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miércoles, 16 de septiembre de 2026

La última de los más grandes

 

                                               Postureo Lemond-Hinault (Alpe d'Huez 21/7/86)


Se recuerda más la primera que la última. Las victorias postreras de los más grandes se recuerdan como ese canto de cisne del dominador que ya no dominaba.

Eddy Merckx, que tras su derrota en el Tour de 1975 y su lesión que le impidió correr el Tour del 76 se esperaba que volviera con furia en el 77. Su tesón fue el de seimpre, pero no sus piernas. Con 32 años estaba ya para triunfos menores. Su última victoria fue el 29 de junio, en una etapa del Tour de Suiza. Hasta final de temporada ganó algunos critériums, pruebas en circuito y en pista. Se retiró en los primeros meses del 78.

Bernard Hinault ganó en la mítica cima d'Alpe d'Huez de la mano de su sucesor Greg Lemond que no le disputó la etapa de aquel Tour de 1986. Hinault se rindió a la evidencia, no podía con su compañero de equipo, aunque no actuó como su gregario, como quería que constara. Su orgullo no se lo permitía. A final de temporada abandonó también a los 32 años.

Jacques Anquetil aguantó ahasta los 35 años y su última victoria fue la clasificación general de la Itzulia en 1969, el año de su retirada. Su último Tour fue en 1964 y siguió cosechando buenos triunfos en carreras importantes hasta ese último año, en que la mencionada Itzulia fue su única victoria.

Miguel Indurain puso broche de oro, precisamente ganando el oro olímpico contrarreloj en Atlanta'96 tras no haber conseguido ganar el sexto Tour que todo el mundo daba por hecho. Luego, obligado a correr la Vuelta, abandona la carrera y en enero del año siguiente anuncia su retirada (otro con 32 años).

Fausto Coppi fue quien peor llevó lo de su declive. De hecho nunca llegó a retirarse. Falleció a los 39 años siendo ciclista en activo, pero su última victoria digna de su palmarés fue en el trofeo Baracchi de 1957, acompañado por Ercole Baldini. Fausto ya hacía varias temporadas que estaba en su ocaso físico.

Gino Bartali, sin embargo, mantuvo un nivel muy alto también hasta los 39 años, en el que se anotó tanto el Giro del Emilia como el Giro della Toscana, en el mes de junio, su última victoria, lo que le justificó su selección para representar a Italia en el Tour de aquel año. Puso punto final a su longeva trayectoria al año siguiente.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Panizza, el bravo escalador de Varese

 

                                               Gesto de rabia y esfuerzo de "Miro" Panizza


Su padre le llamó Wladimiro en homenaje a Lenin. Panizza fue uno de los mejores escaladores y gregarios del pelotón desde finales de los años 60 a principios de los 80 del siglo pasado. Ostenta el récord de participaciones en el Giro de Italia (18), de los que terminó 16, nueve de ellos entre los diez primeros, defendiendo los colores de 14 equipos diferentes.

A Panizza le sobraba fuerza, tenacidad, dureza, fondo e inteligencia, pero adolecía de velocidad, lo que le privó de haber conseguido un mejor palmarés. Era muy valorado por sus jefes de fila, ayudando donde más lo necesitaban (en las escaladas), a las grandes figuras italianas de la época, Moser y Saronni. Consiguió ganar etapas en el Tour, en el Giro, en Catalunya, en Romandía, en la Tirreno y triunfos de prestigio como la Midi Libre, Milán-Turín, Friuli, Cerdeña, Romagna, Reggio Calabria, giro del Etna..., además de puestos de honor en San Remo, Lieja y Lombardía.

Pero cuando estuvo más cerca de la gloria fue en el Giro de 1980, ya con 35 años, cuando consiguió situarse como líder. Liberado ya de trabajar para Saronni que ya había perdido tiempo, protagonizó un emocionante duelo con Bernard Hinault, hambriento de anotarse por primera vez la carrera italiana. Fue en la vigésima etapa Cles-Sondrio de 221 km y con el paso del Stelvio de por medio, cuando el bretón, apoyado por Jean-René Bernaudeau  consiguió distanciar a Panizza y arrebatarle la codiciada maglia rosa.

