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miércoles, 28 de enero de 2026

"Si yo puedo. se puede hacer"

                                                                    "Zipa, el indomable"


Colombia se enamoró de las bicicletas. Ha sido Colombia el país más allá del Atlántico donde el ciclismo ha levantado pasiones y donde se erige junto al boxeo y al fútbol, como el rey nacional de los deportes. Y en buena medida se lo debe a Efraín Forero o "Zipa, el indomable".

El gran impulso del deporte del pedal en el país se debe, sin duda, a la organización de la Vuelta a Colombia en 1951 de la que en gran medida fue responsable "el Zipa", a la cabeza de un grupo de entusiastas que querían emular las grandes carreras europeas.

Las dificultades parecían insuperables, puesto que un país con la extensión de Colombia carecía de infraestructuras que unieran los principales núcleos de población por lo abrupto de su orografía, sus selvas, su variedad de climas y por una situación políticosocial siempre convulsa. La propuesta pretendía unir varias de las ciudades más importantes pero no parecía muy factible. Ahí es donde Forero hizo una propuesta. Se trataba de cubrir en solitario el tramo más difícil, Bogotá-Manizales de 300 km. Si lo conseguía, el periódico "El tiempo" le proporcionaría el patrocinio para la carrera. ¡ Y vaya si lo consiguió !, atravesando caminos, sendas, torrentes de agua y superando el Páramo de Letras, una tremenda ascensión de más de 80 km. El coche que lo seguía, que tuvo que ser sustituido por un camión más potente , tuvo que dar un rodeo, incapaz de seguir el camino, para llegar a Manizales, donde Efraín ya lo esperaba desde hacía dos horas.

Así, un 5 de enero de 1951, 34 pedalistas tomaban la salida en la primera Vuelta a Colombia, de 10 etapas, agrupados en equipos regionales y, a pesar de la precariedad de los recorridos, 30 de ellos acabaron la prueba. Forero se adjudicó 7 de las 10 etapas y fue holgadamente el ganador final, a una media ligeramente superior a los 25 km/h.

                        Vadear un río no era una adversidad demasiado difícil después de todo

 

martes, 21 de enero de 2025

Herrera, un escalador de leyenda

 

                                 "Lucho" luciendo, como era habitual, el maillot de la montaña


En Colombia el ciclismo desata pasiones. Sus campeones son encumbrados a lo más alto de la popularidad, aunque hasta entrada la década de los 80, en la cuna del deporte del pedal, en Europa, solo Cochise Rodríguez había asomado unos años antes.

Luis "Lucho" Herrera fue quien puso la guinda definitiva a un pastel que empezó a cocerse en aquel Dauphine de 1984, en el que él no participó, pero en el que sus compatriotas dieron toda una exhibición. Fue Herrera después, quien consiguió los grandes hitos para el ciclismo de su país. Y es que fue posiblemente el mejor escalador de su época. Conquistó el reinado de la montaña en las tres grandes, algo que solo había conseguido Bahamontes hasta ese momento, ganando etapas en todas ellas, con finales tan míticos como Alpe d'Huez, Lavaredo o Lagos de Covadonga entre otros y, sobre todo, se anotó la Vuelta a España en 1987, siendo así pionero para Colombia de los triunfos en "las grandes", que luego continuarían Nairo Quintana y Egan Bernal. También consiguió en dos ocasiones la Dauphine. Sus éxitos en Europa no le impidieron conseguir 4 victorias en la Vuelta a Colombia y otras 4 en el Clásico RCN, las dos carreras más importantes de su país. No tener mejores prestaciones más allá de la escalada, le impidieron pasar de una 5ª posición en el Tour.

Tras su retirada se desvinculó totalmente del ciclismo, aunque su notoriedad le jugó una mala pasada, siendo víctima de un secuestro por la guerrilla colombiana, que se resolvió felizmente.

sábado, 11 de marzo de 2023

Colombia desembarcó en el Dauphine

 

                                                Ni siquiera Hinault pudo con los escarabajos


Giovanni Jiménez y Cochise Rodríguez fueron avanzadillas, pero la irrupción en Europa del gigante colombiano se produjo en los 80. Tras la victoria de Alfonso Flórez en el Tour del Porvenir de 1980, batiendo al gran Shoukorouchenkov, un equipo amateur colombiano fue invitado al Tour “open” de 1983 con buena actuación de Patrocinio Jiménez y Edgar Corredor, que fueron top20. Pero  la auténtica revolución vino en la Dauphine del año siguiente. Cuando llegó la montaña surgió un enorme “Pacho” Rodríguez. El triple ganador de la prueba, Bernard Hinault, se vio emparedado en la clasificación general por “Pacho”, Martín Ramírez, Pablo Wilches y Reynel Montoya. “El tejón” lejos de desistir, lanzó un furioso ataque en el penúltimo día bajo un tiempo invernal. Rodríguez cedió aquejado de una caída del día anterior pero entonces Martín Ramírez se encargó de neutralizar y rebasar al bretón. Restaba una contrarreloj final dura y, contra pronóstico, Ramírez no solo conservó sino que incrementó su ventaja, adjudicándose la Dauphine, acompañado nada menos que por Hinault y Lemond en el pódium.

La apoteosis colombiana no había hecho más que comenzar. En julio llegaría Lucho Herrera.

viernes, 16 de julio de 2021

El Alto de Letras, categoría: incalificable.

 

                                                     Un pequeño tramo del Alto de Letras


En Europa podemos encontrar puertos duros y emblemáticos, pero nada es comparable al Alto de Letras, en Colombia. Desde la población de Mariquita hasta el páramo que da nombre al puerto, un total de 80,5 km, que salvan un desnivel de 3200 m. Todo un reto para los cicloturistas y para los ciclistas profesionales.

Pueden haber puertos más largos en los Andes y en el Himalaya, por supuesto, pero el Alto de Letras es el más largo que se sube en competición profesional, la Vuelta a Colombia lo introdujo por primera vez en 1951 y lo sigue haciendo. El tramo más duro "solo" es del 11% y la pendiente media es del 4%, incluso hay alguna bajadita, pero llegar hasta los 3677 m en que se corona tras unas cuatro horas de escalada y varios cambios de clima, debe ser más bien un alivio.

martes, 2 de junio de 2020

Táctica, fuerza y pinchazo


Mundial de Colombia 1995

España tenía la gran oportunidad para ganar su primer mundial. Miguel Induráin era el gran favorito y el durísimo circuito favorecía sus intereses. Al final, el propio Miguel, Marco Pantani, el suizo Mauro Gianetti y Abraham Olano quedaron en cabeza. Había que aprovechar la circunstancia de la superioridad numérica y así se hizo. Atacó Olano para desgastar a los otros dos y que pudiera rematar Induráin, pero no fue el caso. Abraham estaba fortísimo y llegó en solitario a la meta, aunque para darle emoción, recorrió los últimos kilómetros con la rueda trasera pinchada. Por detrás, Induráin batió al sprint a sus acompañantes.