Colombia se enamoró de las bicicletas. Ha sido Colombia el país más allá del Atlántico donde el ciclismo ha levantado pasiones y donde se erige junto al boxeo y al fútbol, como el rey nacional de los deportes. Y en buena medida se lo debe a Efraín Forero o "Zipa, el indomable".
El gran impulso del deporte del pedal en el país se debe, sin duda, a la organización de la Vuelta a Colombia en 1951 de la que en gran medida fue responsable "el Zipa", a la cabeza de un grupo de entusiastas que querían emular las grandes carreras europeas.
Las dificultades parecían insuperables, puesto que un país con la extensión de Colombia carecía de infraestructuras que unieran los principales núcleos de población por lo abrupto de su orografía, sus selvas, su variedad de climas y por una situación políticosocial siempre convulsa. La propuesta pretendía unir varias de las ciudades más importantes pero no parecía muy factible. Ahí es donde Forero hizo una propuesta. Se trataba de cubrir en solitario el tramo más difícil, Bogotá-Manizales de 300 km. Si lo conseguía, el periódico "El tiempo" le proporcionaría el patrocinio para la carrera. ¡ Y vaya si lo consiguió !, atravesando caminos, sendas, torrentes de agua y superando el Páramo de Letras, una tremenda ascensión de más de 80 km. El coche que lo seguía, que tuvo que ser sustituido por un camión más potente , tuvo que dar un rodeo, incapaz de seguir el camino, para llegar a Manizales, donde Efraín ya lo esperaba desde hacía dos horas.
Así, un 5 de enero de 1951, 34 pedalistas tomaban la salida en la primera Vuelta a Colombia, de 10 etapas, agrupados en equipos regionales y, a pesar de la precariedad de los recorridos, 30 de ellos acabaron la prueba. Forero se adjudicó 7 de las 10 etapas y fue holgadamente el ganador final, a una media ligeramente superior a los 25 km/h.
Vadear un río no era una adversidad demasiado difícil después de todo