                                              Panizza-Hinault el gran duelo del Giro de 1980


viernes, 18 de julio de 2025

En ciclismo los prólogos si que son parte de las novelas.

 

                                            Errandonea, el primer ganador de prólogo del Tour


En 1967 el Tour tuvo a bien de realizar una primera jornada de carrera con una contrarreloj de escaso kilometraje, que sirviera como presentación de los participantes. No se atrevió a llamarle etapa y, aunque los tiempos contaban para la clasificación y otorgaban el primer maillot amarillo, le llamó prólogo. José María Errandonea tuvo el honor de imponerse en la primera prólogo del Tour de Francia.

La fórmula se mantuvo imperturbable hasta 2004. Con posterioridad se les ha llamado etapa cuando la crono pasaba de 10 km o directamente la jornada inaugural ya ha sido una etapa en línea al uso.

La prólogo más larga se disputó en el 2000 con 16,5 km y victoria de David Millar, y la más corta (y curiosa) fue en 1988 con una salida en equipo para cronometrar un kilómetro lanzado de un solo corredor por escuadra, donde se impuso Bontempi. En 1971 la prólogo fue de 11 km por equipos, en la que ganó MOLTENI.

Los que han ganado más veces, ya fuera prólogo o etapa inicial contrarreloj, han sido Bernard Hinault y Fabian Cancellara, con 5 victorias cada uno.

                                                                Fabian Cancellara

lunes, 9 de diciembre de 2024

El sexto maldito

 

                                    Los cuatro de los cinco tours. No todos coincidieron en vida


Varios gigantes del ciclismo reinaron durante casi una década, pero parece que conseguir el sexto Tour de Francia parece que está vetado, por una u otra razón, nadie lo ha conseguido de momento.

El primero en llegar a cinco fue Jacques Anquetil, que también fue pionero en ganar las tres grandes. En 1965, ya con 5 tours y una temporada en la que ya se había impuesto en la París-Niza y su famoso doblete Dauphine-Burdeos, decide no participar en el Tour, y cuando vuelve en 1966, su coequipier Lucien Aimar adquiere ventaja y Jacques le ayuda a imponerse, aunque acaba abandonando y ya no vuelve a la Grand Boucle.

Le sucede Merckx, también pletórico en 1975 para llevarse su sexto con su cosecha habitual de clásicas, pero flaquea en la montaña y debe ceder ante Thévenet. Enfermo en 1976 vuelve en el 77 pero ya no es el mismo.

Otro monstruo surge en la decadencia del belga, el bretón Bernard Hinault domina con mano de hierro y consigue también 5 tours, aunque ya el último lo gana más por su carácter que por sus piernas.

Un gigantón navarro apunta maneras, le cuidan, le reservan en su juventud, porque ven sus posibilidades... y no se equivocan, cuando le dan galones se anota sus cinco de forma consecutiva, con superioridad apabullante. Induráin si parece lanzado para ir por otro, el Tour le prepara un final de etapa en Villaba, su localidad natal, pero esta vez falla y es 11º. 1996 lo acaba abandonando en la Vuelta hastiado por la sobreexigencia a la que es sometido y se retira del ciclismo.

 Y entresiglos, un americano en París, un Armstrong transformado tras una terrible enfermedad gana 5, 6, 7 y se retira en la cumbre, pero vuelve para tratar de conseguir el octavo, y su arrogancia con sus compañeros de oficio, que lo acusan, le hacen perder, descalificado, los otros siete.

¿ Está el sexto maldito ?  

jueves, 14 de noviembre de 2024

La semilla surgió en Colorado

 

                                    Hinault y Lemond (con el maillot de líder) en la Coors Classic


En el oeste americano, concretamente en Colorado, fue donde arrancó definitivamente el ciclismo profesional norteamericano de ruta. Desde 1975 se disputó la Coors Classic, aunque en principio se denominó la Red Zinger Bycicle Classic, ya que tenía otro patrocinador.

