jueves, 24 de noviembre de 2022
Los Georget, corredores de fondo... fondo
domingo, 20 de noviembre de 2022
Girmay, victoria y anécdota
Girmay superando a Van der Poel en una etapa del Giro 2022
Biniam Girmay estaba predestinado a ser el primer ciclista de color en anotarse una etapa de una grande. Y es que ya había sido subcampeón mundial sub23 el año anterior y, sobre todo, había conseguido imponerse en la prestigiosa Gante-Wevelgem.
El ciclista eritreo es muy rápido, sobre todo si el final se encuentra en pendiente. Aunque Girmay es el primero en conseguir importantes éxitos, el ciclismo eritreo ya viene varias temporadas dando pistas sobre nuevas canteras a tener en cuenta.
La anécdota vino pocos minutos después de levantar los brazos en el Giro. En lugar del tradicional ramo de flores, la Corsa Rosa obsequiaba con una botella de espumoso para celebrar el triunfo en el pódium. Biniam hizo saltar el tapón pero dirigido hacia su ojo, lo que le produjo un hematoma que le impidió seguir en carrera el día siguiente.
jueves, 17 de noviembre de 2022
Tres gigantes dejan paso
Gilbert, Valverde y Nibali, tres grandes del S-XXI
Todos los años abandonan los pedales decenas de profesionales, como es natural, pero en 2022 coinciden tres corredores enormes que posiblemente han estirado algo más de lo debido su retirada. De estilos muy diferentes, pero que han dejado profunda huella en el ciclismo de las dos primeras décadas de siglo.
Philippe Gilbert estuvo a punto de ser el cuarto hombre (y el cuarto belga) capaz de apuntarse los 5 monumentos. Le faltó la Milán-San Remo donde fue dos veces tercero. Al más puro estilo flamenco, el valón se anotó innumerables clásicas y semiclásicas y consiguió triunfos parciales en las tres grandes vueltas, aunque las clasificaciones generales de éstas le venían grandes. Fue campeón del mundo en 2012
Precisamente el campeonato mundial fue la cima en la carrera de Alejandro Valverde. No cejó en su empeño hasta conseguirlo rozando la cuarentena (posee el récord de 7 podiums y 11 veces top-10 en las citas mundialistas). Ciclista dotado de una explosividad irresistible y competitividad inagotable obtuvo 3 dobletes Flecha Valona-Lieja y apunto estuvo de conseguir el triplete de las Ardenas cuando además fue 2º en la Amstel. También consiguió parciales en las todas las grandes vueltas y ganó una Vuelta a España, así como muchas carreras de una semana.
Vincenzo Nibali es uno de los 6 ciclistas históricos en ganar Vuelta, Giro(2) y Tour. Ya sería suficiente para elevarlo al Olimpo ciclista, máxime cuando posiblemente fuera el más limitado. Siendo un corredor completo, otros ciclistas le superaban escalando o rodando contra el crono, pero "il squalo de Mesina" sabía aprovechar sus oportunidades. Su astucia y su capacidad y valentía en los descensos le proporcionó muchos éxitos. De hecho llegó a imponerse en la Milán-San Remo, carrera que se adaptaba poco a sus características. Cómo no, también ganó etapas en las tres grandes, amén de dos Lombardias.
lunes, 7 de noviembre de 2022
Petit-Breton: ¿ ganó dos o ganó tres ?
Mirada de concentración, cualidad que Lucien cultivaba especialmente
Fácil cometer algún error si consultamos el historial de Lucien Petit-Breton. Para empezar, ni siquiera era ese su nombre,.se llamaba Lucien Georges Mazan. Además era apodado "el argentino", puesto que se hizo ciclista en Buenos Aires, donde vivió hasta los 19 años, llegando a proclamarse campeón nacional en pista.
Gran pistard, ganó la prestigiosa "Bol d'Or" y fue recordman de la hora. Pero... ¿ganó dos o tres tours? Ambas respuestas son correctas. Ganador absoluto en 1907 y 1908, en 1906 se inscribió en la modalidad de "machines poinçonnées", que consistía en que no podían cambiar su máquina, en contraposición de la categoría de "machines de vitesse", que permitían el cambio de bicicleta (se utilizaban bicicletas con diferentes desarrollos para las subidas). Lucien ganó el Tour poinçonée, aunque fue 4º en la clasificación global. Su enorme resistencia y sus cualidades, sobre todo de rodador, le permitieron completar un fabuloso palmarés.
Petit-Breton es el primer integrante del póker de grandes ciclistas bretones, junto a Robic, Bobet e Hinault, sumando 11 tours... o doce.
martes, 1 de noviembre de 2022
Poco apoyo para "la Grandissima"
domingo, 23 de octubre de 2022
¿ Quién es ese tal Freire ?
1999: bombazo en Verona
Paco Antequera, el seleccionador español, llevaba una selección con escaso caché. Buenos rodadores pero sin ningún líder. Alineó a Óscar Freire, que tenía 23 años, que había pasado a profesionales el año anterior y era rápido al sprint pero no tenía resultados demasiado vistosos. Además ese 1999 solo había competido 11 días por culpa de lesiones, aunque entrenó el fondo porque Antequera le había prometido una plaza para el mundial de ruta de Verona.
El caso es que llegados los últimos kilómetros del campeonato, llegaron 9 ciclistas destacados. Solo Suiza tenía dos ciclistas en el grupo; Camenzind, el vigente campeón y Markus Zberg, que era muy rápido con lo que era difícil dilucidar quien trabajaría para quien. El resto de componentes del grupo corrían sin otra ayuda que sus propias piernas y su estrategia. Los favoritos: Ullrich, Casagrande, los suizos, Konyshev y sobre todo Vandenbroucke se vigilaban y arrancó a 500m de la meta un desconocido para todos ellos, Óscar Freire. Cuando tomó unos metros, tratar de saltar a su rueda condenaba a quien lo hiciera y el cántabro se adjudicó el mundial.
Quien no le conocía (casi todo el mundo), pensó que había sido un día de inspiración, un golpe de suerte y un acontecimiento circunstancial, pero Freire no hizo más que poner la primera piedra en un palmarés excepcional: otros dos títulos mundiales en 2001 en Lisboa y en 2004 repitiendo en Verona, además de tres Milán-San Remo, maillot verde en el Tour, etapas en las grandes, clásicas belgas. No fue un desconocido el campeón del mundo de 1999.
martes, 18 de octubre de 2022
En Japón, el ciclismo es otra cosa
Los velódromos japoneses vibran con el keirin
Europa es la cuna del ciclismo en ruta, no cabe duda, las grandes vueltas y los monumentos llevan a la fama a sus figuras, pero donde se mueve dinero de verdad es en Japón. Allí no hay vueltas o clásicas significativas, allí es el keirin lo que hace vibrar.
Hay toda una estructura montada con escuelas para formar a los ciclistas y competiciones por todo el país, pero la salsa son las apuestas. Millones y millones de yens van y vienen en los velódromos. Pero aquí todo está controlado: en las competiciones se aisla a los ciclistas como monjas de clausura durante los días de competición para evitar los arreglos, no pueden comunicarse con el exterior. En las carreras viste cada uno con colores chillones para ser fácilmente identificables y numerados del 1 al 9 como galgos de competición y no se les permite realizar gestos, ni siquiera cuando ganan por si se interpreta como una señal para los apostadores. A pesar del estricto control, todo esto compensa a los ciclistas que viven con todos los lujos y son considerados casi divinidades. No les hace falta salir a competir fuera de su país, en ningún sitio se gana tanto dinero.








