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martes, 2 de enero de 2024

Grandes, pero no en "las grandes".

"Purito" Rodríguez tuvo a su alcance la Vuelta y el Giro

Cuando se repasa la lista de ganadores de las tres grandes vueltas nos sorprenden algunos nombres que estamparon su apellido, cuando hubieron otros que, posiblemente de mayor calidad nunca lo hicieron. Pero Tour, Giro y Vuelta son carreras de tres semanas en las que pueden darse muchas circunstancias que pueden impedir a grandes campeones, quedarse sin algo que, en buena lógica, hubieran tenido que conseguir.
Algunos ejemplos: Eugène Christophe, el hombre que tenía las más inoportunas averías en el Tour; René Vietto, el gran escalador que en su mejor momento tuvo que sacrificarse para su líder; Raphael Geminiani, con calidad de sobra pero siempre con algún rival por encima; Stan Ockers, que también compartió época con ciclistas enormes; Roger Rivière, que vio truncada una fulgurante carrera por una caída; Joaquim Agostinho, al que posiblemente pudo jugarle una mala pasada un cronometraje defectuoso; Gianbattista Baronchelli, el "poulidor" del Giro al que Merckx solo pudo batirle por 12" en 1974; Francesco Casagrande, al que puede ser que le faltara algo de fondo para las tres semanas, pero que vio como ganaban el Giro en su época otros italianos con menos clase que él; Joaquim Rodríguez, que tuvo muy cerca tanto la Vuelta como el Giro y al que penalizó mucho su deficiente lucha contra el crono; Claudio Chiappucci, que estaba claramente por debajo de monstruos de su época como Indurain, Bugno o Rominger pero que hubiera merecido la victoria por su tesón... 
Y seguramente algunos más.

 
Gianbattista Baronchelli

jueves, 11 de junio de 2020

Y ganó el más fuerte... con diferencia

Sallanches, 31 de agosto de 1980

En el mundial de ruta de 1980, tal vez en el circuito más duro que se recuerda, Bernard Hinault dio posiblemente la mayor exhibición de su poderío. Tras haber ganado en el Giro, proclamarse campeón de Francia y tener que abandonar en el Tour por una tendinitis siendo líder y ganador de tres etapas, el Caimán salió desbocado desde la primera vuelta de las 20 que había que realizar al circuito hasta completar 268 km., tiró con fuerza en cada una de las ascensiones a la dura cota que había que superar y respondió en persona a los ataques peligrosos de las primeras vueltas. Después, él mismo impondría un ritmo infernal que cada vuelta iba descolgando corredores, todo añadido a un tiempo desapacible con lluvia y frío. Fue una carrera por eliminación para saber quien iba a ser segundo. Baronchelli fue el mejor entre los mortales. Solo acabaron la carrera 15 ciclistas de los 107 que tomaron la salida.