El ganador de las dos primeras ediciones fue John Howard, aunque pronto encontraríamos entre sus vencedores a ciclistas de la talla de Greg Lemond, Patrocinio Jiménez, Raúl Alcalá o el mismísimo Bernard Hinault. Los dólares llevaron allí a grandes figuras además del emergente ciclismo nacional y a la participación de los mejores pedalistas colombianos y soviéticos. Dos semanas de competición de alto nivel.

En 1986 el pódium estuvo formado por Hinault, Lemond y Phil Anderson. Buen trío.

La última edición se disputó en 1988 con victoria para Davis Phinney y ya la temporada siguiente la carrera se trasladó a la costa este por un magnate llamado Donald Trump.

También hubo carrera femenina durante el mismo periodo, en la que Jeannie Longo consiguió cuatro victorias, pero es que además adornaron su palmarés ciclistas como Maria Canins, Rebecca Twigg o Connie Carpenter, que se alzó tres veces con el triunfo.

La gran Jeannie Longo

 

domingo, 6 de octubre de 2024

La eterna promesa en su máxima expresión


                                                   Derrotando a Kelly en una etapa de la Itzulia


¡ Cuantos deportistas han despertado grandes espectativas ! La típica "eterna promesa" en el caso del ciclismo, al menos español, puede identificarse en el vasco de Mañaria, Julián Gorospe. Destacadísimo junior y amateur, llegó a ganar el Gran Premio de las Naciones en categoría juvenil, además de otras muchas pruebas de prestigio, era la joya más deseada de varios equipos profesionales y fichó por el Reynolds, donde permaneció toda su trayectoria deportiva.

El momento álgido de su carrera fue en su segundo año de profesional, cuando era líder en la Vuelta a España, pero un ataque foribundo de Bernard Hinault y su equipo y una monumental pájara le hizo perder 20' en la mítica etapa de Serranillos en la Sierra de Gredos.

El palmarés de Gorospe ya lo desearían muchos ciclistas, con sus triunfos en la Vuelta al País Vasco, que fue donde más destacó, sus victorias en vueltas de una semana y sus victorias de etapa en la Vuelta y en el Tour, pero su clase podría haber dado para mucho más. Tal vez falta de ambición, moral frágil o falta de confianza. El caso es que Gorospe ha sido, sin duda, la eterna promesa del ciclismo español.


martes, 23 de enero de 2024

Le Blaireau, la cólera de los dioses

 

"Abriéndose paso"

De principio a fin de su gloriosa carrera, Bernard Hinault fue el auténtico patrón del pelotón. Capaz de movilizar o desmovilizar al resto de compañeros y rivales, decidiendo la actitud en carrera, encabezando protestas o incluso eligiendo a sus sucesores. Solo su presencia ya condicionaba o intimidaba y es que su apodo "Le Blaireau" (el tejón), le encajaba perfectamente. Tal vez el único campeón que ganó no solo por su clase y sus fuerzas, sino también por su carácter.

En 1978 encabezó una huelga de piernas caídas protestando por los horarios que no les dejaban descansar lo suficiente. "si no podemos dormir en el hotel, lo haremos en la carretera". En 1982 unos agricultores cortaron la carretera, El bretón se interesó por el asunto de la protesta, en la que los manifestantes instaban a consumir productos franceses, a lo que Hinault les espetó, acusándoles de cortar la carrera con tractores americanos.

Pero su incidente más espectacular y conocido fue en la París-Niza de 1984, cuando encabezaba un furioso ataque para desbancar a Robert Millar, que era el líder. En plena batalla por el maillot, una nueva manifestación, en este caso de trabajadores de astilleros, bloqueaba la calzada. Hinault trató de pasar sobre su bicicleta pero cuando ya le fue imposible bajó de su máquina y con sus puños siguió despejando el camino. Afortunadamente no hubo heridos. 

