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lunes, 2 de marzo de 2026

Odile se llamaba Odiel


                                           "Odile" Defraye el primer belga que ganó el Tour


En 1912 todavía se confeccionaba la clasificación por puntos. 

A Odiel Defraye le afrancesaron el nombre, a fin de cuentas había nacido un 14 de julio. El equipo Alcyon lo inscribió para el Tour de 1912 apenas tres días antes de iniciarse y el ciclista marchó desde su pueblo en la Bélgica flamenca hasta París en bicicleta, teniendo que hacer noche en una granja.

Defraye había hecho méritos de sobra para estar en la salida, ya que había ganado con autoridad el Tour de Bélgica, imponiéndose en 4 etapas y el concesionario de la marca de automóviles presionó para que le incluyeran en el equipo, en principio para ayudar a Garrigou, último ganador y favorito. Tanto Garrigou como Defraye se mostraron como los más fuertes en las primeras etapas. Tras el abandono de Georget y la debilidad de los demás favoritos franceses, Defraye se encontró encabezando la clasificación, y la jefatura de filas cambió de espalda.

A partir de aquí no solo Garrigou se puso a su servicio sino que los belgas enrolados en otros equipos también le apoyaron y Lapize, ganador en 1910, abandonó en señal de protesta. Solo podía inquietarle Eugène Christophe, sin duda el más fuerte cuando llegó la montaña, ganando las tres etapas alpinas, pero aunque el galo conseguía distanciarle en varios minutos el recorte en puntos era mínimo.

Odile Defraye inició la racha de victorias belgas en el Tour. Ganó el único Tour que terminó, también consiguió la Milán-San Remo del año siguiente y tras la IGM ya no volvió a destacar.

miércoles, 4 de febrero de 2026

La posada del Turchino

 

                                           El paso del Turchino en la Milán-San Remo de 1910


Era solo la cuarta edición de la Milán-San Remo, la carrera que se creó en 1907 como contraposición al fracaso obtenido por este mismo trayecto para una carrera de coches programada años antes. En la salida, 63 ciclistas. Solo faltaba el vencedor de la primera edición, Petit-Breton, ya que Cyrille Van Hauwaert y Luigi Ganna, ganadores en 1908 y 1909 eran de la partida. Era 3 de abril pero el tiempo no se correspondía a la fecha. Ante la noticia de la nevada en el Turchino, muchos ciclistas optan por dar media vuelta y volver a Milán. No así Van Hauwaert que ataca en repetidas ocasiones hasta quedarse en solitario por delante. Al pie del Turchino lleva 3' de ventaja a Lapize, 4' a Ganna y 10' a Christophe.

A 3 km de la cima no se puede pedalear sobre la capa de nieve y se continúa a pie. El belga pasa primero por la cima, Lapize ha abandonado, mientras que Christophe, todavía lejos, ha adelantado a Ganna.

Como suele pasar cuando el frío es intenso, la bajada es mucho peor que la subida. Christophe alcanza a Van Hauwaert que le confiesa que va a abandonar y sigue su camino, pero su esfuerzo le afecta, empieza a sentirse mal y cae helado sobre la nieve. Afortunadamente es socorrido por alguien que lo lleva a una casa, que resulta ser una posada del camino. Allí es reanimado mientras que aparecen Van Hauwaert y Ernest Paul que también se refugian, ateridos. Ven pasar por la ventana a cuatro ciclistas y Christophe, pese a la oposición de los posaderos, se incorpora a la carrera. Con la mejoría del tiempo y terreno favorable va dando caza a Ganna y llega hasta Pierino Albini que lideraba la carrera y le deja atrás. También Albini abandona.

Por fin tras doce horas y media, Eugène Christophe, que se hará famoso años más tarde por su mala suerte en el Tour, atraviesa la meta de San Remo, con la media horaria más baja de la historia de la carrera. Segundo se clasifica Giovanni Cocchi a una hora y un minuto del francés, tercero es Giovanni Marchese, un cuarto de hora más tarde. Ganna también entra en meta pero es descalificado por haber completado tramos en motocicleta. Enrico Sala es el último clasificado (4º) a más de dos horas. A San Remo solo han llegado siete ciclistas, aunque dos descalificados y otro fuera de control.  

sábado, 6 de septiembre de 2025

Desgranges y el juego del calamar

 

                                                                Fontan camino de la meta


Henri Desgranges confesó alguna vez que le hubiera gustado que un solo corredor llegara a completar el Tour de Francia, un único superviviente en París. Y la verdad es que puso los medios para intentarlo, con un reglamento que bordeaba lo inhumano.

Una de sus reglas era que cada corredor debía reparar sus averías y que no podía cambiar su máquina o las piezas de esta si no se debía a un accidente en el que la bicicleta resultara irreparable. En muchas ocasiones supuso el abandono  o pérdida de cualquier posibilidad de triunfo de decenas de ciclistas(¿quién no conoce los infortunios de Christophe?).

En 1929 Victor Fontan se había colocado líder en la 9ª etapa, aquella Bayonne-Luchon de 363 km que vio la victoria de Salvador Cardona y en la que Fontan fue segundo, pero en la 10ª, Luchon-Perpignan de 323 km, rompió su horquilla y penó durante 145 km a través de los Pirineos buscando otra bicicleta para poder acarrear la suya a la espalda para llegar a meta con su máquina original. Llegó a meta exhausto con varias horar perdidas y ya no tomó la salida en la siguiente etapa.

