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martes, 10 de marzo de 2026

El tren también participa en la Roubaix.

 

                                                   Pasos a nivel y ciclistas jugándose la vida


El tren venía muy bien a los tramposos de principios del S-XX cuando era muy difícil seguir a los ciclistas por la escasez de medios motorizados y aprovechaban para acortar caminos o, al menos, realizarlos más cómodamente que sobre el sillín. ¡ Cuántas descalificaciones se produjeron por esta circunstancia ! ¡ Y cuántas trampas quedarían impunes !

La París-Roubaix siempre se ha visto obligada a atravesar pasos a nivel y aquí el tren no es una ayuda, sino otro de los obstáculos a superar.

La UCI se ha visto obligada a reglamentar sobre este asunto ya que el ciclista, en su afán de llegar a meta antes que sus rivales, se jugaba la vida, sorteando la barrera si fuera menester. Por eso la parada ante un paso a nivel cerrado es obligatoria y el reglamento establece cuando es tratado como un incidente de carrera sin más o se precisa realizar alguna neutralización para que influya lo menos posible en el resultado deportivo.

En 2006, tras el suizo Fabian Cancellara, que marchaba ya en solitario hacia su victoria en el velódromo de Roubaix,  iba Vladimir Gussev, al que había descolgado unos kilómetros atrás, junto con Frank Hoste y Peter Van Petegem, cuando se interpuso entre ellos un tren en un paso a nivel a 9 km del final. Cegados por la proximidad de meta ningunearon la barrera para obtener un puesto de honor. No así sus tres perseguidores: Boonen, Ballan y Flecha que esperaron hasta ver el paso abierto y conseguir así ser segundo, tercero y cuarto en la meta, ya que sus predecesores fueron descalificados.

En los últimos años con la supresión de la mayoría de cruces con trenes el incidente más sonado fue el de 2015 (el de la foto), cuando un grupo de más de 30 ciclistas infringió la norma. Aquí sin embargo no hubo sanción. La organización alegó que el cierre de la barrera se produjo casi simultáneamente a la llegada de los ciclistas y los motoristas no tuvieron tiempo de detener al grupo. La exención de la sanción la escudaron en que no se podía identificar a todos los infractores. La propia compañía ferroviaria francesa interpuso una denuncia. Para la carrera no tuvo consecuencias ya que el paso se encontraba lejos de meta.

viernes, 18 de julio de 2025

En ciclismo los prólogos si que son parte de las novelas.

 

                                            Errandonea, el primer ganador de prólogo del Tour


En 1967 el Tour tuvo a bien de realizar una primera jornada de carrera con una contrarreloj de escaso kilometraje, que sirviera como presentación de los participantes. No se atrevió a llamarle etapa y, aunque los tiempos contaban para la clasificación y otorgaban el primer maillot amarillo, le llamó prólogo. José María Errandonea tuvo el honor de imponerse en la primera prólogo del Tour de Francia.

La fórmula se mantuvo imperturbable hasta 2004. Con posterioridad se les ha llamado etapa cuando la crono pasaba de 10 km o directamente la jornada inaugural ya ha sido una etapa en línea al uso.

La prólogo más larga se disputó en el 2000 con 16,5 km y victoria de David Millar, y la más corta (y curiosa) fue en 1988 con una salida en equipo para cronometrar un kilómetro lanzado de un solo corredor por escuadra, donde se impuso Bontempi. En 1971 la prólogo fue de 11 km por equipos, en la que ganó MOLTENI.

Los que han ganado más veces, ya fuera prólogo o etapa inicial contrarreloj, han sido Bernard Hinault y Fabian Cancellara, con 5 victorias cada uno.

                                                                Fabian Cancellara

viernes, 24 de marzo de 2023

Una clásica, un sentimiento

Se desborda pasión por el ciclismo en Flandes

Si hay una carrera que se identifica con un pueblo, esa es el Tour de Flandes (De Ronde Van Vlaanderen o simplemente Vlaanderen). Es la carrera que espera todo el año la apasionada comunidad flamenca belga y que la vive como la fiesta nacional. Disputada por primera vez en 1913 e interrumpida por la IGM, su arraigo consiguió que ni siquiera la IIGM la volviera a interrumpir, pese a celebrarse varias ediciones en territorio ocupado.

Salvo la aislada victoria del suizo Heiri Suter en 1923, ningún extranjero consiguíó el triunfo hasta la llegada de una fuerza bruta de la naturaleza llamada Fiorenzo Magni, que ganó tres ediciones consecutivas (1949, 50 y 51) y es que para ganar hay que ser muy duro. La carrera, que supera los 250 km, va buscando las colinas o muros adoquinados que son poco menos que santuarios del ciclismo: Kapelmuur (o simplemte De Muur), Oude Kwaremont, Paterberg, Bosberg o el temible Koppenberg con una pendiente máxima del 22% y que llegó a vetarse tras el famoso atropello de un coche de carrera al danés Jesper Skibby en 1987. Además de Magni, Achiel Buysse, Eric Leman, Joha Museeuw, Tom Boonen y Fabian Cancellara ostentan 3 victorias, mientras que los más asiduos al pódium son el propio Museeuw y "Bric" Schotte con 8 apariciones.
Dificultades en el Koppenberg
El atropello de Skibby

 

lunes, 11 de octubre de 2021

Viejos caminos, nuevo ciclismo

Caminos polvorientos en la Strada Bianca

Con el ánimo de renovar un deporte tan antiguo como el ciclismo, los organizadores de carreras miran hacia atrás. Sobre todo con la irrupción de la Strada Bianca, de la que se disputó la primera edición en 2007 en los alrededores de Siena, surcando los bellos paisajes de la Toscana, a través de numerosos tramos de tierra.
Pronto atrajo a los grandes clasicómanos y extraoficialmente se habla de la prueba como "el sexto monumento", con Fabian Cancellara como el ciclista más laureado hasta el momento con tres triunfos. Pero no solo la Strada Bianca mira hacia otros tiempos. Cada vez más carreras incluyen tramos similares en sus pruebas, incluso en los tres grandes tours u otras como la París-Tours que conduce a los corredores por caminos entre viñedos. La épica deja de ser exclusiva de la París-Roubaix y los adoquines belgas.