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miércoles, 1 de abril de 2026

Siempre uno de los favoritos... si no se cae

 

                                                                            Alex Zulle


Pasó al profesionalismo y al estrellato casi a la vez. Alex Zulle, desde sus primera apariciones demostró que no era un ciclista cualquiera, especialista contra el reloj como su anatomía dejaba intuir, resultó ser un solvente escalador y fondista, lo que le convirtió en un magnífico vueltómano.

Tenía dos hándicaps: no era un gran llegador y, sobre todo, era protagonista de numerosas caídas. Su miopía le obligaba a competir con lentes y además parece ser que no era demasiado hábil con la bicicleta lo que, unido a la mala fortuna, le privó de conseguir un mejor palmarés que aún así, es excepcional.

 Por sus características, su carrera se centró en las vueltas por etapas y, aunque se topó en su época con mosntruos como Induráin, Bugno , Armstrong o su compatriota Rominger acumuló dos Vueltas a España y un segundo puesto y otros dos segundos en el Tour, además de imponerse en muchas carreras de prestigio de una semana como la Volta a Catalunya, Itzulia(2), Suiza, Setmana Catalana(2), Volta a la Comunitat Valenciana(2), Asturias o Burgos. Acumuló 13 victorias de etapa en las grandes.

Tal vez su carrera más recordada por su combinación de brillantez y desgracia fue la del Tour de 1999. El Tour programó en sus primeras jornadas el tránsito por el Passage du Gois, un estrecho tramo de carretera que se inundaba durante la marea alta. Su peligrosidad cumplió las espectativas y se produjo una caída masiva en la que, ¿ cómo no ?, se vió implicado nuestro protagonista, que perdió 6'. Tres semanas después en la clasificación general final era segundo a poco más de 7' de Lance Armstrong.

Para colmo, cuando en 2012 se desposeyó de sus tours a Armstrong, se optó por no proclamar ganadores a los segundos clasificados. Hasta ahí le llegó la suerte.

                                                          Caos en el Passage du Gois


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Raymond Poulidor es leyenda

 

                                              Su primera gran victoria: Milán-San Remo, 1961


Aunque su nombre se asocia rápidamente a "segundón", el limousin Raymond Poulidor tiene un brillante y longevo palmarés, por pocos superado.

Su fama le viene del Tour, donde no tuvo suerte. Participó en 14 ocasiones, con tres segundos puestos, cinco terceros, un séptimo, un octavo y un noveno. Nadie le iguala en pódiums y solo Zoetemelk le supera en tops10, y aunque ganó 7 etapas, nunca fue maillot amarillo. Cuando más cerca estuvo de vestir la prenda fue en la famosa etapa de 1964 en el Puy-de-Dôme, en el que se quedó a 14" de Anquetil y cuando mejor lo tenía para ganar la Grand Boucle fue en 1968, en el que una moto de carrera le embistió por detrás y la caída provocó su abandono (aquel año era el más fuerte, sin duda).

No obstante, si hubiera inscrito su nombre como ganador del Tour, posiblemente no hubiera sido el ciclista francés más querido en su país, aún cuando su principal rival fue su compatriota Anquetil, quíntuple ganador.

Su carrera se prolongó hasta los 41 años sin bajar su nivel (con 40 años fue 3º en el Tour). Representó a su país en los mundiales durante los 18 años que fue profesional, obteniendo una plata y dos bronces, fue una vez campeón nacional, ganó la Vuelta a España, dos veces la París-Niza, dos Dauphiné, la Flecha Valona y la Milán-San Remo y se ganó sobre todo al público, con su sonrisa, su aspecto bonachón y su amabilidad con sus seguidores. "Allez PouPou", era lo más oído en las cunetas.  

Se dice que donde era un auténtico zorro era jugando al póker, cuando en las concentraciones de pretemporada desplumaba a sus compañeros del MERCIER, el equipo al que siempre fue fiel. 

sábado, 18 de mayo de 2024

La suerte de no tener mala suerte coronó a Lambot

 

Firmin Lambot


Firmin Lambot ganó dos Tours de Francia, el segundo de ellos en 1922 con más de 36 años (el más veterano de la historia en conseguirlo). Era un gran fondista y un resistente escalador, nadie nunca le vio poner pie a tierra en los grandes puertos, cosa muy frecuente en aquella época con el material existente y el estado de las carreteras.

Sin embargo no alcanzó el prestigio de otros campeones por las circunstancias de sus victorias. En 1919, primera edición tras la Gran Guerra, apenas acabaron 10 ciclistas y obtuvo el liderato en la penúltima etapa por una de las famosas roturas de horquilla de Christophe, que lo tenía todo a favor.

Lo de 1922 fue todo un cúmulo de circunstancias. Los hermanos Pelissier no participaron por su enfrentamiento con el patrón, Desgranges. A Jacquinot, el primer líder, sus averías le hicieron perder  1h40’ y ni siquiera acabó el Tour; también abandonó Honoré Barthélémy, uno de los favoritos, al sufrir varias caídas. Philippe Thijs, que aspiraba a ganar su cuarto Tour estuvo magnífico, ganando 5 etapas, pero una avería en las primeras etapas y un fuerte dolor de muelas le impidieron luchar por la general.  Jean Alavoine, ganó tres etapas consecutivas en los Pirineos, se puso líder y llegó a tener 22’ de ventaja, pero en la etapa del Galibier un ataque de Heusghem, la lluvia torrencial y seis pinchazos le desfondaron. También Christophe rompió su horquilla en esta edición en la que también llegó a ser líder (con 37 años), y el mentado Hector Heusghem tras conseguir encabezar la clasificación, un bache rompió su bicicleta, el reglamento permitía cambiarla si no era posible su reparación y así se interpretó en principio, pero por lo visto los coequipiers de Heusghem  habían destrozado a martillazos la máquina para engañar a los jueces, que le impusieron una hora de sanción.

Firmin Lambot, superviviente de tantos avatares, se anotó así su segundo Tour de Francia.