Más fortuna tuvo en 1921 Leon Scieur, cuando una caída al principio de la penúltima etapa le dejó inservible una rueda. Scieur era el líder y no se resignó a perder el Tour tan cerca del final. Cómo ningún juez de carrera había presenciado el accidente, el belga tras proveerse de otra rueda, cargó la averiada sobre su espalda para demostrar que no era aprovechable, y así cabalgó 300 km hasta meta. El eje de la rueda le hizo una herida que le dejó cicatriz de por vida. A Leon no le importaba mostrarla cuando se lo requerían... había ganado el Tour de Francia.

                                                            Scieur con sus tres ruedas

sábado, 18 de mayo de 2024

La suerte de no tener mala suerte coronó a Lambot

 

Firmin Lambot


Firmin Lambot ganó dos Tours de Francia, el segundo de ellos en 1922 con más de 36 años (el más veterano de la historia en conseguirlo). Era un gran fondista y un resistente escalador, nadie nunca le vio poner pie a tierra en los grandes puertos, cosa muy frecuente en aquella época con el material existente y el estado de las carreteras.

Sin embargo no alcanzó el prestigio de otros campeones por las circunstancias de sus victorias. En 1919, primera edición tras la Gran Guerra, apenas acabaron 10 ciclistas y obtuvo el liderato en la penúltima etapa por una de las famosas roturas de horquilla de Christophe, que lo tenía todo a favor.

Lo de 1922 fue todo un cúmulo de circunstancias. Los hermanos Pelissier no participaron por su enfrentamiento con el patrón, Desgranges. A Jacquinot, el primer líder, sus averías le hicieron perder  1h40’ y ni siquiera acabó el Tour; también abandonó Honoré Barthélémy, uno de los favoritos, al sufrir varias caídas. Philippe Thijs, que aspiraba a ganar su cuarto Tour estuvo magnífico, ganando 5 etapas, pero una avería en las primeras etapas y un fuerte dolor de muelas le impidieron luchar por la general.  Jean Alavoine, ganó tres etapas consecutivas en los Pirineos, se puso líder y llegó a tener 22’ de ventaja, pero en la etapa del Galibier un ataque de Heusghem, la lluvia torrencial y seis pinchazos le desfondaron. También Christophe rompió su horquilla en esta edición en la que también llegó a ser líder (con 37 años), y el mentado Hector Heusghem tras conseguir encabezar la clasificación, un bache rompió su bicicleta, el reglamento permitía cambiarla si no era posible su reparación y así se interpretó en principio, pero por lo visto los coequipiers de Heusghem  habían destrozado a martillazos la máquina para engañar a los jueces, que le impusieron una hora de sanción.

Firmin Lambot, superviviente de tantos avatares, se anotó así su segundo Tour de Francia.


martes, 2 de enero de 2024

Grandes, pero no en "las grandes".

"Purito" Rodríguez tuvo a su alcance la Vuelta y el Giro

Cuando se repasa la lista de ganadores de las tres grandes vueltas nos sorprenden algunos nombres que estamparon su apellido, cuando hubieron otros que, posiblemente de mayor calidad nunca lo hicieron. Pero Tour, Giro y Vuelta son carreras de tres semanas en las que pueden darse muchas circunstancias que pueden impedir a grandes campeones, quedarse sin algo que, en buena lógica, hubieran tenido que conseguir.
Algunos ejemplos: Eugène Christophe, el hombre que tenía las más inoportunas averías en el Tour; René Vietto, el gran escalador que en su mejor momento tuvo que sacrificarse para su líder; Raphael Geminiani, con calidad de sobra pero siempre con algún rival por encima; Stan Ockers, que también compartió época con ciclistas enormes; Roger Rivière, que vio truncada una fulgurante carrera por una caída; Joaquim Agostinho, al que posiblemente pudo jugarle una mala pasada un cronometraje defectuoso; Gianbattista Baronchelli, el "poulidor" del Giro al que Merckx solo pudo batirle por 12" en 1974; Francesco Casagrande, al que puede ser que le faltara algo de fondo para las tres semanas, pero que vio como ganaban el Giro en su época otros italianos con menos clase que él; Joaquim Rodríguez, que tuvo muy cerca tanto la Vuelta como el Giro y al que penalizó mucho su deficiente lucha contra el crono; Claudio Chiappucci, que estaba claramente por debajo de monstruos de su época como Indurain, Bugno o Rominger pero que hubiera merecido la victoria por su tesón... 
Y seguramente algunos más.

 
Gianbattista Baronchelli

lunes, 25 de mayo de 2020

Las horquillas de Christophe


Tour de 1913

Había superado el Tourmalet en aquella monstruosa etapa de 326 km y era líder virtual del Tour porque Defraye, líder hasta ese día, llevaba casi una hora perdida, pero Eugène Christophe rompió su horquilla y tuvo que caminar más de 10 km, hasta St.Marie de Campan , para encontrar una herrería y reparar él mismo su máquina (así lo establecía el reglamento). Siguió luego la etapa y finalmente fue 7º en el Tour.

Pero en 1919, en la penúltima etapa y luciendo el maillot amarillo, prenda que se estrenó ese año, rompió nuevamente su horquilla cerca de Valenciennes y... tuvo que ir a repararla, perdiendo dos hora y media y perdiendo nuevamente el Tour (acabó 3º).

Y como no hay dos sin tres, en 1922 rompió la misma pieza en el Galibier y perdíó más de 3 horas, siendo 8º en la clasificación final. Durante esta edición también fue líder, el más viejo de la historia del Tour, con 37 años.