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martes, 25 de agosto de 2026

Federico Ezquerra, el primer gran ciclista vasco

 

                                                   Federico Ezquerra, "el águila del Galibier"


La lista de campeones vascos de ciclismo es extensa, pero el primero en poder ser considerado uno de los grandes fue Federico Ezquerra. Se dice que la primera vez que montó en bici cayó al río con el traje que acababa de estrenar. Jugaba al fútbol, pero una lesión de tobillo le condujo hacia los pedales. Tiene un palmarés poco común, con unas 90 victorias, aunque la mayoría en pruebas pequeñas, salvo sus victorias en la Vuelta a Levante, Volta a Catalunya y su título de campeón nacional, cuando ya era veterano. En sus dos participaciones en la Vuelta a España solo consiguió un triunfo de etapa, abandonando en ambas ediciones.

Pero su grandeza la forjó en el Tour. Su actuación más épica fue en 1934 cuando comenzó con retraso a subir el Telégraph, debido a un pinchazo, pero fue alcanzando y rebasando rivales hasta encontrar a René Vietto, el formidable escalador francés, que iba en cabeza. Se detuvo en el breve paso entre el Telégraph y el Galibier a tomar una cerveza y fue ascendiendo el Galibier junto a Vietto. Los aficionados franceses empujaban a su ídolo, no solo moralmente y Federico iba entrando en cólera, teniendo que abrirse paso algunas veces con el puño o con la bomba de aire. A poco del final pudo descolgar a René y pasar en solitario, rebajando el tiempo de ascensión que el cántabro Vicente Trueba había establecido el año anterior. Henri Desgranges le "bautizó" como "el águila del Galibier" (curiosa la fijación de federicos y águilas, que tenía este hombre). No obstante, Ezquerra fue alcanzado en el descenso y acabó 4º en la etapa y 19º en el Tour.

Cuando sí consiguió la victoria fue el 19 de julio del 36, ajeno a lo que ocurría al otro lado de los Pirineos, en la etapa Niza-Cannes, donde atacó al pie de La Turbie y llegó en solitario a meta, aventajando a Sylvère Maes en 1'. Ese año logró ser 17º en la clasificación final.

viernes, 14 de junio de 2024

Éxito con fecha de caducidad

 

                                                            Voeckler, siempre expresivo


Ya sea el amarillo del Tour, el rosa del Giro o el ahora rojo de la Vuelta, la prenda más codiciada, adquiere su valor cuando es la definitiva, cuando se viste en París, Milán, Madrid o donde termine la gran ronda. Pero a lo largo de las tres semanas de competición, ser líder, aunque sea efímeramente, también tiene su valor. Los ciclistas que más veces han portado el maillot son quines más veces la han ganado, como es natural. Otros han sido flor de uno o dos días, circunstancialmente por escapadas o por ser especialistas en prólogos o ganar los primeros sprints y sus bonificaciones.

Aquí queremos destacar a quienes más veces han portado la preciada camiseta sin haber conseguido nunca el triunfo final.

En la Vuelta, con 31 días de líder, se encuentra Txomin Perurena, que perdió de forma dolorosa la carrera en la contrarreloj final el año 1975. El poco conocido Manuel Costa lideró la Vuelta 29 días, con la particularidad que nunca ganó ninguna etapa, aunque llegó a ser segundo en la general de 1947, y Óscar Sevilla, batido finalmente por Ángel Casero el año que más cerca lo tuvo, fue líder en 19 jornadas.

En el Giro, los grandes acapararon mucho más el rosa que en cualquier otra carrera y para buscar al líder durante más jornadas sin llegar a ganar, no hay que remontarse muy lejos. Joao Almeida, que se dio a conocer en el Giro de la pandemia, fue líder 15 días.

En el Tour la palma se la lleva René Vietto, el pequeño escalador al que le tocó trabajar de gregario en sus mejores tiempos, que vistió de amarillo en 26 ocasiones. El carismático y algo "numerero" Thomas Voeckler, gracias a sus valientes escapadas, gozó como líder 20 días, y el potentísimo André Darrigade,  coleccionó 19 maillots.

