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viernes, 14 de junio de 2024

Éxito con fecha de caducidad

 

                                                            Voeckler, siempre expresivo


Ya sea el amarillo del Tour, el rosa del Giro o el ahora rojo de la Vuelta, la prenda más codiciada, adquiere su valor cuando es la definitiva, cuando se viste en París, Milán, Madrid o donde termine la gran ronda. Pero a lo largo de las tres semanas de competición, ser líder, aunque sea efímeramente, también tiene su valor. Los ciclistas que más veces han portado el maillot son quines más veces la han ganado, como es natural. Otros han sido flor de uno o dos días, circunstancialmente por escapadas o por ser especialistas en prólogos o ganar los primeros sprints y sus bonificaciones.

Aquí queremos destacar a quienes más veces han portado la preciada camiseta sin haber conseguido nunca el triunfo final.

En la Vuelta, con 31 días de líder, se encuentra Txomin Perurena, que perdió de forma dolorosa la carrera en la contrarreloj final el año 1975. El poco conocido Manuel Costa lideró la Vuelta 29 días, con la particularidad que nunca ganó ninguna etapa, aunque llegó a ser segundo en la general de 1947, y Óscar Sevilla, batido finalmente por Ángel Casero el año que más cerca lo tuvo, fue líder en 19 jornadas.

En el Giro, los grandes acapararon mucho más el rosa que en cualquier otra carrera y para buscar al líder durante más jornadas sin llegar a ganar, no hay que remontarse muy lejos. Joao Almeida, que se dio a conocer en el Giro de la pandemia, fue líder 15 días.

En el Tour la palma se la lleva René Vietto, el pequeño escalador al que le tocó trabajar de gregario en sus mejores tiempos, que vistió de amarillo en 26 ocasiones. El carismático y algo "numerero" Thomas Voeckler, gracias a sus valientes escapadas, gozó como líder 20 días, y el potentísimo André Darrigade,  coleccionó 19 maillots.

                                            Sevilla-Casero en pleno duelo en la Vuelta 2001


jueves, 28 de julio de 2022

¿ Por qué no ganó Coppi su sexto Lombardía ?

 

                                                        Coppi a media rueda de Darrigade

Seguramente la pasión tan grande de Fausto Coppi hacia la bicicleta le impedía retirarse. En 1956 apenas había conseguido el G.P. Lugano contrarreloj y había abandonado en el Giro, nunca había cosechado una temporada tan pobre.

Cumplidos los 37 tenía su oportunidad para remendar su temporada en el Giro de Lombardía, del que ya era quíntuple ganador. Ese día, el gran Fausto pedaleó como antes. Tras el paso por la Madonna de Ghisallo encabezaba la carrera solo acompañado por Diego Ronchini pero por detrás un hecho dicen que provocó un cambio drástico en la carrera. La Dama Bianca, la conocida amante del Campionissimo, que seguía la prueba en coche, se acercó al grupo perseguidor y le hizo un gesto a Fiorenzo Magni, que siempre había manifestado animadversión hacia su relación con Fausto, indicándole que Coppi era el número uno.

Magni, espoleado por el gesto, se puso a tirar como un poseso del grupo. Con ello arrastró a rivales muy rápidos y con los que tendría pocas posibilidades en el sprint, pero no le importó. La Dama Bianca y la relación adúltera que mantenía con Coppi había conseguido incluso que el Papa no hubiera bendecido al pelotón cuando el Giro partió de la Plaza de San Pedro, por encontrarse semejante pecador en el pelotón.

A 8 km de meta, un grupo de 16 ciclistas alcanzó a los fugados y en el velódromo Vigorelli de Milán, el más rápido fue Darrigade. En esfuerzo agónico, Coppi fue segundo y Magni tercero, superando incluso a velocistas como Van Looy. Lágrimas en el rostro de Coppi: pudo haber sido su últi ma gran victoria.

jueves, 14 de julio de 2022

Una tragedia ligada a un gran campeón.

                               El momento del impacto en el Parque de los Príncipes (19-07-1958)

André Darrigade es posiblemente uno de los mejores sprinters que ha dado el ciclismo francés. Al margen de haber sido campeón mundial de ruta (en el que fue cuatro veces consecutivas pódium) y haber conquistado el Giro de Lombardía, lo más llamativo de su palmarés lo encontramos en el Tour de Francia, donde se anotó nada menos que 22 etapas, ostentando un récord difícil de batir: haber ganado en 11 ediciones diferentes.

Para su desgracia, también es recordado por el accidente de la última etapa del Tour de 1958, que finalizaba en el velódromo del Parque de los Príncipes de París, precisamente en la edición en la que se anotó más victorias (5). En pleno sprint para ganar su sexta etapa, chocó con un empleado del velódromo, que ocasionó la muerte de éste, pocos días después.

Curiosamente, casi todas las crónicas del suceso dicen que Darrigade chocó con un jardinero. Constant Wouters, que así se llamaba el malogrado señor, era el secretario general del velódromo.