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miércoles, 1 de julio de 2026

Le grand fusil

 

                                    Llora "Gem", acaba de perder el amarillo que todavía viste


Raphaël Géminiani fue "bautizado" por su amigo y rival Louison Bobet como "el gran fusil", ya fuera por su aspecto larguilucho y su afilada nariz o por sus ataques y su carácter combativo. Fue uno de los grandes que se quedaron sin ganar el Tour en esa década de los 50 donde coincidieron tantos monstruos del pedal.

En 1951 fue segundo, aunque la abrumadora superioridad de Hugo Koblet no le otorgó opción alguna. En la clasificación final quedó a más de 22' del suizo. En esta edición tuvo el honor de ganar la etapa que llegaba a Clermont-Ferrand, su ciudad natal. Sufrió un pinchazo en el descenso del último puerto, pero a Jean Robic, que le perseguía de cerca, le ocurrió lo mismo y pudo llegar en solitario a meta. Además en esa misma edición también ganó el premio de la montaña, al imponerse por un solo punto a Gino Bartali. Asusta ver la general final y leer los nombres del propio Bartali, Robic, Coppi, Lazarides, Bauvin, Bernardo Ruiz, Ockers. Magni, Bobet... tras Koblet y "Gem".

Pero cuando mejor lo tuvo para triunfar fue en 1958, ya con 33 años y corriendo fuera de la selección francesa, ya que Marcel Bidot, el seleccionador, había prescindido de él por temor a que no se entregara al líder del equipo, que no era otro que Jacques Anquetil. El resultado fue nefasto para ambos. Anquetil, enfermo, no dio la talla y Raphaël, que era líder antes de la última etapa alpina, no encontró apoyos el día de la odisea de Charly Gaul bajo la lluvia en su épica etapa a traves de la Chartreuse. Géminiani fue tercero finalmente.

Siete etapas y cuarto, sexto y noveno en la general en otras participaciones. Cuatro top10 y dos premios de la montaña en el Giro y un tercer y un quinto puesto en la Vuelta enriquecen un palmares, que luego engrosó como director deportivo de campeones como Anquetil, Merckx u Ocaña.

                               Géminiani-Anquetil. Primero fue su rival y más tarde su pupilo
   



miércoles, 18 de febrero de 2026

Las carreteras colombianas se tragaron a dos mitos

 

                                                        Koblet, Coppi y Hoyos en Colombia


El bajón físico de Coppi en 1958 era ya muy evidente pero seguía siendo el ciclista más grande que jamás había existido. Le invitaron a Colombia y, en compañía de dos compatriotas se fue a correr al velódromo de Bogotá, recibido como el mito que era. Con el recinto atestado, la depurada técnica y el estilo del Campionissimo fue suficiente para batir con facilidad a los pedalistas locales, tanto en la prueba de puntuación como en la de eliminación.

Alargó su estancia en el país para participar en "La Pintada", una carrera de ida y vuelta desde Medellín hasta la localidad que daba nombre a la carrera (aunque el nombre oficial era "El Clásico Colombiano"). Para esta carrera también había cruzado el Atlántico el díscolo, Hugo Koblet, uno de los pocos que alguna vez había batido en buena lid al astro italiano. 

La carrera, aunque se disputaba en un día, estaba dividida en dos sectores (ida a La Pintada por la mañana y vuelta a Medellín por la tarde, superando el Alto de Minas en ambas ocasiones). Haciendo gala de su elegante estilo, Koblet marcó diferencias en el largo descenso y llegó un minuto antes a meta que Coppi y Ramón Hoyos, la figura patria, ganador ya de cinco vueltas a Colombia. El resto de participantes quedó bastante atrás. Pero lo que parecía que se iba a convertir en un paseo para las figuras europeas cambió por la tarde. La salida se daba con las diferencias obtenidas en la etapa matutina y así Koblet emprendió la marcha con fuerza, aumentando más todavía su diferencia sobre Coppi y Hoyos que comenzaban la escalada a Minas por la vertiente más dura (unos 40 km de subida y 2000 m de desnivel). Pero el calor y la humedad pasan factura y Koblet, también lejos de la forma física de sus mejores años, empieza a zigzagear y disminuir su ritmo y es alcanzado y sobrepasado por el dúo perseguidor. "El bello suizo" abandona. Ramón Hoyos, con un estilo mucho menos estético que el de Fausto consigue descolgarle. Coppi también está sufriendo los efectos del clima y agotado llegará a Medellín en coche. El escarabajo, para delirio de sus paisanos, ha derrotado a los dos monstruos del pedal.  