                                     Característico gesto de fuerza y rabia, apretando los dientes





domingo, 15 de enero de 2023

Sequía histórica

Los últimos franceses

Como no podría ser de otra forma, Francia es el país con más victorias en la carrera que recorre su territorio, el Tour. Nada menos que 36 victorias con 20 ciclistas diferentes. Sin embargo, ya hace más de 40 años que se produjo la última victoria gala.
Bernard Hinault se impuso en la edición de 1985 donde su mayor rival fue su compañero de equipo Greg Lemond, que el año siguiente fue el primer no europeo en imponerse. La época post-Mercxs, había devuelto el dominio francés con Thevenet, Hinault y Fignon ganando 9 de los 11 tours siguientes.
Pero ahí quedo la cosa. Solo los propios Hinault y Fignon y unos pocos corredores más han conseguido estar en los escalones laterales del pódium hasta 2022 (Bernard, Virenque, Peraud, Pinot y Bardet). Otros corredores han despuntado y convertido en enormes ciclistas, como Jalabert o Alaphilippe, pero el Tour les ha venido grande para sus características.
No obstante, si miramos el ránking de países, el segundo, Bélgica con 18 victorias de 10 ciclistas, mantiene una sequía todavía mayor ya que desde 1976 con Van Impe ningún belga ha conquistado la Grand Boucle.
 

viernes, 16 de septiembre de 2022

Si se rueda fuerte se combate el frío

                                                                    Solo sobre la nieve


El clima de finales de abril en Bélgica es imprevisible. En 1980, toda la Lieja-Bastogne-Lieja se disputó sobre nieve, con un intenso frío.

La mayoría no pudo resistir y fue abandonando. Cuando la carrera llegó a Bastogne, el neerlandes Rudy Pevenage marchaba escapado con unos 2' de ventaja sobre un puñado de corredores, solo 27 continuaban en competición. A 80 km de meta Bernard Hinault aumentó bruscamente el ritmo en una de las cotas y se marchó en busca del pelirrojo. Nadie pudo seguirle, alcanzó y rebasó a Pevenage, que también abandonó, y siguió concentrado en el esfuerzo para combatir el frío. Su ventaja no dejó de incrementarse y llegó a meta con más de 9' de adelanto sobre Kuiper y Claes, tras siete horas sobre la nieve. Solo 21 ciclistas aparecen en la clasificación final, de los 174 que tomaron la salida.

El bretón tardó tres semanas en recuperar la movilidad de varios dedos y, a partir de entonces fue uno de los pioneros en utilizar guantes gruesos para afrontar días con bajas temperaturas.

                                                            Solo 21 llegaron a meta


                                                 

jueves, 4 de noviembre de 2021

¿ Un paseo por París ?

 

                                            En el Tour de 1979 se compitió hasta el último metro


La última etapa de cada Tour, llega plácidamente a París con las clasificaciones definidas. Una vez en el circuito de los Campos Elíseos, los ciclistas aceleran y se disputan el último sprint. En un par de ocasiones se ha programado una contrarreloj para dar emoción, pero en 1979 cambió el guión.

Desde la salida Agostinho y Kuiper lucharon por el tercer escalón del podium, que finalmente conservó el portugués, pero Joop Zoetemelk (injustamente recordado como "chuparruedas"), atacó en cada loma, aunque llevara más de 3' de desventaja con Hinault, el maillot amarillo. Hinault respondió contraatacando y marchándose en solitario y Zoetemelk le alcanzó. Los dos mejores del Tour se presentaron solos en los Campos Elíseos con más de 2' de ventaja e Hinault ganó la etapa. El pelotón, a su vez, también llegó roto. El Tour se disputó a tope hasta el último metro.


martes, 19 de mayo de 2020

Odio y orgullo bretón


12 de abril de 1981 (París-Roubaix)

Odiaba esta carrera. Hacer más de 250 kilómetros a través de desolados paisajes repletos de barro y esos terribles adoquines... pero era Bernard Hinault y tenía que ganarla y así con el maillot arcoiris lo hizo, a pesar de los pinchazos y de las cuatro caídas que sufrió, la última a 15 km. de meta, aunque en el grupo que le acompañó hasta el velódromo de Roubaix estaba De Vlaeminck, cuatro veces ganador; Kuiper, ese duro holandés que además trabajaba para De Vlaeminck; Moser que había ganado las tres ediciones anteriores y Van Calster y Demeyer, en teoría más rápidos que él. Pero el tejón les llevó al límite y nadie pudo rebasarle en el sprint.
Dijo que nunca más volvería a disputar la carrera, aunque no cumpliría su promesa.