el camino a Lapebie hasta París donde se proclamó vencedor. 
Roger Lapebie, aprovechando la notoriedad adquirida por su triunfo, intentó mejorar las condiciones económicas y de trato a los ciclistas, lo que le valió ser excluido del Tour del año siguiente por el déspota Henri Desgranges.

jueves, 27 de abril de 2023

"Un cadáver no puede ganar el Tour"

Maurice De Waele sobrevivió y ganó el Tour


"Un cadáver no puede ganar el Tour", exclamó furioso Desgranges tras la victoria de Maurice De Waele en el Tour de 1929.

Tras el fiasco de los dos tours anteriores en los que Desgranges, el patrón del Tour, que había programado contrarrelojes por equipos en las etapas llanas para obligar a emplearse a fondo a los ciclistas todos los días, en 1929 reculó porque a los aficionados les era muy difícil seguir el curso de la carrera. Lo que ideó ahora fue suprimir los equipos comerciales, o sea, los corredores no podían ser asistidos por sus compañeros, debían reparar por si solos las averías. Sin embargo la deshumanización que pretendía no causó el efecto deseado.

Mediado el Tour, Victor Fontan, el líder rompió su bicicleta y al no poder reparar ni conseguir otra máquina, tuvo que abandonar. El maillot pasó a las espaldas de De Waele. El belga enfermó y el día de la etapa decisiva con el paso por el Galibier se desplomó poco antes de la salida. La organización retrasó una hora la salida y el líder fue protegido por sus compañeros de marca (Alcyon). Se dice que en la subida al Galibier, los Alcyon bloquearon la carretera hombro con hombro para no dejar escapar a nadie. Finalmente, De Waele solo cedió 13' en meta y conservó el liderato. En los días sucesivos Maurice fue mejorando, e incluso se adjudicó una etapa, llegando por fin a París con 45' de margen.
 

domingo, 5 de febrero de 2023

Un Tour muy aburrido que Desgranges quiso suspender

                                                    Philippe Thys ganó en 1920 su tercer Tour

En 1919 se había reanudado el Tour tras la I Guerra Mundial con apenas 67 participantes (y que solo terminaron 10) y unas carreteras destrozadas. En 1920 se iba normalizando la situación pero no había dinero para que los fabricantes de bicicletas patrocinaran a los corredores, no obstante esta vez 113 ciclistas tomaron la salida en París, casi todos franceses o belgas

El tiempo tórrido ayudó a que se produjeran numerosos abandonos, entre ellos los de Mottiat, Christophe, Defraye, Alavoine y los hermanos Pelissier. Henri Pelissier, que había ganado dos etapas fue sancionado con 2 minutos por un cambio de neumático que , por lo visto, no se atenía al reglamento y abandonó en señal de protesta. Henri Desgranges estaba furioso porque las etapas se decidían al sprint y no otorgó el recién instaurado maillot amarillo hasta más de la mitad del Tour porque había corredores empatados a tiempo. Tras la décima etapa Desgranges amenazó con suspender una carrera muy aburrida, en la que todas las figuras francesas ya habían abandonado.

Por fin el ya doble ganador del Tour (1913 y 1914), Philippe Thys consiguió afianzarse en el liderato, aunque fuera Firmin Lambot el ciclista que coronó en cabeza los grandes puertos de Pirineos y Alpes. Nada menos que los 7 primeros de la clasificación final fueron belgas, que ganaron 12 de las 15 etapas. Honoré Barthélémy, 8º y primer francés acabó la carrera con una muñeca rota y un hombro dislocado, siendo recibido como un héroe en el Parque de los Príncipes. Como curiosidad, el último clasificado, Charles Raboisson (22º), empleó 69 h. más que Thys para completar los 5593 km de esta edición.
 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Los extraños "Tours de Frantz"


                                                     Nicolas Frantz en el Aubisque en 1928


Se puede considerar a Henri Desgranges como el padre del Tour de Francia, pero los medios que empleaba para "mantener la emoción" de la carrera resultaban en muchas ocasiones inhumanos.