jueves, 17 de agosto de 2023

Walkowiak no inventó "ganar a lo Walkowiak"

 

                                                     Carlo Clerici se aferró a la maglia rosa

Aunque el triunfo de Walkowiak en el Tour de 1956 fue el más sonado, ya hubo un precedente
del éxito de una escapada-bidón en el Giro solo dos años antes, en 1954.
Tras un apasionante duelo en 1953 entre Fausto Coppi y Hugo Koblet, que se inclinó hacia el
lado del italiano en la última etapa dolomítica, se esperaba algo parecido para la edición del
54, cada uno al frente de sus equipos nacionales. Sin embargo en la 6ª etapa camino de
l’Aquila, con la apatía del pelotón principal se fueron varios ciclistas por delante. Carlo Clerici,
que estrenaba nacionalidad helvética, ganó la etapa acompañado de Nino Assirelli, dos
gregarios de las dos selecciones favoritas, Suiza e Italia, con otros ciclistas intercalados, el
grupo de los favoritos llegó a 34’. Coppi, afectado por una indigestión en las primeras etapas,
tardó en pasar al ataque, Koblet con su compañero como líder solo sacó ventaja en las
contrarreloj y otros favoritos como Magni esperaban a que Fausto o Hugo prendieran la
chispa.
Clerici, con gran bravura, perdió poco tiempo en la montaña aunque se esperaban las dos
etapas dolomíticas finales. En la primera se impuso Coppi que apenas obtuvo 2’ sobre Clerici
acompañado de Koblet. El día siguiente fue una decepción ya que se subió el Passo Bernina,
techo del Giro con 2323m, a ritmo de cicloturista y solo al final atacó Koblet para llevarse la
etapa. A Clerici le sobraron 24’ en la general sobre su compañero Koblet, mientras que
Assirelli, su compañero de fuga todavía fue tercero, Coppi fue 4º, Astrua 5º, Magni 6º, Fornara
8º, Schaer (el supuesto principal gregario de Koblet), 9º, Conterno 10º, Bartali (ya muy
veterano) 13º, Nencini 16º, Van Est 19º y Loroño 24º, por nombrar a los favoritos a priori.
La prodigiosa década de los 50, la que vio coincidir a tan grandes estrellas, tuvo también un
hueco para los modestos.

jueves, 22 de abril de 2021

Koblet, el James Dean del ciclismo

                                15 de julio de 1951, Koblet llega a Agen tras uns asombrosa etapa

Durante 1950 y 1951 el suizo Hugo Koblet puso en duda el dominio de Fausto Coppi. Ganó el Giro de 1950 y en 1951 derrotó al Campionissimo en el G.P. de las Naciones, pero su mayor hazaña fue camino de Agen en la 11ª etapa del Tour de ese año. En una etapa llana salta del pelotón a 140 km de meta y rápidamente toma casi 3' al pelotón. Los favoritos ponen a trabajar a sus gregarios, pero los kilómetros pasan y la ventaja no baja. Cuando comprenden la peligrosidad de la escapada son los propios favoritos quienes tiran (Coppi, Bartali, Magni, Bobet, Robic, Geminiani, Ockers) pero Koblet llega solo a la recta de meta, saca su esponja mojada y su peine y se acicala para la foto. 2'25" después llega el pelotón. Tres días después alcanzaría el liderato en la etapa reina de los Pirineos, que ganó acompañado por Coppi.

Hugo fue una figura fugaz. Elegante, gran clase, pero que entró en declive tan rápido como llegó al estrellato. Como las estrellas de Hollywood, rodeado de lujo y glamour, murió joven en accidente de tráfico.