domingo, 15 de enero de 2023

Sequía histórica

Los últimos franceses

Como no podría ser de otra forma, Francia es el país con más victorias en la carrera que recorre su territorio, el Tour. Nada menos que 36 victorias con 20 ciclistas diferentes. Sin embargo, ya hace más de 40 años que se produjo la última victoria gala.
Bernard Hinault se impuso en la edición de 1985 donde su mayor rival fue su compañero de equipo Greg Lemond, que el año siguiente fue el primer no europeo en imponerse. La época post-Mercxs, había devuelto el dominio francés con Thevenet, Hinault y Fignon ganando 9 de los 11 tours siguientes.
Pero ahí quedo la cosa. Solo los propios Hinault y Fignon y unos pocos corredores más han conseguido estar en los escalones laterales del pódium hasta 2022 (Bernard, Virenque, Peraud, Pinot y Bardet). Otros corredores han despuntado y convertido en enormes ciclistas, como Jalabert o Alaphilippe, pero el Tour les ha venido grande para sus características.
No obstante, si miramos el ránking de países, el segundo, Bélgica con 18 victorias de 10 ciclistas, mantiene una sequía todavía mayor ya que desde 1976 con Van Impe ningún belga ha conquistado la Grand Boucle.
 

lunes, 9 de enero de 2023

Subir más alto

 

Mucho que escalar hasta el Veleta


En 1938 el Tour de Francia se ponía un nuevo techo, superando al Galibier, que ya había sido escalado más de veinte años antes, era el Col d'Iseran con su cima situada a 2770 m de altura, Felicien Vervaecke fue quien tuvo el honor de flanquearlo en cabeza por primera vez.

En 1953 el legendario Fausto Coppi fue el primero en superar el Passo del Stelvio, que se programó por primera vez en el Giro de aquel año. Es el paso alpino italiano más alto y que sigue el trazado que se terminó de construir en 1825, toda una obra de ingeniería con 2757 m de altitud.

En 1962 el Tour, en su afán de subir más alto diseñó un recorrido que después de superar el Col de La Bonette, seguía subiendo por una carretera que volvía a desembocar en el propio col, pero ascendía hasta los 2802 m pasando cerca de la cima de la montaña. Ahí quién coronó primero fue Federico Martín Bahamontes, que coleccionaba triunfos en todos los grandes puertos.

Nadie puede subir más alto en una carrera profesional en la vieja Europa... o si.

De hecho en 1979 la Vuelta a España estrenó una etapa con final en Sierra Nevada y victoria de Felipe Yáñez, hasta la cota de 2100 m. Pero la carretera sigue subiendo y se han programado finales de etapa (tiene que ser final porque no hay posibilidad de volver por otro camino) hasta los 2510. En 2022 se prentendía batir la marca de La Bonette y llegar a los 2845 pero las autoridades del Parque Natural lo desaconsejaron. Si se permitiera se podría llegar hasta más de 3300 m, ya que la ruta asfaltada asciende hasta prácticamente el pico Veleta de 3392, según dicen, la carretera más alta de Europa. 

viernes, 30 de diciembre de 2022

De Roubaix y duro como un adoquín

Jean Alavoine coronando el Aspin

Nada menos que 17 etapas ganó Jean Alavoine en el Tour, entre 1909 y 1923. Nadie ha ganado etapas con tal diferencia de años. Del mismo modo también fue pódium con dos segundos y dos terceros puestos en la clasificación general final entre 1909 y 1922.
Pero también tiene otro récord que ya no podrá ser batido jamás. Se trata de ser doble vencedor de la etapa Les Sables d'Olonne-Bayonne, la más larga de la historia de la Grand Boucle, con 482 km y que se disputó en seis ediciones consecutivas, entre 1919 y 1924. El ciclista de Roubaix se la anotó en 1919 y en 1922, aunque fue Louis Mottiat quien en 1921 lo consiguió en menos tiempo (18h.47'26"), a una media de 25,651 km/h. Los otros vencedores en la maratoniana etapa por el oeste francés fueron Firmin Lambot, Robert Jacquinot y Omer Huyse.
Con 55 años de edad, Jean Alavoine murió disputando una carrera para veteranos.

 

martes, 27 de diciembre de 2022

La Vuelta de 1981 no fue muy normal

 

                                 Isidro "Flequi" Juárez, completó 822 km con el fémur fracturado

La cosa ya no empezó bien. El equipo español más fuerte de aquella época, el Teka, no participó por desavenencias con la organización, así que Marino Lejarreta y Alberto Fernández, claros favoritos a la victoria no eran de la partida. Solo 8 equipos de 10 corredores arrancaban la ronda. Aunque no se puede decir que fuera una victoria fácil, la superioridad de Giovanni Battaglin, el único foráneo con cartel de la prueba, fue clara. De hecho, el italiano ganó también el Giro con solo cuatro días de descanso entre las dos carreras y, hasta la fecha el doblete Vuelta-Giro solo ha sido conseguido por Merckx y el propio Giovanni, que ganó además la cronoescalada a Sierra Nevada de la 8ª etapa. A pesar de la innegable categoría del vencedor y de un recorrido con bastante dureza, la carrera no cabe duda que estuvo devaluada por la pobre participación.