En la década de los 20s del siglo pasado se programaban etapas maratonianas, muchas de ellas por encima de los 400 km. En 1926, los ciclistas habían terminado la prueba a una media de apenas 24 km/h y Desgranges estaba furioso porque las etapas sin dificultades montañosas solían resolverse al sprint en grupos numerosos, y así inventó la fórmula que consistía en que las etapas llanas se disputaran como contrarrelojes por equipos, y así obligar a los favoritos a disputar "a tope" todos los kilómetros.

Fue un fracaso porque de esa manera era muy difícil seguir el desarrollo de las etapas, y esta fórmula solo se utilizó en 1927 y 1928. En ambas se impuso el luxemburgués Nicolas Frantz, que lideraba al mejor equipo, aunque demostró su superioridad individual en las etapas de montaña , que se disputaban al modo tradicional. En 1927 aventajó en 1h48' a Dewaele, que fue segundo, y en 1928 fue líder del primer al último día.

sábado, 31 de julio de 2021

Pelissier, el campeón rebelde

 

                                                                        Henri Pelissier


Henri, el mayor de los hermanos Pelissier estuvo enfrentado toda su carrera deportiva  a su tocayo Desgranges, el patrón y organizador del Tour. Pelissier le acusaba de la forma en que trataba a los ciclistas con las reglas de la carrera, obligándoles a esfuerzos inhumanos, donde prevalecía más el sufrimiento y la épica, que el propio deporte.

Desgranges, que había asegurado que no le publicaría ninguna foto en su diario, tuvo que claudicar cuando Pelissier ganó el Tour de 1923. Pero el enfrentamiento más serio tuvo lugar en 1924, cuando Pelissier en el transcurso de una etapa, se despojó de una de sus prendas y fue penalizado por ello (por una de las caprichosas reglas de la carrera). El día siguiente un juez fue a a revisar los maillots que portaba el ciclista, antes de la salida y esto enfureció a Pelissier, que se fue en busca de Desgranges y le increpó, retirándose del Tour.

Un periodista británico le entrevistó y Pelissier le detalló todas las penalidades por las que pasaban los ciclistas. El periodista inmortalizó la expresión "los esforzados de la ruta", que pervive hasta hoy.

                            Henri, Charles y Francis Pelissier atesoraron muchas y buenas victorias.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

A la pulga que le robaron el Tour

                                                    Vicente Trueba, "La pulga de Torrelavega"

En su primera carrera, solo para neófitos, quedó segundo, aunque luego se descubrió que el ganador ya había tomado parte en otra carrera. Fue una premonición.

A Henri Desgranges le encantaba verle escalar los puertos cuando en 1930 corrió su primer Tour. Por eso le invitaba a participar, aunque fuera sin equipo, como independiente. Coronaba los puertos en solitario pero era atrapado después por sus perseguidores. Desgranges inventó en 1933 el premio de la montaña y Vicente coronó en cabeza 16 de los puertos de aquella edición (Tormalet, Aubisque, Galibier, Vars, ...), adjudicándose el premio, pero... si nos atenemos al reglamento debería haber ganado el Tour.

Tras las etapas alpinas, en la jornada que llegaba a Niza, cinco ciclistas mal clasificados se escaparon. La ventaja iba aumentado escandalosamente ante el sesteo del pelotón y Trueba temió por el fuera de control y saltó del grupo, nadie le siguió. Llegó a Niza lejos de los escapados pero dentro del límite de tiempo establecido, no así el pelotón que llegó a más de 22'. Así pues solo 6 ciclistas deberían haber seguido en competición, pero la organización les repescó. A pesar de que anteriormente se había eliminado a otros, en las etapas posteriores también se tuvo "manga ancha", y solo 4 ciclistas llegaron a París sin haber sido repescados.

Trueba, a quien el propio Desgranges bautizó como "la pulga" (medía 1,58), fue 6º en la clasificación final, pero el mejor de los "no repescados".