                                            Sevilla-Casero en pleno duelo en la Vuelta 2001


domingo, 2 de junio de 2024

Sylvère Maes tardó 8 años en tener sucesor

 

                                                Vissers, Maes y Ritserveldt en el Col de Vars


Sylvère Maes consiguió imponerse por segunda vez en el Tour (ya lo había hecho en 1936). Casi ninguno de los ciclistas pudo repetir participación, ya que la IIGM y sus consecuencias impidieron una nueva edición hasta 1947. De hecho, por cuestiones políticas no participaron los equipos de Alemania, Italia ni España. Esto propició la aparición por primera vez de selecciones regionales.

En 1939 la selección belga fue la gran dominadora, hasta el punto que su combinado "B" ganó por equipos. Sin embargo fue René Vietto quien dominó en la primera parte de la carrera (Pirineos incluidos). Cuando llegaron los Alpes, Vietto se hundió ante el empuje de los belgas. En la 16ª etapa perdió el liderato, justo antes de la etapa reina, una monstruosidad dividida ¡ en tres sectores !. El matinal tenía 126 km, incluyendo el paso por el Galibier; el segundo era una contrarreloj de 65 km, escalando el Iseran; y el último de 104 km incluía el paso de Tamie y llegaba a Annecy, tras los cuales Maes ya aventajaba a Vietto en 27'.

martes, 2 de enero de 2024

Grandes, pero no en "las grandes".

"Purito" Rodríguez tuvo a su alcance la Vuelta y el Giro

Cuando se repasa la lista de ganadores de las tres grandes vueltas nos sorprenden algunos nombres que estamparon su apellido, cuando hubieron otros que, posiblemente de mayor calidad nunca lo hicieron. Pero Tour, Giro y Vuelta son carreras de tres semanas en las que pueden darse muchas circunstancias que pueden impedir a grandes campeones, quedarse sin algo que, en buena lógica, hubieran tenido que conseguir.
Algunos ejemplos: Eugène Christophe, el hombre que tenía las más inoportunas averías en el Tour; René Vietto, el gran escalador que en su mejor momento tuvo que sacrificarse para su líder; Raphael Geminiani, con calidad de sobra pero siempre con algún rival por encima; Stan Ockers, que también compartió época con ciclistas enormes; Roger Rivière, que vio truncada una fulgurante carrera por una caída; Joaquim Agostinho, al que posiblemente pudo jugarle una mala pasada un cronometraje defectuoso; Gianbattista Baronchelli, el "poulidor" del Giro al que Merckx solo pudo batirle por 12" en 1974; Francesco Casagrande, al que puede ser que le faltara algo de fondo para las tres semanas, pero que vio como ganaban el Giro en su época otros italianos con menos clase que él; Joaquim Rodríguez, que tuvo muy cerca tanto la Vuelta como el Giro y al que penalizó mucho su deficiente lucha contra el crono; Claudio Chiappucci, que estaba claramente por debajo de monstruos de su época como Indurain, Bugno o Rominger pero que hubiera merecido la victoria por su tesón... 
Y seguramente algunos más.

 
Gianbattista Baronchelli

martes, 14 de abril de 2020

¡ Eso es un gregario !


                           Después de asistir a su compañero espera al coche... ya ha perdido la etapa


15ª etapa del Tour 1934

René Vietto anda escapado en la primera etapa pirenaica pero en el descenso del Portet d'Aspet es informado que su jefe de filas, Antonin Magne necesita una rueda. René no se limita a esperarlo, sino que vuelve a ascender hasta que se encuentra a Antonin, le cede su rueda y queda esperando un largo rato hasta que llega el coche que le asiste.

En aquella edición que finalmente ganó Magne, Vietto se impuso en 4 etapas y fue Rey de la Montaña y 5º en la clasificación general.