Pero si por algo se recordará a esta edición fue por dos anécdotas cercanas al subrrealismo. El modesto pero pertinaz burgalés Isidro Juárez completó 822 km antes de retirarse en la 6ª etapa y cuando fue examinado por los médicos descubrieron que tenía fracturado el fémur ¡ una semana antes de iniciarse la Vuelta !, por una caída que había sufrido en la Vuelta a Cantabria. ¿ De qué pasta estaba hecho este hombre ? (Juárez ganó una etapa de la Vuelta en 1985)

La otra anécdota fue en la contrarreloj disputada en Zaragoza. Se dio vencedor a José Luis López Cerrón. José Luis siempre fue un buen rodador, desde luego, siendo un magnífico gregario y que venía de ganar la etapa anterior con 14' de ventaja en una de sus escapadas características, pero él mismo fue el primer sorprendido del resultado, máxime cuando había sufrido incluso una caída durante el recorrido cronometrado. El caso es que, tras levantarse del accidente, seguramente algo aturdido, equivocó el recorrido y tomó un atajo, que le hizo ser el más rápido en llegar a meta. Finalmente se otorgó la victoria a Regis Clère pero no se expulsó de la carrera a López Cerrón al considerarse que su error no había sido voluntario.

sábado, 17 de diciembre de 2022

El último clásico.

                                                            Sean Kelly, dureza y modestia

Aunque le tocó vivir el ciclismo moderno, se mantuvo fiel al ciclismo clásico. Cuando ya todos sus compañeros y rivales utilizaban los pedales automáticos, él mantenía los rastrales, su clásica chichonera y su estilo a la antigua usanza... y seguía ganando. Se inventó la clasificación FICP y la ganó seis años consecutivos. Empezaba la temporada sin guardarse nada para después. En 1986, por ejemplo, ganó la París-Niza (no era noticia puesto que la ganó 7 veces consecutivas) y la Milán-San Remo. Corrió el Tour de Flandes y fue 2º (hubiera sido el 4º hombre y primer no belga en completar los 5 monumentos, de hecho fue 2ª en tres ocasiones). Era domingo y el lunes empezaba la Itzulia. La ganó también anotándose tres etapas, incluida la doble etapa final del viernes y el domingo se fue a la París-Roubaix, ganándola también.

Todo sacrificio, dureza y modestia sobre su bicicleta, con victorias en todos los terrenos. Se permitió ganar incluso una Vuelta a España, que pudieron haber sido dos si no es por un forúnculo. El irlandés puede considerarse el eslabón entre dos épocas. 

martes, 13 de diciembre de 2022

La nueva tecnología mató a Paco Cepeda

 

Francisco Cepeda, la primera víctima mortal en carrera del Tour

En el Tour de 1935 llegaron al Tour las llantas de duraluminio que sustituían a las tradicionales de madera. El avance tecnológico era inevitable. Se proporcionaron estas llantas a todos los participantes para que nadie estuviera en desventaja. Sin embargo, no se habían previsto los inconvenientes de las nuevas llantas. El calor del julio francés las calentaba en sobre manera y el pegamento utilizado para los tubulares se derretía. Los pinchazos y reventones eran constantes. Además en los prolongados descensos de los grandes puertos, las zapatas de los frenos también contribuían al incremento de la temperatura de las ruedas.
La etapa que llegaba a Grenoble, tras flanquear el Galibier, fue buena muestra de ello. Hubo innumerables pinchazos y caídas. Una de ellas, acaecida en Rioupéroux, le costó la vida a Francisco Cepeda, convirtiéndose así, el ciclista vasco, en el primer muerto en la ruta del Tour de Francia.
Como suele suceder en estos casos hay versiones contradictorias, pero la más fiable es que la caída estuvo provocada porque se salió el tubular de una de las ruedas en una curva, aunque también se habló de atropello de un vehículo a motor de la propia carrera. Sea como fuere, Cepeda falleció tres días después del accidente en un hospital de Grenoble y el Tour volvió a las llantas de madera.
Si bien Cepeda no fue una estrella del ciclismo, en su primera participación en el Tour en 1930 fue 27º y en el año de su desgracia había sido 17º en la primera Vuelta a España de la historia, aunque ello no le valió para participar dentro de la selección española para el Tour, así que participó como "isolé" (sin equipo).  

domingo, 4 de diciembre de 2022

Los 50: la edad de oro

 

Coppi, Rivière, Anquetil, Baldini

La década de los 50 del siglo pasado fue, sin duda, la más prolífica en "grandes monstruos" del pedal.
Obligatorio comenzar el listado en Italia, con la rivalidad más famosa de todos los tiempos: Coppi-Bartali, este último ya veterano en 1950, pero que también tuvieron a Fiorenzo Magni, Ercole Baldini, Gaston Nencini, Pasquale Fornara...
En Francia, al veterano Jean Robic, añadimos ni más ni menos que a Louison Bobet, Jacques Anquetil, al malogrado Roger Rivière, Raphael Geminiani o André Darrigade.
Imposible olvidarse de los suizos Ferdi Kubler y Hugo Koblet y de los dos Riks belgas: Van Steenbergen y Van Looy, o de los talentos innatos para la escalada F.M. Bahamontes y Charly Gaul.
Y Poblet, Ockers, Impanis, Van Est, De Bruyne, Derycke, Loroño... todo un firmanento de ases en solo diez años de historia del ciclismo.