Mostrando entradas con la etiqueta Trueba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trueba. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

Cambios de rasero

Jonathan Vaughters tras ser picado por una avispa


El reglamento está para cumplirlo, para eso existe. Otra cosa es su interpretación y su espíritu. En tiempos pretéritos, en los orígenes del deporte de competición, al ciclismo se le conoció por su épica. Cuantas más duras fueran las condiciones de las carreras, más prestigio para ellas mismas y sus ganadores, más héroes que deportistas. La imposibilidad de cambiar de bicicleta, el no apoyarse en otros ciclistas, no poder abrigarse o aligerarse de ropa durante las carreras, avituallarse solo por si mismos,... hacían inhumanas las competiciones.

Pero ante las trabas, existían las trampas. La dificultad para seguir a los ciclistas durante una carrera de varios cientos de kilómetros permitía muchas veces que quedaran impunes algunas anomalías como viajar en tren algún tramo, romper el lápiz o el tintero para retrasar el control de paso por algún punto intermedio de los perseguidores, destrozar a martillazos la bicicleta para que le fuera permitido el cambio de máquina, y el consumo de sustancias, claro, en el que hubo barra libre hasta hace 60 años.

Lo más grave, sin embargo, han sido las injusticias cometidas por las diferencias de criterio para las sanciones. A Jonathan Vaughters (en la foto), por ejemplo, no le permitieron seguir en carrera porque para bajar la hinchazón de una picadura de avispa, debía tomar corticoides. Justo, si no fuera porque en esa época (2001) el uso de sustancias prohibidas estaba generalizado, incluso por prescripciones médicas poco menos que ridículas.

Y, tal vez, la polémica más común, la permisividad de los "fuera de control", variándose durante o después de las carreras, que llegaron a alterar muchas clasificaciones, permitiendo repescar a corredores que en etapas posteriores consiguieron triunfos o ayudaron a otros a conseguirlos, incluso impidiendo ganar el Tour de Francia que hubiera conseguido Vicente Trueba sin las repescas.



 

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

A la pulga que le robaron el Tour

                                                    Vicente Trueba, "La pulga de Torrelavega"

En su primera carrera, solo para neófitos, quedó segundo, aunque luego se descubrió que el ganador ya había tomado parte en otra carrera. Fue una premonición.

A Henri Desgranges le encantaba verle escalar los puertos cuando en 1930 corrió su primer Tour. Por eso le invitaba a participar, aunque fuera sin equipo, como independiente. Coronaba los puertos en solitario pero era atrapado después por sus perseguidores. Desgranges inventó en 1933 el premio de la montaña y Vicente coronó en cabeza 16 de los puertos de aquella edición (Tormalet, Aubisque, Galibier, Vars, ...), adjudicándose el premio, pero... si nos atenemos al reglamento debería haber ganado el Tour.

Tras las etapas alpinas, en la jornada que llegaba a Niza, cinco ciclistas mal clasificados se escaparon. La ventaja iba aumentado escandalosamente ante el sesteo del pelotón y Trueba temió por el fuera de control y saltó del grupo, nadie le siguió. Llegó a Niza lejos de los escapados pero dentro del límite de tiempo establecido, no así el pelotón que llegó a más de 22'. Así pues solo 6 ciclistas deberían haber seguido en competición, pero la organización les repescó. A pesar de que anteriormente se había eliminado a otros, en las etapas posteriores también se tuvo "manga ancha", y solo 4 ciclistas llegaron a París sin haber sido repescados.

Trueba, a quien el propio Desgranges bautizó como "la pulga" (medía 1,58), fue 6º en la clasificación final, pero el mejor de los "no repescados".